¿Cuál es nuestro juguete erótico favorito?

El rey de la cama es él: el succionador que ha revolucionado el sentido del placer. Pero hay novedad en tendencias y en productos, como el Satisfyer Curvy y el Mambo. ¿El juego erótico tiene efecto anticrisis? Parece que sí...


Al amor y al deseo les gusta jugar. Y más si no se puede tocar. Lo han demostrado las consultas más recientes en sexología, el aumento del cibersexo en los últimos seis meses y un incremento del consumo de juguetes eróticos desde que el covid nos obligó a parar... y a echarle imaginación.

La pandemia nos ha hecho reinventar la manera de relacionarnos, a fuerza de limitar el contacto social. El Tinder ha sido más que nunca la barra del bar, esa forma virtual de sobrellevar con cierto relax amistoso esta crisis (los ingresos de la app de citas subieron un 8 % respecto al año pasado) y entre los sectores que han encajado y superado con nota el pisotón del covid está el de los fabricantes y distribuidores de juguetes eróticos. En cuanto a novedad para el placer, ancha es la Red. El vivo y directo se consuelan de la ausencia en las salas de webcams, que crecen en afición desde que empezó el confinamiento.

«Desde marzo estamos vendiendo más, en torno a un 40 % más desde que empezó el confinamiento. Notamos el aumento en tienda física y online. El producto estrella en nuestro caso sigue siendo el Satisfyer», señalan responsables de la cadena de sex shops Pikante, que añaden que el modelo favorito es, como en Navidad, el Pro 2, pero «ha salido uno nuevo que estamos vendiendo muy bien, que es el Curvy, que incorpora vibración y tiene aplicación de móvil».

Hay clásicos que no decaen ante una pandemia. Las esposas, apuntan desde Pikante -que incluso abrió tienda nueva en España hace menos de un mes-, son un recurso clásico que sigue imponiendo su ley sobre el colchón. Entre las novedades reseñan, de manera especial, los vibradores líquidos, una especie de geles de distintos sabores (fresa, vodka, café...) como alternativa al succionador y al vibrador motorizado.

«Las mujeres consumen más. Y ellos si se animan suele ser en pareja, para romper con la rutina en la relación», indican desde el sex shop.

50 IDEAS PARA JUGAR

El sexo parece echarle valor a la pandemia del covid, que ha supuesto un antes y un después en nuestra vida sexual, señala la psicóloga, sexóloga clínica y sex coach Nayara Malnero, que acaba de publicar Sexo a distancia, donde ofrece 50 ideas de trucos y juegos eróticos para disfrutar de lejos. Hay remedio para el no-estar. «Tener sexo a distancia no solo es posible, sino que abre la puerta a experiencias divertidas y diferentes. Durante el confinamiento hubo un bum de esta tendencia», señala la autora del canal de YouTube Sexperimentando. ¿Por qué? «¡Porque es covid free!», dice. Según la sexóloga, el Satisfyer no se queda en una marca, es ya un repertorio que puede tener nombres y características diversas. La estrella de la temporada es en realidad el genérico, el succionador de clítoris.

«El Satisfyer ha dado pie a un repunte enorme en el uso de los succionadores, con diferentes variantes de juguete», indica Malnero. El mercado de productos y cosméticos para el placer adulto se ha ampliado con la pandemia, afirma la terapeuta, sobre todo entre las mujeres, pero no solo para el disfrute individual. «Ellas buscan cada vez más ese tipo de juguete que pueden compartir con ellos, involucrarlos, que no se sientan excluidos. El juguete funciona bien a solas o en pareja, aunque parece que a la gente no le entra en la cabeza que puede ser así, y tenga el chip de que el Satisfyer excluye al hombre», señala la especialista, que constata que aumenta el uso de los masturbadores masculinos. Y que aceites y lubricantes, geles, succionadores, dados, esposas y bolas chinas tienen cada vez mayor aceptación entre las fantasías que materializan en la cama los españoles.

Uso terapéutico

No solo divierte. «El juguete erótico puede ser terapéutico, puede ayudar a tratar problemas sexuales y de pareja», sostiene Nayara Malnero. «A nivel pareja, mejora la comunicación, la confianza. Es muy positivo si se gestiona bien. Como todo, depende del uso». ¿Y para el placer singular? «Pues también es positivo, porque potencia el autoconocimiento. Ha habido mujeres que no habían tenido un orgasmo en su vida hasta que probaron el Satisfyer. Esto es así». Nada en contra del aparato que favorece la autosatisfacción, faltaría más, ¿pero el clímax necesita un Pro 2 Vibration? No, quizá no, pero simplemente ayuda a salir del armario al placer contenido durante años. «No hay juguete terapéutico si no forma parte de un proceso terapéutico llevado a cabo por una profesional cualificada», matiza la sexóloga Martina González Veiga, del centro Con Mucho Gusto!, ahondando en la diferencia entre el uso lúdico y el terapéutico de este tipo de productos.

Con la edad no disminuye el apetito de novedad y de juego en lo afectivo-sexual. Ahora que el pudor nos enmascara menos, y que el darse placer no nos deja, como solía decirse para espantar tentaciones hace unas décadas, «ciegos», el sexo es tema de conversación natural, sin eufemismos.

Los masturbadores venden. Son, según Malnero, buenos «para trabajar el control eyaculatorio del hombre»; entre ellos, el Huevo Tenga, que está entre los que tienen mejor relación calidad/precio del mercado. El We Vibe, con 10 modos de vibración y recargable por USB, es otro de los que propone, para parejas, la terapeuta, «ideal para mejorar el orgasmo de la mujer en las relaciones con penetración y para trabajar algunas disfunciones sexuales masculinas».

Mambo se llama el último grito en Platanomelón, marca líder en juguetes eróticos. «Tu aliado clitorialmente explosivo», asegura la publicidad de este succionador con cuerpo de silicona hipoalergénica que, dicen, ayuda a alcanzar como ninguno la cima del placer. Y es además discreto y silencioso...

A nuevos males, vibrantes consuelos.

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