Ester Expósito: «Ojalá en mi instituto me lo hubiera pasado tan bien como en el de Élite»

Tiene solo 19 años, pero ya es toda una celebrity. Su papel como Carla en «Élite»  la ha catapultado a la fama, pero ella intenta llevar una vida normal. «He estado en agosto en Viveiro, como cada verano. Vuelvo siempre con morriña a Madrid», confiesa la actriz


Es guapa a rabiar, tiene carisma, las cosas muy claras y los pies en la tierra. «Sigo viviendo con mis padres. Cuando todo se calme, ya veré», comenta Ester Expósito (Madrid, 2000), que da vida a Carla en Élite. «Desde el principio nos avisaron de que nuestras vidas probablemente iban a cambiar», confiesa la actriz. Entre esos cambios, está el de no parar de sumar seguidores en Instagram. «Es muy fuerte», contaba hace unos días al llegar a los cuatro millones. Ahora, ya acumula más de seis.

  

-¿Cómo has vivido el bum de «Élite»?

-He tenido la suerte de que nos han estado preparando ya antes de que saliera la temporada uno. Desde el principio nos avisaron de lo que podía ser, de que podía ser un bum, y de que nuestras vidas probablemente iban a cambiar. Entonces ya me fui preparando mentalmente para lo que podía venir. Ya una vez ocurrido, simplemente me lo he tomado con calma. He intentando no dejar de hacer mi vida normal en la medida de lo posible, que eso al final te ayuda mucho.

-Y acertaron, tu vida cambió.

-Sí, es verdad que al principio fue un choque muy fuerte porque nos cambió mucho de golpe, pero bueno, al final con sus más y con sus menos, es algo positivo porque con el éxito de la serie se nos abren las puertas del mundo. Netflix nos da un montón de posibilidades de trabajar fuera, así que lo llevo con ilusión. Lo que más me ha marcado ha sido el ver a tanta gente entusiasmada con Élite y demostrándonos tanto cariño, eso me hace mucha ilusión y lo tengo muy presente.

-¿Cómo llevas que te hagan fotos y que se interesen por tu vida privada?

-Creo que es lo que más cuesta encajar, porque te condiciona en el día a día y en muchos aspectos de tu vida. A la hora de hacer planes y en qué hacer, pero al final es otro efecto, otra consecuencia de que la serie haya ido bien y de que haya gustado tanto. Entonces lo encaro con agradecimiento y sintiéndome afortunada, porque significa que tu trabajo se ha visto y que ha gustado.

-¿Qué papel han jugado tus padres?

-Yo siempre he tenido muy claro lo que quería, pero mis padres por supuesto han sido una figura muy importante, ya desde antes de empezar a trabajar. Fueron ellos los que me pararon los pies un poco, en el sentido de que yo a lo mejor con 8 años ya quería empezar. Me dijeron: ‘No, no puedes tener ya una vida laboral porque no es lo que hace una niña de tu edad’. Después, a los 13 o 14 años, ya en el instituto y con una madurez diferente para encarar las cosas, fue cuando conseguimos representante y a partir de ahí empecé mi carrera profesional.

-¿Sigues viviendo con ellos?

-Sí, de momento prefiero seguir viviendo con mi familia. Cuando todo se calme un poco, ya veré.

-¿Les impactó la serie?

-Como ficción no les pareció nada extremo, entienden que está contando y enlazado para que enganche y de una manera que atrape. Entonces no, no les escandalizó para nada.

-¿Crees que la serie refleja a tu generación?

-Élite es un conjunto de situaciones que les pasan a los adolescentes, pero puestas todas juntas en la misma clase y en el mismo colegio. Evidentemente no es real que en una sola clase vayan a pasar tantas cosas y vayas a tener tantos ejemplos juntos en los que verte reflejado, pero sí que creo que todas las situaciones y tramas que suceden podrían ser perfectamente reales.

--¿Lo mas difícil de hacer de Carla?

-A lo mejor que es un personaje que no exterioriza mucho las cosas y que siempre se está controlando y midiendo los impulsos. Eso es una responsabilidad que está presente todo el rato, el hacer ese papel de estar siempre contenida.

-¿Tú te dejas llevar más?

-Un poquillo más que ella, yo creo que sí. Carla está muy presionada por el entorno y tiene que tener siempre todo bajo control. Yo soy un poco diferente en eso, pero sí que es verdad que no somos de actuar por impulsos. Nos parecemos en que somos muy mentales y siempre le damos mil vueltas a todo.

-Tu instituto, ¿se parecía en algo al de Las Encinas?

-No, ja, ja, ja. Ojalá me lo hubiera pasado yo tan bien en el instituto, pero sí que me identifico en esos sentimientos que se reflejan en la serie de los adolescentes. Sobre todo esa sensación de sentirte incomprendido, de que nadie te entiende, de que a lo mejor tus gustos o lo que quieres hacer en la vida no lo puedes expresar porque no se va a aceptar por tu familia. Eso es muy real. Está claro que los jóvenes experimentan sexualmente, y claro que hay racismo, y discriminación en la vida, igual que en los institutos siempre ha habido grupitos.

-¿Eras buena estudiante?

-No era de las que estudiaba, pero normalmente tampoco suspendía. Era un desastre en el sentido de organización y de estudio. No me gustaba nada estudiar, porque claro, yo no quería dedicarme a nada relacionado con lo del cole, y no me motivaba ninguna asignatura. Entonces era muy, muy perezosa. No me gustaba el sistema educativo, ni como estaba planteado, estaba desmotivada, pero como siempre he querido quitármelo rápido de encima para poder ponerme a trabajar y dedicarme a la interpretación, acabé aprobando. Nunca repetí.

-Desde que empezó «Élite», ¿quiénes se han convertido en tus inseparables?

-No sé la verdad, es que nos llevamos todos genial. Hemos hechos planes por distintos grupos, pero no creo que haya ninguno más definido que otro.

-¿Los organizáis por WhatsApp?

-Sí, tenemos un grupo que se llama Élite Pon, porque los de Élite hicieron un Instagram para cada uno de los personajes, y al de Carla le pusieron Marquesita Pon. Era tan raro el nombre que nos hizo mucha gracia y entonces le llamamos así al grupo. Ja, ja, ja. Ahora lo usamos menos, para organizar algún plan o así, porque nos vemos todos los días, ya que estamos rodando la tercera temporada. Al principio no parábamos de enviarnos cosas de todo lo que salía de la serie, en plan: ¡Qué heavy!

-¿Alguna anécdota del rodaje?

-Un montón. Ya no son tanto anécdotas concretas, sino todo el día. Mira, por ejemplo el otro día subió Álvaro [Polo en la serie] un vídeo que le grabé yo. Estábamos Izan [Samuel en Élite], él y yo en el camerino y se puso una chaqueta que llevaba Mina (Nadia en la ficción) en una secuencia. Es una gabardina negra larga y parecía el de Matrix. Se puso a bailar y a hacer el tonto, y así estamos siempre.

-Has pasado de un millón de seguidores en Instagram, al inicio de la primera temporada, a casi seis.

-Es muy fuerte. Antes de Élite eran unos 30.000. Ahora sigo gestionando yo mis redes, me gusta hacerlo. Evidentemente no puedo contestar a todo el mundo, al final lo único que hago es subir contenido, pero no lo utilizo como una herramienta de trabajo, sino como algo más personal.

-Has estado este verano en la festa do Naseiro, en Viveiro.

-Sí. Mi abuela y mi familia son de allí, de Viveiro una mitad y de Vilalba la otra. Nos juntamos cada verano y pasamos allí todo el mes de agosto. Es mi segunda casa, es como si yo fuera gallega.

-¿Cuando vuelves a Madrid echas de menos Galicia?

-Uf, sí, lo paso fatal. Me da la morriña que no veas. Tengo tantos amigos en Galicia que los echo mucho de menos en Madrid. Mi mejor amigo está allí, entonces la vuelta es como: ¡Madre mía! Ahora no sé cuántos meses voy a estar sin ver a estos chicos y sin ir a Galicia, pero bueno.

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