¿En qué te equivocas al educar a tu hijo?

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Todos sabemos que educar no es fácil y siempre lo hacemos lo mejor que sabemos, pero conocer los errores más comunes pueden ayudar a que nuestros hijos sean más felices

25 mar 2019 . Actualizado a las 10:52 h.

Papá y mamá, sabemos que lo haces lo mejor que puedes, que te encantaría encontrar la varita mágica que te permitiera solucionar cualquier conflicto con tu hijo y que tus circunstancias laborales y sociales son las que son y no puedes dedicarle todo el tiempo que te gustaría. Aquí te ofrecemos las herramientas necesarias para gestionar algunos conflictos y cómo evitar los errores más comunes en la crianza.

Son niños, no adultos

Es la premisa básica para no crear unas expectativas que son incompatibles con la naturaleza del niño. El día a día es muy duro y está lleno de contratiempos que te pueden frustrar o hacer que vivas en un estado de tensión permanente, pero recuerda que no puedes esperar que los niños actúen como adultos, es decir, que sean silenciosos, que estén tranquilos, que se acaben todo lo que tienen en el plato, que no quieran estar más rato en el parque, que no nos lleven la contraria... «Los niños hacen cosas de niños y por muy cansados que estemos eso no hace que ellos tengan que dejar de comportarse como lo que son. Ajusta las expectativas, no pedirles cosas que se escapan de su capacidad, ayuda bastante a normalizar esas situaciones», explica Alberto Soler, psicólogo especialista en psicoterapia y autor de Hijos y padres felices. No le afees esa conducta, afróntala porque forma parte de su naturaleza.

No gritar, algo imposible

A quién no se le ha escapado un grito. Resulta algo casi imposible de evitar, pero no por ello deja se ser una equivocación. Que se escape en un momento dado no es tan grave como el hecho de que se utilice como una estrategia educativa: «El gran error es considerar que infundir miedo o dar un grito es una técnica para educar», indica Soler. Mientras que la psicóloga Alejandra Dotor explica que si se nos escapa algún grito, debemos pedir perdón porque no siempre tenemos la verdad absoluta y también nos equivocamos. «Está bien que reconozcamos los errores ante ellos y que reconduzcamos la situación. Párate y piensa cómo puedes hacerlo mejor», aclara.