Huevas, huevas y más huevas


La experta me dio el primer consejo: «Verlo, olerlo y degustarlo». Lo dijo mientras extendía en la base de mi pulgar, a la altura de los huesos carpianos, un montoncito de caviar. Muy disciplinado le eché un vistazo a las huevas, las olfateé y finalmente me las metí en la boca. «Jamás debe de oler a sardina o a algo parecido», sentenció Encarna Cameros, importadora para España de Calvisius. Se trata de una empresa situada al norte de Italia donde crían en aguas de manantial todo tipo de esturiones. «Se seleccionan los mejores, que son preparados por nuestros maestros ahumadores siguiendo pautas tradicionales», explica. Para dar a conocer las diferentes variedades, José Antonio Iglesias, distribuidor a través de la firma O Noso Gourmet, organizó una cata en el restaurante Bido. Probamos caviar del Pacífico, el siberiano y no sé cuantas variedades más. ¿Cómo distinguir el mejor? No es sencillo. Hay que tener en cuenta los consejos que les comentaba de Encarna y «que se funda en la boca», añade. También hay que desconfiar si es muy barato. El kilo del famoso Beluga del mar Caspio sale a unos 3000 euros el kilo, y el más económico no baja de los mil. Y estamos hablando de tarifas para profesionales. Eso sí, hay formatos de latas desde 10 gramos. «No engorda y es una gran fuente de Omega 3», comentaron durante la presentación. De las pocas cosas buenas que no engordan. En torno a la mesa también estaba José Luis Vilanova Peña, que me habló de su Novavila design wine hotel de Meis mientras maridábamos el caviar con sus dos vinos, un Rías Baixas delicioso y un espumoso rosado también muy fácil de beber. Llevan el mismo nombre que su prestigioso establecimiento de enoturismo. Otros que no se quisieron perder la oportunidad de probar los caviares fueron los propietarios de los restaurantes Peculiar e Intenso de A Coruña, dos de los locales de referencia en la ciudad. Por cierto, al Peculiar le acaban de dar un cambio de imagen tan solo dos años después de abrir y quedó fenomenal. «Ganamos en comodidad de los clientes», comentaron Álvaro y Rubén. La comida sigue siendo igual de buena que siempre. Lo mismo que la de Xoán Crujeiras, anfitrión en la cata de huevas de esturión, que preparó algunos platos para la ocasión. Sí, porque el caviar es muy sabroso y exclusivo, pero algo más hay que comer que huevas, huevas y más huevas.

Noche idílica en A Ramallosa

El verano tiene sus momentos. Por ejemplo, tomar la mejor hamburguesa una noche de temperatura agradable en pleno Val Miñor mientras un grupo toca clásicos del pop de los ochenta y noventa. «Esto es idílico», dijo una amiga. Le conté que la burguer que preparan en la food truck de Hermes, la Hermes Journey, lleva carne de Carnicum, que el pan es seleccionado, y que no le añaden productos envasados. Por eso es la única que figura en la guía que editó Lonely Planet con las 80 mejores gastrotecas. «El próximo fin de semana [por este] vamos a estar en O Marisquiño», me dijo Hermes aquella noche idílica en A Ramallosa.

Por PABLO PORTABALES PERIODISTA

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