«Mi mascota es una gallina y se llama Chicaleta»

Esta gallina come yogur, se deja llevar en el carrito de las muñecas y hasta juega al pilla-pilla. Aroa y Valeria tienen perros y conejos, pero esta ave es su mascota más especial


Aroa y Valeria tienen perros, conejos y vacas. Pero su mascota preferida no es ninguno de ellos. Al menos desde que su abuela llegó un buen día a casa con un regalo del que no se han separado más. «Realmente regaláronlla á avoa. Pero Valeria empezou a coller á galiña, e como se deixaba facer de todo, preguntoulle á avoa: ‘Dasma?’», recuerda la madre de las dos hermanas, Ana Pérez. Desde entonces, la gallina y las niñas son inseparables. «Envolvíana nun trapiño levábana en brazos coma se fose un bebé. Collíana na bici e todo», recuerda Ana, que dice que tenía cierto miedo a que el ave picase a las niñas, sobre todo a Aroa, que aún era un bebé. Pero pronto se dio cuenta de que separarlas era misión imposible y de que la gallina se dejaba querer de una forma completamente inofensiva: «Sempre está quietiña, nin se move. É moi raro, porque escoita ás nenas e queda caladiña». Fueron ellas quienes la bautizaron como Chicaleta, en honor a la gallina de La Patrulla Canina.

COMPARTEN MERIENDA

Aroa, que a sus tres años es la benjamina, no destaca por su buen diente. Un problema que Chicaleta también ayuda a solucionar. «A nena non era nada comedora, daquela compartía a súa merenda con ela. A galiña come o iogur na mesa», señala la madre, que añade que la mascota vive como una reina. Hasta le hacen la cama. «Téñenlle un berce e todo. É unha caixiña de zapatos cuns manteliños de tea». Es frecuente verlas con ella en el colo, pero también juegan a llevarla en todo tipo de soportes. La sacan a pasear con el carrito de las muñecas, la suben en el triciclo y, cuando Ana baja la guardia, se la encuentra también dentro de casa. «Hai veces que si que a levan para dentro. Eu sempre lles digo: ‘Non pode estar a galiña aquí’. Pero tráenma xa subida no carrito», asegura resignada.

A ambas les encantan los animales. Tienen más gallinas, pero ninguna recibe este trato tan especial. «E que en canto a viron xa a quixeron para elas. Aroa era aínda un bebé, polo que creceu con Chicaleta. E a irmá, que ten sete anos, collíaa no colo e dábanlle bicos e de todo», dice Ana, que tres años después ya ha aceptado que en casa son una más.

Aroa toma la palabra y nos descubre todo lo que hace con la gallina. Y empieza destacando que Chicaleta es realmente presumida. «Me miro con ella en el espejo y ella lo pica», cuenta la niña riéndose. «E que debe de verse reflexada e pensará que ten diante a outra galiña», añade la madre divertida. «El yogur que más le gusta es el natural», continúa la pequeña, que no se separa de ella. «Jugamos mucho, a varias cosas, como por ejemplo al pilla-pilla». Sobra decir que es la gallina quien suele ganar la partida, casi tan rápido como se ha ganado su plaza en esta familia.

El burrito Toxiño vuelve a su casa de Valdoviño

Bea abelairas

Desapareció de su finca de Lago hace tres semanas y su dueña tuvo que volver a comprarlo en una feria de Castro de Rei, donde lo encontró temblando de miedo

Poco antes de las Navidades Toxiño, un burrito de Valdoviño que obedece como un perrito, desapareció de su casa. Su propietaria, Silvia Fernández, se dio cuenta enseguida de que se trataba de un robo, porque Toxiño nunca se había movido de finca que rodea a esta vivienda de Lago en sus dos años de vida y porque llevárselo era de lo más sencillo debido a su mansedumbre. Así que contactaron con protectoras como El hogar de Wilbur y comenzaron a activar una campaña en las redes sociales y entre todos los conocidos.

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