El movimiento Greta, en el aire

LA PARADOJA. Los expertos advierten de que el parón de la actividad por el coronavirus de estas semanas mejora temporalmente la calidad del aire, pero la crisis económica puede debilitar las actuales políticas ambientales


Los expertos tienen clarísimo que el confinamiento al que llevamos dos semanas sometidos está mejorando la calidad del aire. Lo ha comprobado la NASA con China, donde la caída de emisiones contaminantes es equivalente a lo que produce la ciudad de Nueva York en un día. Además este descenso del 25 % de las emisiones de CO2 en el país asiático, también supone una reducción del 6% global, según apunta la BBC. La pasada semana la Agencia Espacial Europea también emitió una impactante imagen donde se apreciaba a simple vista en Italia la reducción de contaminantes como el dióxido de nitrógeno, un gas de efecto invernadero y que también afecta muy negativamente a la calidad del aire. En España también está sucediendo. Pero los expertos advierten de que esta crisis sanitaria y económica puede debilitar las actuales políticas medioambientales.

EL PARÓN DEL 2008

«Nuestra experiencia nos dice que todas las crisis económicas impactan negativamente sobre las políticas ambientales, no solo de calidad del aire. En el 2008, por ejemplo, hubo un parón económico tan grande que cuando se tenía que revisar la directiva de calidad del aire en el 2013 se pospuso al 2020 por miedo a la crisis, o todo el problema del diésel fue una falta de presión para no hacer cambiar el test de contaminación de laboratorio donde se obtenían unos niveles de contaminación muy inferiores a las condiciones de recirculación real y se sabía desde el año 2008, pero probablemente intervino mucho el miedo a no parar la venta de vehículos cuando ya empezábamos a recuperarnos el que no se resolviera y se aplicase una política más dura», explica Xavier Querol, investigador del Instituto Diagnóstico Ambiental y Estudios del Auga del CSIC. Considera que «estas crisis lo que hacen es debilitar la fuerza de la política medioambiental por criterios económicos» y que un riesgo claro de que vuelva a suceder como ya ocurrió en el 2008 si no somos capaces de reconducir la crisis económica que está provocando la actual situación sanitaria. «Corremos ese riesgo, si el 2008 fue un bloqueo grande, fíjate que el movimiento medioambiental liderado por Greta Thunberg, se produjo en el 2016. En el 2009, el 2012 o el 2013, nadie hablaba de eso».

Otro de los problemas que ve una vez que se supere este estado de alarma es que la reactivación económica también provoque la intensificación de emisiones contaminantes: «A lo mejor en China están tres meses con una calidad del aire mucho mejor que la que están acostumbrados. Pero hay que medir también cuando empiece toda la reactivación económica y toda la industria vuelva a producir, entonces las emisiones se multiplicarán más. Probablemente, si hay una recuperación, en esa recuperación veamos una intensificación de las emisiones».

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