«Soy un viejoven de 21, pero me siento como una señora de 65»

YA CUANDO TENÍA 5 AÑOS a Chelís Quinzá le gustaba sentarse en el parque a dar de comer a las palomas. Estudiante de arte dramático en Valladolid, la Paquita Salas coruñesa formó un dúo con un compañero de clase y dio vida a su alter ego: Chelito, la mujer de 65 años con mucha marcha

Chelís Quinzá convertido en Chelito
Chelís Quinzá convertido en Chelito

«Chelito es como un Chelís sin límite». Son las doce de la mañana y Chelito, el alter ego de Chelís, no tiene problema en parar el poco tráfico de La Marina, en A Coruña. «Es una guerrillera», comenta Chelís Quinzá. Este joven coruñés de 21 años, estudiante de arte dramático, se confiesa: «Soy un viejoven de 21, pero me siento como una señora de 65 años». A principios de año creó un dúo con Emilio, compañero de clase en la escuela en la que estudian en Valladolid, y así surgió Herminia y Chelito, una madre de 80 años y su hija de 65, dos personajes con los que quieren recrear «la realidad de nuestros mayores, sus problemas y su día a día».

Chelís cuenta que siempre tuvo claro que quería ser actor: «No me veo haciendo otra cosa». También que ya era un joven añejo con solo 5 años: «A esa edad mi mayor ilusión era irme a un bar a leer el periódico, sin saber leer, a tomarme mi Cola Cao con mis cuatro churros. Tengo esa cosa clásica». Entre sus aficiones de niño también estaba bajar a mirar obras o sentarse en un parque a dar de comer a las palomas. «Yo soy muy señorona y con Chelito lo soy aún más. Yo si le quiero mandar un beso a un señor, se lo envía Chelito». Cuando Herminia y Chelito bajan a la calle, los dos jóvenes se transforman e improvisan: «Es muy curiosa la reacción de la gente. Muchas personas nos confunden y nos tratan como a señoras. Nos dicen ‘pase usted' o nos ayudan con la máquina del parquímetro». «Y hay otra parte que cuando se pispa de que somos actores se ríe y nos pica para que hagamos más gamberradas. Es muy buena la realidad de la gente».

En su personaje hay mucho buen humor, pero también una realidad: la soledad. «Chelito es una señora de 65 años que se acaba de jubilar que vive con su madre de 80 años, que también es Emilio Seco, que es el actor que también interpreta a Herminia, y son dos señoras que les gusta la vida de calle, las gamberradas, les gusta meterse en zonas que señoras de su edad no lo suelen hacer. Con la obra lo que intentamos es llevar la realidad de nuestros mayores a escena. En una pequeña obra que tenemos que se llama El Velatorio. Con ella llevamos a escena a través de una comedia la situación de nuestros mayores cuando se quedan solos, cuando una madre y los hijos pasan de ella, cómo se queda esa madre en casa y pasa los días en su casa encerrada».

Chelís, que confiesa que cuando va de compras ve más ropa para Chelito que para Chelís, cuenta que todo surgió un día desayunando, como buena señora, con su compañero Emilio: «Le dije qué te parece si nos caracterizamos y nos vamos a tomar un café». Y me dijo: «Me encanta». Así surgió este proyecto, en el que Chelís saca su parte más viejoven, y en el que también cuentan con la ayuda de Franco Luque y de Cristina Hilenia, compañera de clase, parte del proyecto y directora de la obra, además de ser otro de los personajes de esta pequeña comedia en el que interpreta a Rosmery, la cuidadora.

Chelís está en su último curso de arte dramático en Valladolid. Ser actor en el 2020 no es fácil: «Existe un intrusismo laboral del copón, las productoras siempre tiran por caras conocidas. Yo espero que empiecen a tirar por caras nuevas. Van como al caballo ganador». Cuenta que la cuarentena le sirvió para reflexionar y dar pasos en su carrera. Otra mujer en la ficción, Paquita Salas, puso humor sobre un camino difícil: el de la representación y la carrera de los actores, ese camino esperando una llamada de teléfono que nunca llega. «Me gusta mucho la serie y lo representa muy bien. La vida del actor muy rara vez es lineal, yo puedo hacer una película y después me como los mocos». Le encanta el teatro y Almodóvar, y tiene dos referentes: «Me encanta Javier Gutiérrez y también soy fan de Yolanda Ramos, tanto en lo personal como en lo profesional». Pero sus mayores referentes son sus amigos y compañeros de clase en la escuela de arte dramático de Valladolid: «Aprendo mucho de ellos y los admiro muchísimo».

«DAR CAÑA POR LA CALLE»

Aún le queda un año para terminar la carrera, pero Chelito y Herminia seguirán dando caña por la calle. Sus planes para estas dos señoras pasaban por llevarlas al teatro en A Coruña, Valladolid y Madrid. La cuarentena hizo que ese estreno se tuviese que retrasar un poco, «pero queremos seguir con el proyecto». Mientras, en Instagram, Herminia y Chelito cuentan sus anécdotas en el supermercado, en la calle… «Instagram nos permite compartir nuestros personajes. Tenemos a Cristina como compañera y grabándonos, es muy divertido». Chelís, que ama el carácter independiente de Chelito, «no necesita un hombre en su vida», quiere seguir formándose y aprendiendo: «Es una carrera de fondo. Pero es mi pasión, no me veo haciendo otra cosa». 

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