Ellos sí que cumplen

ADOLESCENTES CONTRA EL COVID. «Los jóvenes se comportan mejor en los institutos que muchos adultos en sus empresas», dice la psicóloga Eva Sández. «Pero hay que motivarlos», subraya. Rompamos una lanza a su favor


Están siempre en el punto de mira, pero pocas veces nos paramos a oír lo que tienen que decir. Piden su espacio, mantener el contacto con su gente y saber cuál es el sentido y el alcance de su responsabilidad. Ellos, que son el futuro en construcción, que superan hoy con mucho esfuerzo la altura de nuestros miedos, se parecen a lo que fuimos con 15, pero enfrentándose a la distopía convertida en realidad del covid. La pandemia les ha pasado por alto a la hora de plantear soluciones específicas, pero el foco se centra en ellos si se señala la infracción. La frase está ahí, es un mantra recurrente: «Los jóvenes no cumplen». ¿Es así?

Manuel, José y Carlos dan la cara por su grupo de edad (15-16 años), no son una excepción del grupo de todos los adolescentes gallegos motivados para vencer al covid, el examen final de humanidad al que nos enfrenta. Su grupo es un recorte del panorama de cómo se organizan chicos y chicas en el Cantón de Ferrol, por pandillas que cumplen la pauta de la burbuja social. «La situación es complicada para todos. Nunca habíamos vivido algo así. Para nosotros fue difícil, pero poco a poco le fuimos cogiendo el tranquillo. Estábamos desconcertados, de pasar de llevar una vida normal a tener que ir siempre con mascarilla, mantener metro y media de distancia con otra persona, a higienizar las manos cada dos por tres... Pero poco a poco tanto los adolescentes como la gente de más edad creo que nos vamos acostumbrando», empieza José, de 15 años. «Como pandilla, nosotros cumplimos todos, pero quizá otros grupos de gente mayor se sienten con prioridad sobre nosotros», añade su amigo Manuel, de 16.

«A los jóvenes y adolescentes se les ha etiquetado de primeras como irresponsables. Y lo que estoy viendo, tanto a nivel personal como profesional en consulta, es que son chicos responsables, que acatan las normas y que en general cumplen los protocolos. Hay que romper una lanza a favor de los jóvenes», invita la psicóloga coruñesa Eva Sandez, que basa su percepción en la experiencia de los últimos meses en consulta. «Ellos han necesitado un poco más de tiempo de adaptación, pero es también por la cuestión evolutiva. En los jóvenes influye muchísimo la motivación interna. Si algo les motiva, son los primeros en reaccionar y adaptarse, porque tienen una plasticidad mayor. Como la pandemia afectaba sobre todo a los mayores, parecía que al principio no iba con ellos, pero cuando se ha visto que nos afecta a todos, que debemos ser solidarios, los adolescentes se han adaptado como todos los grupos de edad. No hay que culpar a los jóvenes, sino al sesgo a veces de la información», asegura la experta.

«SOMOS CONSCIENTES»

«Se dice que los adolescentes somos los que menos cumplimos las medidas, pero nosotros somos conscientes del peligro que supone el covid para nuestros mayores, para nuestros padres o nuestros abuelos. Y lo que menos queremos es que pueda ocurrirle algo a alguien de la familia, a alguien cercano, ponerles en riesgo», asegura Carlos, de 16 años.

Son conscientes, se adaptan, muchos tienen la tecnología como forma segura y regular de conexión. ¿Pero qué es lo que más les cuesta a ellos? «Mantener la distancia», dice José. «Somos sociables», defiende, y es un rasgo esperanzador que tropieza hoy con un muro epidemiológico mundial. En el confinamiento, dicen, no se han sentido solos. «Nosotros estamos siempre hablando entre nosotros, vía mensaje o llamadas. En la cuarentena no hemos dejado de hablar gracias a la tecnología. Soledad creo que es lo menos hemos sentido», plantea Carlos.

En la era digital, la comunicación es vital. Si se evita el exceso. «Porque el aislamiento ha aumentado la adicción a Internet y las redes sociales. Son los problemas de la socialización no presencial», dice Sández.

¿Qué proponen ellos para mejorar situación, para llevar mejor la pandemia? «Hay muchas vidas en juego, y no podemos dejar de ser conscientes», subraya Manuel, que valora el cumplimiento de los protocolos educativos. «Que funcione o no el protocolo en el colegio es algo que depende de nosotros», asume José. «En cuanto a síntomas del virus, en nuestro grupo va todo con mucho cuidado. Por ejemplo, tuvimos un compañero que tuvo un simple catarro y por prevención está en cuarentena», dice Carlos.

«Los jóvenes no son menos solidarios que el resto, pero hay que motivarlos, porque hoy están sobreestimulados, con presión del entorno y con grandes cambios metabólicos. Si los motivas, responden bien. Ahora se ve, por ejemplo, cómo muchos adolescentes se están comportando mejor que muchos adultos en sus empresas», afirma Eva Sández.

¿Cómo les motivamos? «Primero, hay que incluirlos; tienen que ser partícipes en la organización de las cosas y ser solucionadores, sentir que son parte de la solución -guía la psicóloga-. No ataques su autoestima, hazles sentir que son valiosos como personas. No los prejuzgues, valóralos, dales una parte de la responsabilidad. Hay que entender que están formando su autoconcepto y su autoestima. Necesitan escucha activa, y también mucha educación social y mucha educación familiar. Un joven que no está educado está perdido».

Son el futuro plantando cara al covid.

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