«Los adolescentes también existimos»

Parece que van  a su bola, pero son un radar de sensibilidad. Los mayores de 14 tienen mucho que opinar sobre cómo llevan este confinamiento


Aunque a veces no se les oye, y otras se les oye demasiado, los adolescentes se merecen un espacio enorme y un gran aplauso por cómo han resistido también en esta dura cuarentena. Ellos tienen muchas ganas de expresar su opinión sobre aquello que les afecta, los estudios, la falta de aire y las notas que tantos quebraderos de cabeza les traen.

Xoel Trasancos Atadell tiene 16 años de edad y es natural de Viveiro. Como los de su generación, espera pacientemente en su domicilio a que llegue el día en el que pueda salir a la calle, más allá del portal, y ver más mundo que el que puede observar desde su terraza, con unas espléndidas vistas a la ría viveirense, a la playa de Covas, la Ponte da Misericordia... Volver a cierta normalidad, aunque esta esté ahora durante un incierto tiempo empañada por la sombra del covid-19. Describe a título particular cómo está llevado el confinamiento: «Personalmente ben, porque son moito tamén de estar na casa. Nese aspecto, ben». No poder seguir desarrollando su inquietud deportiva es, quizás, la peor parte que lleva en esta situación, admite: «Non por nada... Gústame facer deporte, si ou si, e na casa a verdade é que está algo complicado». No poder reencontrarse aún con sus amigos es otro escollo que el esquiva a su modo: «Como teño xogos online faise máis ameno». Xoel también plantea la incertidumbre a nivel escolar a la hora de evaluar o no esta parte final del curso, «porque nos inflúe bastante e non saben que facer», señala el adolescente viveirense.

«Entendo que os pequenos necesitan máis saír ca nós, pero os maiores de 14 anos tamén somos suficientemente maduros como para deixarnos saír e tomar as medidas adecuadas. Creo que somos responsables».

UN TIEMPO PARA COSER

A Clara Fernández, que tiene 16 años y estudia primero de bachillerato, la pillamos cosiendo, que es una de sus pasiones y a lo que ha dedicado tiempo esta cuarentena. Ella en general ha llevado bien el confinamiento, sin demasiados agobios por salir, aunque sí reconoce que ahora le apetecería coger un poco de aire y respirar. «Claro que quiero ver a mis amigas, pero sobre todo caminar, pasear o hacer algo de deporte». Con todo, comprende que los niños hayan salido antes que los adolescentes y no lo dice con la boca pequeña: «Si hay que poner un orden lo veo bien, los pequeñitos son los que más lo necesitan, nosotros lo entendemos de otra manera y tampoco tenemos esa necesidad tan grande». Para Clara la cuarentena ha sido un tiempo más feliz que de angustia, más de aprovechar las horas en aquello que le gusta, como la moda y los complementos. «He cosido mucho, aunque ahora ya se me han acabado las telas, es lo me apasiona y a lo que me quiero dedicar; y también he aprovechado para hacer pulseras, otras manualidades y he visto algunas series». Los días con la familia, dice ella, le han sentado bien, porque son cuatro en casa y tienen espacio para no andar al choque, por eso el confinamiento se lo ha tomado como algo positivo dentro de las circunstancias.

«Lo que me asusta un poco es que la gente ahora que puede salir con los niños se salte las normas y nos eche para atrás al resto, que nos perjudiquen y no podamos entonces poder pisar la calle nosotros», indica Clara, que ha pasado sus más y sus menos con las clases. «Al principio fue muy caótico, estábamos perdidos. Ahora nos mandan unas tareas por la plataforma y nos dan una fecha de entrega, en otras clases hacemos videollamada para plantear las dudas que tenemos y hemos cogido algo más de normalidad; pero no tiene nada que ver con el colegio, se echa hasta de menos».

Lo dice también con preocupación por las notas y las medias que tanto les han metido en la cabeza. «En primero de bachillerato cuentan y, claro, nunca sabes si alguien que no ha hecho casi nada ahora aprobará y otro que se ha esforzado mucho tendrá la misma nota, es difícil medir eso y nadie sabe muy bien todavía cómo van a hacer. Yo en eso creo que están todavía algo perdidos».

Clara no es la única que cose en sus ratos libre. Alejandra Ruiz, también coruñesa y de 16 años, comparte este entretenimiento con el de hacer deporte. Porque confiesa que lo que son los estudios la tienen un poquito decepcionada. «Soy una persona que siempre se ha esforzado por llevar todo al día y me parece muy injusto que ahora otra gente, que no llevara las cosas como yo, vaya a tener el mismo premio. Tendría que haber una evaluación normal como siempre, sea dela manera que sea porque a mí, por ejemplo, me quitan las ganas de dedicar tiempo a los estudios», reivindica.

Sobre las salidas, entiende que los pequeños lo hagan antes que el resto de la ciudadanía, porque considera: «Nosotros ya bajamos a la tienda o hacer algún recado. Así que para mí no es un problema. Los niños se merecen salir de casa, porque llevan muchos días recluidos». Sin embargo, le provoca miedo el modo en el que se está realizando la desescalada. «Yo tengo miedo. Mucho miedo. Creo que la gente no es consciente de que tenemos ahí un enemigo letal como es el covid-19 y hay gente que no es consciente. No confío ni en el Gobierno ni en la gente. Se ha demostrado que se han tomado a la ligera todo esto. Y, cuidado, que no haya un repunte.

Pese a todo, acaba reconociendo que «un poco de luz y aire fresco no nos vendría mal», «aunque yo admito que mi casa es bastante grande y no siento claustrofobia pero sí me gustaría poder ver a mis amigas no solo por una pantalla».

Dos años menos tiene Lucía Velasco. A ella le pilló justo el límite entre poder salir y no. Así que tuvo que quedarse en casa. Fastidiada, pero con responsabilidad. «Creo que todos tenemos ganas de salir y que vuelva todo a la normalidad. Aun así, pienso que no es el momento para empezar a salir, ya que si lo hacemos ahora podrían empeorar las cosas y echar a perder los casi cincuenta días encerrados. Sí, me gustaría salir y volver a la rutina pero no creo que eso pueda ser posible pronto».

Y por todo, entiende que los pequeños tengan preferencia a la hora de tomar la rúa: «Está bien que los más pequeños salgan, ellos necesitan salir, necesitan jugar... Yo estoy bien quedándome en casa para ayudar a que todo esto mejore. Si los niños necesitan salir, lo veo bien», justifica.

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