«¿Esmalte semipermanente? Avisamos igual que con el solarium»

Esta moda engancha, pero hay que tener mucho ojo para no quedarnos sin uñas. Alergias, lesiones e infecciones son los riesgos, advierte Eduardo Fonseca, jefe de Dermatología del Chuac


1. Ahora que está tan de moda la semipermanente, ¿qué daños puede causar?

Las alteraciones que se puedan producir sobre la lámina de la uña no son permanentes, porque la uña crece y se renueva. Pero hay que diferenciar eso sobre los daños que puedes producir sobre la matriz o sobre el tejido de debajo o alrededor de la uña. Que la lámina ungueal en sí esté inestética, amarilla o sin brillo, no le importa mucho a quien quiere que se vea lo que se está poniendo encima, unas uñas artificiales, un esmalte grueso o ese tipo de estructuras. 

2. ¿Cuáles son esas otras alteraciones importantes?

Hay pacientes que, por efectos químicos de las sustancias que se ponen, tienen lesiones alrededor de la uña o reacciones alérgicas por los acrilatos de los productos. Las personas que manejan esto muchas veces tienen dermatitis alérgicas por contacto a los acrilatos. Y luego está el formol y demás sustancias, claro, que alteran el color de las uñas. 

3. Cuando te preguntan sobre hacerse esta manicura, ¿qué dices?

Primero tendría que saber si lo hacen por un problema de base o por estética. Si hay un trastorno de la uña que se quiera disimular ya habría una indicación de otro tipo. Si es una cuestión únicamente estética, pues bueno, preguntarle si tiene antecedentes de alergias, si manipula compuestos que puedan favorecer una sensibilización y, si no tiene ningún factor de riesgo ni eccemas, pues se le advierte y la persona decide. Es lo mismo que si vas al solarium. El solarium tiene unos riesgos, pero si quieren ir, no les vas a poner un policía lógicamente. En este caso, hay unos riesgos, pero si la persona lo quiere hacer, no es algo peligrosísimo. 

4. El problema está también en el abuso, y eso que se informa de que no se pueden hacer más de dos seguidas.

Claro, es que tú avisas, informas, dices los riesgos y luego ya uno es libre de hacer lo que quiera. Y estamos hablando de sitios con una cierta garantía, medidas de higiene y demás, porque también están superdescritos los problemas de infecciones en estos sitios de pedicura con baños de agua caliente en los que ha habido contaminaciones por micobacterias y epidemias de infecciones relacionadas con esto. 

5. ¿Y qué hay de las cutículas?

El periniquio tiene su función, que es sellar el borde ungueal. Cuando eso se elimina, abres un camino para que pueda haber infecciones y problemas, más probabilidades de sensibilizaciones alérgicas, de irritación, etcétera. Eso es poco fisiológico, cuanto menos. Y puede incluso, en algunos casos en los que es demasiado agresivo o está mal hecho, dañar la matriz ungueal. Y eso ya no tiene solución. 

6. ¿Y cómo podemos cuidar las uñas?

Sin haber patología de base, la norma general es protegerse sobre todo de detergentes, de productos cáusticos e irritantes; evitar el exceso de humedad, porque lleva muchas veces a micosis; no traumatizar el periniquio como decíamos antes; y, en algunos casos para personas con tendencia a la sequedad de la lámina, hay cremas emolientes específicas para las uñas. También hay que evitar exceso de desengrasantes como la acetona o el formol. 

7. Pero hay casos en los que la recomiendas.

Sí, cuando tiene un trastorno ungueal por un traumatismo o por algún tipo de tumor, o si se ha lesionado la matriz y la uña es distrófica y ya no tiene solución, puede disimularlo mediante esta técnica. Es perfectamente lícito, porque es un problema estético que a la persona puede afectarle psicológicamente. 

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