Los zapatos gallegos que arrasan en Londres

PISANDO FUERTE Dos ordenses, Laura y Pablo Villasenín, están al frente de una de las empresas con más éxito de Londres, Miista, con la que no renuncian a sus raíces, ni a experimentar con el diseño sin olvidarse de la artesanía


La diseñadora de zapatos gallega Laura Villasenín siempre tuvo claro que quería hacer algo creativo. Tras hacer las maletas y llegar al Este de Londres en el 2000 comenzó su búsqueda por crear una firma de zapatos con un enfoque muy colaborativo y con ideas diferentes para lanzarse a la industria de la moda.

Al principio fue una búsqueda en la que descifraba lo que quería hacer. Empezó con cursos de moda, de bellas artes y diseño de interiores, hasta que se decantó por hacer un grado en zapatería en el London College of Fashion, el mismo curso que hicieron otros diseñadores, como Jimmy Choo, Camilla Elphick y Sophia Webster.

TODO HECHO A MANO

«Me llamó la mezcla de artesanía con el diseño industrial del producto y el olor a piel. Me dio la sensación de que ese era mi lugar», explica Laura. Tras acabar los estudios, reconoce que empezó el negocio de una forma muy inocente porque no tenía experiencia a nivel de desarrollo de negocio, solo en equipos de diseño. Eso no fue un problema porque tenía «un montón de energía y un espíritu de hacer las cosas de forma diferente». Laura tenía claro que había un hueco en el mercado para hacer algo como Miista, el nombre de su marca, que engloba un producto cómodo, artesano y con diseño, pero a la vez contemporáneo, en un guiño a la mujer moderna, irreverente y cosmopolita. En Miista experimentan con muchos materiales, pero al mismo tiempo usan técnicas muy artesanas de trenzado y de piel para los zapatos, o con anudados y una sola pieza para los bolsos que han empezado a hacer. Predomina la atención al detalle, pero también que todo está hecho artesanalmente en pueblos cercanos a Alicante, en Elda y en Elche, manteniendo una tradición que se remonta al siglo XIX.

ABRIRÁN EN NUEVA YORK

Su hermano Pablo se unió hace tres años, ocupándose del desarrollo de un negocio imparable. En el 2017 abrieron su primera tienda física en Londres y también en Barcelona, después llegó de París, en el barrio de Le Marais. Tienen planes también para abrir pronto en Nueva York y Milán.

Los hermanos quieren generar una experiencia diferente para el cliente, basado en el detalle, y con la idea de añadir un servicio de reparación y prolongar la vida del calzado, que bien parece una obra de arte. Ahora, rara es la semana en la que sus colecciones no aparecen en alguna revista y sus campañas rompedoras son un éxito en redes sociales. Y enseñan la gente que hay detrás del producto cada vez más. «Es superimportante lo que hacen», puntualiza Laura, una apasionada del mundo vintage, que encuentra inspiración en las galerías de arte.

Siempre miran a sus raíces, Ordes, entre Santiago y A Coruña, para no olvidarse del ambiente colaborativo como forma de vida, ni de la manera de trabajar. Reconocen que todo es sin grandes recursos, apenas son 24 empleados.

«Tenemos ganas de hacer bien las cosas, estamos orgullosos de lo que hacemos y hay que ser perseverantes, demostrando que es posible hacer algo diferente, pero con un concepto creativo ponible y asequible», expone Laura en la tienda de Londres.

Su idea es crear una comunidad entre sus clientes, que comparten un interés por lo que está pasando, por cuestiones políticas y la actualidad. Desde el principio, Miista ha tomado partido, tiene ideales y les divierte generar interés, pero sin olvidar de dónde vienen, la calidad, el diseño y la artesanía.

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