Ellos son adolestreinta

YES

ANGEL MANSO

Ni contrato fijo, ni hipoteca, ni hijos. Los 30 de ahora son los nuevos 20 para una generación que vive sin ataduras y que no entiende el concepto de indefinido. ¿Quién dijo prisa? Sienten que el tiempo es suyo

11 mar 2019 . Actualizado a las 13:06 h.

Sí, los 30 son los nuevos 20. Sabes más que hace diez años, pero te sientes prácticamente igual... de bien. Por voluntad propia o por una coyuntura económica que te ha llevado a ello, vives sin ataduras y disfrutas de la situación. Ni contrato indefinido ni hipoteca ni hijos. Este es el triplete de muchos treintañeros que se sienten con todo el tiempo del mundo para emprender nuevas aventuras. Yaiza es la encarnación de este ideal. Acaba de cumplir los 31 y confirma la teoría: no hay mejor edad para vivir una segunda juventud. «Yo con 20 años me imaginaba que con 30 me iba a sentir más mayor de lo que realmente me siento, es decir, que cuando llega el momento de cumplir los 30, o los 31 en mi caso, siento y pienso que tengo tiempo de todo», asegura Yaiza, que no obstante reconoce: «Sí, es cierto que te planteas cosas que antes no te planteabas. Por ejemplo, con respecto al tema del futuro puedes pensar más en él a nivel laboral, de hogar... pero no es algo que me preocupe, no me agobia. No me quita el sueño ni comprarme una casa ni tener hijos, porque siento que me sobra el tiempo».

 El paso de los años también le ha hecho cambiar de opinión cuando toca hablar de maternidad. «Cuando era más joven pensaba que quería ser madre antes de los 30, pero ahora pienso que tal vez si hubiese sido madre con esa edad, no hubiese sido la misma madre. Porque ahora me conozco más a mí misma, he vivido otras experiencias que me hacen ver las cosas de forma diferente. Tengo otra madurez», señala. Su punto de vista es el de muchas mujeres que no descartan la posibilidad de formar una familia, pero que al mismo tiempo tampoco lo ven como un objetivo en la vida: «Si no la tengo sería feliz igualmente, no es algo que yo necesite, no es mi fin último. Me gustaría vivirla, en todo caso, como un complemento más, pero podría ser feliz sin él. Yo lo que quiero es vivir haciendo lo que me parezca, teniendo la libertad de poder escoger lo que yo quiero hacer con mi vida».

No es ajena a las comparaciones. Y es que a su edad, la generación de sus padres sí tenían asentados los pilares de su vida. «Ellos sí que tenían un trabajo estable, hipoteca, hijos, un coche y la vida planteada. Pero también vi cómo apenas tenían vida social. Yo lo que viví es que mis padres podían quedar una vez para cenar con algún amigo, pero no es como ahora». El mercado laboral es otro hándicap que, en muchos casos, juega a favor de este estilo de vida libre y joven. «Muchos desearían tener un trabajo estable y no pueden por la situación del mercado laboral actual, pero por otra parte, todo cambia. Las relaciones de pareja tampoco funcionan como funcionaban antes», explica Yaiza, que ve en ello otro factor más a tener en cuenta: «La estabilidad sentimental también es importante a la hora de formar una familia. Esto es un cómputo de todo: primero lo económico y lo laboral, porque te condiciona toda tu vida; y luego lo sentimental, y las relaciones a día de hoy no son las que eran».