Sin haters no eres nadie

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CRÍA FAMA y échate a sufrir. Los reyes del «No me gusta» suben la popularidad, pero no es fácil encajar el golpe. Kiko Rivera, Cristina Pedroche, Dani Mateo y cualquier político saben qué es estar en el top de los odios. Un «hater» esconde un perfil psicológico, dicen los expertos

26 ene 2019 . Actualizado a las 17:14 h.

A veces un golpe (ojo, en el más virtual de los sentidos) puede valer más que un like. El halago sacia y amodorra, tiene el efecto de comerse un bollo industrial, es como un subidón de azúcar. Adictivo. En la vida real, como en la realidad aumentada de redes como Instagram, los enemigos cuentan, ayudan a definirse y situarse, a reafirmarse incluso. «Los haters pueden ser latosos, farragosos y molestos. Un hater es un troll, y no me refiero a los de los gnomos -matiza Alfonso Pérez, responsable de márketing online de Grupo Angal-. Todos los políticos tienen haters, Sánchez, Casado, Rufián, Rivera..., todos, al igual que tienen fans. Un post de Rufián, por ejemplo, puede generar 200 comentarios y de estos la mitad pueden ser negativos. Es el reflejo de una sociedad polarizada». Se ve de modo concreto, como señala el experto, en el caso del humorista Dani Mateo, que tras el polémico sketch de la bandera dividió al país para «reunificarlo» luego en clave hater cuando se animó a pedir disculpas. Unos le odiaron por «profanar» un símbolo patrio, y otros por ablandarse tras lanzarse a hacer el chiste.

No es broma. Hay más haters de los que pensamos, asegura Alfonso Pérez. «Y echando un vistazo a los comentarios pueden extraerse perfiles psicológicos», dice quien señala que el relativo anonimato e impunidad que existe en redes es viento que aviva el instinto. Cuando no hay consecuencias, uno se envalentona más, ¿no? ¿Es un hater necesariamente una mala persona, alguien peligroso, un acosador? «No necesariamente, no siempre. En ocasiones se usa como una forma de desahogo, pero hay mucho odio en la Red, resentimiento, y gente que amenaza con matar a un presidente del Gobierno y a la que se le descubre luego un arsenal en casa», recuerda el experto.

Si no hay insultos ni amenazas, y el lenguaje no es grosero, el comentario hater hasta puede sumar. El ‘No me gusta’ a veces revienta la máquina. «Estar en Internet hace que estés expuesto, con lo que deberías estar dispuesto a gustarle a la gente y a no gustarle», señala Juanpe Granados, CEO en Estati.co, que advierte que «no hay que agobiarse, hay que entender que tener haters no te hace peor. Tener haters significa que lo que haces tiene interés, que interesa a esos que te critican. En cierta manera, tener haters puede indicar que eres relevante». Ponte en el caso contrario: «Por millones de likes que tenga mi publicación, yo no soy el mejor en mi terreno. Que me feliciten siempre no me hace mejor», expone. Y depender siempre del halago denota debilidad, esconde probablemente un problema de autoestima.