«Todo es por y para mis alumnos»

Bendita locura, la que ha llevado a este profesor de un barrio marginal de Sevilla a enganchar a sus alumnos a sus clases publicando vídeos en los que aparece disfrazado de personajes históricos. Ahora se ha convertido en viral y tiene miles de seguidores


A simple vista y sin escuchar sus lecciones, ver a un profesor de historia vestido de Cleopatra con su bigote bien pudiera parecer que se trata de un profesor chiflado. Pues bendita locura, porque esta pasión por sus alumnos es la que le ha llevado a publicar cada semana un vídeo en el que interpreta a un personaje histórico. Ya ha sido Beethoven, Velázquez, Pérez Galdós, Napoleón, Cleopatra... Todo con tal de motivar y llamar la atención de sus alumnos del instituto Siglo XXI, de Sevilla, situado en Torreblanca, un barrio marginal de la localidad hispalense. Fue esa locura también la que ha hecho que sus alumnos, que conviven con una difícil realidad, se hayan enganchado a sus clases durante el confinamiento. Además, en todos los vídeos hay una moraleja. Esa es la manera que Paco Pajuelo ha encontrado para ayudar a sus chicos en el día a día. Ahora, este profesor, que tiene muy poco de chiflado y mucho de sensato, se ha convertido en viral y sus enseñanzas cuentan ya con miles de seguidores.

«Soy profesor de secundaria en el Instituto Siglo XXI, el instituto está catalogado de difícil desempeño. Está ubicado en un barrio muy vulnerable donde las situaciones que vive mi alumnado son bastante fastidiadas. Entonces, claro, cuando nos dicen que nos tenemos que meter en casa y continuar con el proceso de enseñanza, me planteo cómo puedo llevar a cabo ese proceso, por la famosa brecha digital», dice Paco, que aclara que esa brecha no solo se centra en que los alumnos no tengan portátiles para seguir las clases: «Va más allá. El problema fundamental con mi alumnado es que ellos están súper desconectados de lo educativo. Y corremos un riesgo muy alto de que dejen de venir al centro. Nuestro gran problema es ese, el absentismo escolar». Es ahí cuando piensa que se tiene que «subir a su carro» porque no le queda otra: «Ellos sí tienen un smartphone y las únicas aplicaciones que saben usar son Instagram y TikTok, que es una aplicación que te permite editar vídeos. Entonces por ahí empiezo».

Primero lo hizo en Instagram, enviando cuestionarios a sus alumnos relacionados con la materia: «Veo que participan, incluso alumnos que no vienen nunca al centro o que tienen en el aula una actitud desafiante. Entonces es cuando me doy cuenta de que estoy tocando una buena tecla». Pero, en un momento dado, hay un bajoncillo en la participación y ahí es cuando introduce los vídeos de TikTok: «Aparecen intercalados en esos cuestionarios para darles unas explicaciones y tener más interactividad con ellos. Con eso logré tener una participación mas elevada y, sobre todo, noto que ellos están pendientes».

PÉREZ GALDÓS, EL PRIMERO

Comenzó con Pérez Galdós. Fue el día del libro, el pasado 23 de abril: «Y ese vídeo tuvo un éxito tremendo. Su duración es solo de un minuto, pero es muy directo, muy dinámico, y aparte de verse en el entorno del centro, empezó a circular entre el alumnado de otros centros y a extenderse por toda Andalucía, incluso a otras comunidades como Extremadura. Y ahí llego a la conclusión de que esas apariciones las tengo que hacer más veces».

Luego llegó Velázquez, que, «por ejemplo, además de contar su vida y obra, da un mensaje en el que se ríe un poco de ese concepto del arte universal cuando dice: ‘En Marte, en Júpiter y en Saturno se matan por tener un cuadro mío‘».

También Napoleón, donde consigue mejorar la técnica: «Meto un croma que no era otra cosa que una toalla de fibra verde. Y todavía tiene más éxito que los anteriores. Ese Napoleón que tiene un mensaje de fondo y que se posiciona en contra de las guerras. Esa es la idea que quiero transmitir», asegura este profesor que reconoce que no había editado un vídeo en su vida y que tampoco había hecho nunca teatro.

Pero con Cleopatra ya se lio la manta a la cabeza: «El profe con bigote que se disfraza de mujer. Fuera de eso, yo lo que quería era lanzar un mensaje del papel de la mujer en la historia y también en la actualidad. De cómo una mujer tan célebre ha pasado a la historia por su nariz, sus baños con leche de burra y por haber sido la amante de Marco Antonio y no por las cosas tan increíbles que hizo. Desde escribir tratados de filosofía, era científica, política... y entonces ahí es donde quería llevar el mensaje: ‘Qué habría pasado si yo hubiese sido un tío’, dice ella; es decir, yo, en el vídeo».

Y también está Beethoven, que se ayudó de una intérprete de signos para hacerlo, porque en este caso más que nunca el mensaje era lo más importante: «Utilicé a Beethoven porque me venía perfecto para lanzar el mensaje de superación. Es decir, un tío que era sordo y resulta que es uno de los compositores más importantes de la historia. El mensaje que lanzamos es que la próxima vez que se te ocurra decir que no puedes hacer algo, piénsatelo dos veces. Si un tío sordo ha conseguido lo que ha conseguido, tú no puedes decir nunca: ‘Maestro, que no puedo’».

Porque detrás de todo este trabajo hay una gran pasión por sus alumnos, unos chavales que están estigmatizados desde su nacimiento por haber nacido en un barrio vulnerable: «Todo lo que se hace, se hace desde el cariño. Mi intención fundamental es darles dignidad, dignidad a sus vidas, porque están siempre en el ojo del huracán de la indignidad, de situaciones desagradables, que determinan su personalidad y que están condenados a no poder progresar, a estar estigmatizados porque son del barrio del que son. Y si hay un tío que es su profe que puede durante unos minutitos dar dignidad a su vida, a tope con ello», dice este profe de diez que «todo lo que hace es por y para ellos», sus alumnos.

Algunos colegios ponen fin ya a los deberes al ver saturados a los niños

maría hermida

Otros centros, sin embargo, mantienen aún las rutinas de clases virtuales y tareas

Pocas cosas fueron tan desiguales en el confinamiento como el trato dispensado a los alumnos. Ya no solo hay diferencias abismales entre lo que hizo uno u otro colegio, es que en el mismo centro hay profesores que dieron clases virtuales a diario y otos que se limitaron a mandar fichas o correos electrónicos. Ahora estamos en la última semana de curso, esa que antiguamente se reservaba para los festivales, las excursiones y los abrazos de despedida. Pero el coronavirus lo ha cambiado todo y las asimetrías entre colegios suman y siguen. En la comarca de Pontevedra, hay centros que, viendo que los niños, muchos padres y también los docentes han llegado ya a un punto de «saturación importante», esta semana ya no mandaron tareas. Las cambiaron por programación lúdica o, simplemente, avisaron de que como los profesores están haciendo las evaluaciones y entregando el material ya no se envían más deberes para hacer a domicilio.

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