Sin haters no eres nadie

CRÍA FAMA y échate a sufrir. Los reyes del «No me gusta» suben la popularidad, pero no es fácil encajar el golpe. Kiko Rivera, Cristina Pedroche, Dani Mateo y cualquier político saben qué es estar en el top de los odios. Un «hater» esconde un perfil psicológico, dicen los expertos


A veces un golpe (ojo, en el más virtual de los sentidos) puede valer más que un like. El halago sacia y amodorra, tiene el efecto de comerse un bollo industrial, es como un subidón de azúcar. Adictivo. En la vida real, como en la realidad aumentada de redes como Instagram, los enemigos cuentan, ayudan a definirse y situarse, a reafirmarse incluso. «Los haters pueden ser latosos, farragosos y molestos. Un hater es un troll, y no me refiero a los de los gnomos -matiza Alfonso Pérez, responsable de márketing online de Grupo Angal-. Todos los políticos tienen haters, Sánchez, Casado, Rufián, Rivera..., todos, al igual que tienen fans. Un post de Rufián, por ejemplo, puede generar 200 comentarios y de estos la mitad pueden ser negativos. Es el reflejo de una sociedad polarizada». Se ve de modo concreto, como señala el experto, en el caso del humorista Dani Mateo, que tras el polémico sketch de la bandera dividió al país para «reunificarlo» luego en clave hater cuando se animó a pedir disculpas. Unos le odiaron por «profanar» un símbolo patrio, y otros por ablandarse tras lanzarse a hacer el chiste.

No es broma. Hay más haters de los que pensamos, asegura Alfonso Pérez. «Y echando un vistazo a los comentarios pueden extraerse perfiles psicológicos», dice quien señala que el relativo anonimato e impunidad que existe en redes es viento que aviva el instinto. Cuando no hay consecuencias, uno se envalentona más, ¿no? ¿Es un hater necesariamente una mala persona, alguien peligroso, un acosador? «No necesariamente, no siempre. En ocasiones se usa como una forma de desahogo, pero hay mucho odio en la Red, resentimiento, y gente que amenaza con matar a un presidente del Gobierno y a la que se le descubre luego un arsenal en casa», recuerda el experto.

Si no hay insultos ni amenazas, y el lenguaje no es grosero, el comentario hater hasta puede sumar. El ‘No me gusta’ a veces revienta la máquina. «Estar en Internet hace que estés expuesto, con lo que deberías estar dispuesto a gustarle a la gente y a no gustarle», señala Juanpe Granados, CEO en Estati.co, que advierte que «no hay que agobiarse, hay que entender que tener haters no te hace peor. Tener haters significa que lo que haces tiene interés, que interesa a esos que te critican. En cierta manera, tener haters puede indicar que eres relevante». Ponte en el caso contrario: «Por millones de likes que tenga mi publicación, yo no soy el mejor en mi terreno. Que me feliciten siempre no me hace mejor», expone. Y depender siempre del halago denota debilidad, esconde probablemente un problema de autoestima.

¿ENTRAMOS AL TRAPO?

Los haters de las letras de Melendi han hecho que sigamos reparando en sus temas. Mónica Naranjo llegó a hacer a los odiadores cosechados en OT un guiño desde la taza del váter («Un saludo a mis haters favoritos mientras realizo una tarea pensando en ellos»). Cristina Pedroche es la reina en quitarle en solo 2 minutos la careta y la capa a nuestra España cañí con el solo «argumento» de un vestido, o un cuerpo, tiene tela... Vuelve locos también a sus haters. Taylor Swift usó equipos de reconocimiento facial en un concierto para identificar a sus acosadores. Y Alejandro Sanz llegó a cerrar su Twitter ante el aluvión de críticas, y tuvo para sus odiadores reproches varios, entre ellos varios post encriptados, y un «No se puede ser tan fucking insensible» a modo de lamento.

¿Cómo encajar los odios que explosionan en redes? «Depende de la manera en que te lo tomes. No hay que entrarle al trapo al hater ofensivo, ni permitir que tu cuenta se convierta en una especie de patio de recreo, porque eso no conduce a nada. Pero si no encajas que critiquen, mejor que no estés en redes», afirma Granados. Las palabras son palabras, no hechos, pero hacen daño, y en Internet no, no se las lleva el viento.

Otra de las claves que ofrece Juanpe Granados para conducirse en el mundo virtual (en el que a veces las cosas son lo que parecen y otras no) tiene que ver con tratar de resolver las críticas dándoles una vuelta creativa. «Es complicado. Hay cuentas que transforman a los haters en imagen de marca. Se trata de trabajar respuestas creativas a las críticas que se conviertan en virales, con lo que así te estarías beneficiando del hater», sostiene.

Quizá una de las grandes debilidades de este mundo con más escaparates que profundidad está en la incapacidad que en general tenemos para encajar las críticas. Estamos flojos en resistencia a la frustración, susceptibles, y andamos desatados en pasiones, así que el cóctel solo puede ser explosivo, la flojera es retama para el fuego. El capital de la imagen, el fast life y dejar de lado la filosofía (es decir, la capacidad de cuestionarse a uno mismo y lo que le rodea) no ayudan a mitigar la sensación de desencanto o desamparo. Hay comentarios odiosos que no aporta nada leer, pero también hay críticas constructivas, señalan los expertos, comentarios que además de darnos sentido de la realidad, pueden ayudar a mejorar y a subsanar errores. Si la crítica es destroyer, puede servir para reafirmarnos en lo nuestro. Gillette, con su campaña contra la masculinidad tóxica, ha dividido a cuchilla al público machista del que no lo es.

¿A los haters, mejor ni agua, ni un minuto de tiempo? «No. Estaría bien saber todo», señalan los expertos. Y saber encajarlo... a ser posible sin rencor.

EL «TOP TEN» DE FAMOSOS AFECTADOS

1 ALEJANDRO SANZ: El artista llegó a cerrar su Twitter cansado de los «haters». Pero ha vuelto, con humor e interesantes reflexiones sobre la paciencia.

2 SORAYA ARNELAS: La extremeña con el sambenito del «Poyeya» fue una de las más azotadas por la furia de los «haters» por salir a cenar con su pareja a los pocos días de dar a luz.

3 PAULA ECHEVARRÍA: Está siempre en el «top ten» de las más criticadas en redes. Es la cara menos amable de ser una «it girl».

4 KIKO RIVERA: Mandó un mensaje a sus «odiadores»: «Seguir ladrando, yo amo a los animales».

5 CRISTINA PEDROCHE: Para campanada, la que dan las reacciones a sus vestidos de Fin de Año.

6 DULCEIDA: Desató una ola de indignación por su viaje a África.

7 JAVIER AMBROSSI: Cerró su Twitter tras enfrentarse a sus «haters».

8 JUSTIN BIEBER: Sus «haters» hacen club en Facebook, son ya 19.800.

9 TAYLOR SWIFT: La cantante cosechó incluso odios políticos.

10 TANIA LLASERA: Por su aspecto y como madre se las ha llevado todas.

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