Manuela Vellés: «Yo soy muy de lo que me pide el cuerpo»

Es fan de la mente humana y le divierten las emociones, por eso intenta exprimirlas al máximo, tanto las buenas como las malas. Y eso se refleja en «Subo Bajo», el disco que acaba de lanzar y supone su debut cantante ante el público. «He subido y bajado muchas veces por Coruña», confiesa


Atraviesa un momento muy pleno que conecta mucho con su yo interior. Manuela Vellés (Madrid, 1987) está dispuesta a empaparse de todas las cosas que le están pasando, que no son pocas. A su carrera como actriz, en la que acaba de estrenar Alegría Tristeza, una historia que habla precisamente de las emociones, se suma su debut en el mundo de la música. Subo Bajo, su primer trabajo, es un recopilatorio de todas esas canciones que lleva años escribiendo e interpretando en petit comité y que ahora se ha decidido a presentar al mundo. Ella es así, un sube y baja, que se divierte viviendo con intensidad.

-«Subo Bajo», un título un poco gallego, ¿no?

-Totalmente, he subido y bajado muchas veces por ahí, por Coruña.

-A veces nos tachan de no ser claros...

-Sí, es una expresión que yo uso mucho. Al final, la vida es un sube y baja y yo lo aplico a todo. En el disco hay un tema que se llama así, que me dio un poco la clave, y al final es el tema de todas las canciones que siempre planteo, los momentos de subida y de bajada, de la vida, de las emociones. Ahora puedo estar arriba y contenta, y luego puedo estar muy triste...

-Es un reflejo de tu personalidad, porque he leído que en 24 horas puedes pasar por varios momentos.

-Es que a mí me gusta empaparme de todas las cosas que me pasan. Me doy cuenta de que es como me gustaría ser siempre y de cómo son los niños, que pueden estar llorando a grito pelado, pero les das un caramelo y ya se alegran, soy un poco así. Yo creo que hay que vivir las emociones sin tantos filtros, porque es mucho más divertido. Yo vivo el subo-bajo con intensidad y me divierte. He pasado temporadas en mi vida en las que he esperado no sentir tanto, por no sufrir cuando sufres, pero luego te das cuenta de que lo que es muy alegre tampoco lo vives tan extremo, entonces prefiero vivir así. Es un poco la temática de mis canciones, hay otra que se llama Amanezco cantando, que dice que tal vez, si subo la cuesta la baje cantando, en este caso subirlo es lo duro, y bajarlo lo bueno, así que va cambiando el concepto... El disco tiene ese concepto, son canciones que he escrito a lo largo de varios años, en distintos momentos y con sensaciones que he ido viviendo, algunas más íntimas

FOTO: ALBERTO VAN STOKKUM

 

y reflexivas; hay otras que son más gamberras, un canto a la vida, a la diversión... que yo también soy muy de esa manera.

-¿Dedicas mucho tiempo a la reflexión?

-Sí, al final también elegí una profesión porque el subo-bajo también habla de mi tiempo. Tengo temporadas de muchísimo trabajo, de muchísima intensidad y otras en las que no estoy trabajando y tengo mucho tiempo libre para reflexionar y dedicarme a aspectos de mi vida que no son el trabajo.

-Pero, ¿y en el día a día?

-Sí, sí, también me gusta reflexionar, analizar las cosas, me interesa mucho la mente humana y quizás por eso también soy actriz. Soy muy sensible, tengo bastante empatía y lo utilizo también en el trabajo, es mi forma de ser. Escucho música, pienso las cosas, me divierte mucho mi cabeza.

-Son canciones que ya tenías escritas y que ahora decides juntar en un disco, ¿quién te ha animado? ¿O quién te dijo ahora es el momento?

-Es algo que llevaba bastante tiempo rondando en mi cabeza, cada vez que soñaba con ser actriz de pequeñita, soñaba con ser cantante, las dos cosas estaban ahí, me divertía mucho interpretar y cantar, y las canciones las he compuesto en mi tiempo libre porque es lo que me gusta. Mi familia y mis amigos siempre me han ido animando, me pedían que les cantara en las reuniones, en las fiestas.

-En las Navidades también acabaste cantando...

-Siempre. Todos esperan: ‘A ver qué trae hoy Manuela para cantarnos’. Sobre la pregunta que me hacías antes, te comento que empecé a reunir las canciones un poco más serias, porque las tenía en hojas rotas con tachones, y me animé a hacer un concierto en la Sala del Búho Real hace como cuatro años. Allí tocaba con mi primo Mateo, que es físico, pero le gusta tocar la batería, y con un amigo de mi madre, que se llama Juan Gamboa, que es un expiloto también aficionado. Hicimos un grupillo y empecé a dar pequeños conciertos de 90 personas o así. Conectaba, gustaba, y me animaron. Me decían: ‘A ver, Manuela, qué hacemos ahora que tenemos que salir de este concierto y no podemos escuchar tus canciones cuando lleguemos a casa’. Y pensé: ‘Bueno, pues voy a grabarlas’.

-Dices que el disco es guerrero y delicado, lo que tú transmites, ¿no?

-Sí, supongo. Uno no es tan consciente de cómo es hasta que se lo dicen los demás. Yo sé que he transmitido esa dulzura, esa delicadeza, también por mis trabajos como actriz, quizás más últimamente, pero siempre me ha gustado interpretar a mujeres fuertes, aunque tuvieran su fragilidad, por dentro... pues como son las madres y las abuelas, y las gallegas, que son las fuertes de la familia. Creo que la fuerza va por dentro y que hay que tener mucho trabajo interior para tener esa fortaleza que te ayuda a vivir.

-La música está muy presente en tu vida, ¿tanto cantarla como escucharla?

-Sí, siempre escucho música, en mi casa la escuchaba sobre todo por mi padre, al que le gustaba mucho el flamenco y la música en español. Mis padres son arquitectos y trabajaban en un estudio en casa y yo oía la música de fondo cuando estaba jugando y me empapaba. También a partir de las películas de Disney cantaba las canciones y las interpretaba en el balcón de mi casa, y cosas así; en el colegio siempre que había oportunidad de participar en actuaciones cantaba; empecé a tocar la guitarra con 12 años, en realidad, di unas pocas clases y luego ya seguí a mi rollo aprendiendo por mi cuenta. Digamos que ha sido en mi tiempo libre y que ha salido de forma natural, y que cuando empecé a trabajar y tenía oportunidad de cantar en los trabajos como actriz era algo que me hacía muchísima ilusión. Por ejemplo, cuando canté en Camino de Javier Fesser, eso fue una casualidad. Fue mi primera oportunidad, pero al final siempre me acompaña mi guitarra, me la llevo a los rodajes, y me piden que cante... Y al final esto es como la forma natural de seguir con algo que llevo desde niña.

-Para muchos tu salto a la música será un sorpresón, pero para los que están más cerca supongo que es lo que tocaba.

-Sí, porque he cantado en otra película que se llama Buscando a Eimish, en Velvet, en La Novia...

-¿Qué supone a nivel profesional? ¿Estás dispuesta a compaginar?

-La idea es compaginar, el tema de la música es también nuevo para mí, nuevo, en el sentido de que la gente lo sepa. Compaginarlo es mi idea, es lo que he ido haciendo estos años, ya que he ido sumando canciones a mi trabajo como actriz, pues me gustaría que siguiera pasando. A la vez estoy dando conciertos, como que se me ha sumado la ilusión... Iré viendo sobre la marcha lo que me apetece hacer.

-Al hilo de esta dualidad de la que hablábamos, de altibajos, recientemente has estrenado una película que habla de lo mismo. «Alegría, tristeza». Parece que ha venido a ti.

-Totalmente, todo se conecta. Al final este proyecto, llegó hace un año, recuerdo que me encantó el guion porque hablaba de las emociones, mi tema preferido, el protagonista era Roberto Álamo, un actor al que yo admiro un montón, y luego el director es Ibón Cormenzana, que es director y productor de muchas películas que me encantan, como Blancanieves o No habrá paz para los malvados. Me pareció un proyecto superbonito. Además, me dieron la oportunidad de ser psicóloga que es una cosa que me encanta. A mí me hubiera encantado estudiar Psicología...

-Aún estas a tiempo.

-Sí, y estoy muy cerca. Mi mejor amiga es psicóloga, mi prima más cercana también, y me encanta la mente humana, hago y leo por puro placer. Por eso me interesó un montón el tema de la peli, un bombero que tiene una hija y sufre un trauma y se queda sin emociones, no puede cuidar de ella, no puede trabajar, entonces lo llevan a un hospital psiquiátrico y yo soy la psicóloga que le va a ayudar a recuperar las emociones. Como además soy de las que prefiere sentir y disfrutar que pasar desapercibida, bueno, desapercibida no, pasar sin empaparme, pues es el tema me venía al pelo.

-Qué momento tan pleno: psicología, interpretación, música...

-Sí, para mí es como un momento muy de paz interior, que conecta mucho conmigo, y eso me encanta. Yo siempre hablo mucho de ser natural, en el sentido de conocerse a uno mismo, y ser quién eres y estar contento con lo que uno tiene. Esto para mí es haber cumplido un sueño, algo que me hace muchísima ilusión, y me siento muy identificada con todo lo que tengo ahora, que no siempre pasa.

-La última vez que te entrevistamos nos decías que te gustaban los retos, cuando uno está en este punto que ha cumplido tantos sueños, ¿qué se pone por delante?

-Al final todo es continuar, todo tiene pasos, yo voy pasito a pasito, este disco lo he hecho con calma, con tranquilidad, escogiendo todo con mimo, con tiempos... No me marco metas a largo plazo y a corto plazo es seguir disfrutando y teniendo ilusión por cada cosa, intentar hacer lo que me llena, y con la música veré si se plantea otro disco más adelante. Con mi profesión cada proyecto es un reto y te supone un paso, sumar cosas que me hagan ilusión, y para mí eso es crecer siempre.

-¿Sigues escribiendo por si acaso?

-Sí, tengo ya varias canciones que no salen en el disco.

-¿Eres muy culo inquieto, siempre tienes algo en mente?

-Sí, la verdad es que sí, me faltan horas al día, voy a conciertos, al cine, salir. No es que esté todo el día en casa haciendo esto. Me gusta mucho viajar también.

-¿Te escuchas a ti misma?

-No, no, y ahora me doy cuenta de cuando los directores estrenan una película y les dicen si no la han vuelto a ver.... Como he trabajado tanto en ello creo que ahora es de los demás, ya no es mío. Escucho mucho lo que voy descubriendo, cosas que me van llegando, que me proponen. Me gusta mucho la música en español, grupos que hay ahora como Vetusta Morla, Izal... Cómo no, Rosalía... el flamenco me encanta, la música latina: Natalia Lafourcade, Carla Morrison, Jorge Drexler. Me gusta mucho la música que tiene mensaje y escuchar las letras, también la música para bailar, según el momento... Es que no soy muy de una cosa, soy de muchas y depende del estado y del momento del día.

-¿Tanto la música como la interpretación te llenan por igual?

-Sí, me están dando distintas sensaciones. Con la música estoy haciendo un proyecto muy personal, es algo que he creado yo, lo he escrito, dirigido, producido, es como un hijo, creo que es lo más grande que he hecho en mi vida; como actriz también siento muchas cosas, al final ser actriz es volver a sentir muchas emociones de otros personajes, como sentir más, yo tengo mi vida, pero además el bonus de poder sentir lo que otros, es mi diversión, las emociones.

-Cuando todo fluye tan bien, lo mejor es dejarse llevar.

-Hay momentos en que se te acaba la energía, con esto mismo te hablo de que hay momentos que estoy muy contenta, muy plena, pero a la vez estoy desgastada, se te agota la energía, y hay que volver a cargar. Yo me pongo en el modo encefalograma plano, porque si no me agoto, no estás todo el rato superactiva ni con ideas. A veces hay que descansar. Yo soy muy de lo que me pide el cuerpo. Intento escuchar mucho más a mi cuerpo que a la mente, es como que a la cabeza intento no darle tanta bola. He tenido dolores de tripa por nervios, y si tengo dolores de tripa y no quiero salir pues me quedo en casa descansando... o digo la energía la tengo baja y hoy no voy a tomar decisiones importantes. Eso me parece fundamental, lo de no tomar decisiones antes de las 12 de la mañana, pues cosas así. He aprendido a ser bastante paciente, antes me peleaba conmigo misma y ahora cada vez intento conocerme mejor y ser como era con los demás. Si puedo ser más condescendiente o puedo comprender al resto, pues conmigo igual.

-¿Te exiges mucho a ti misma?

-Sí, entré en esta profesión bastante joven y hay mucha competitividad y exigencia, por parte de los demás y de la tuya, yo siempre he sido muy perfeccionista, bastante responsable y he estado en proyectos que me hacían estar en un punto muy exigente...

-Y eso acaba pasando factura.

-Claroo, eso al final se agota. Si escuchas mi disco entero, siempre digo que por ahí también se me conoce un poquito, al final se ven muchas vivencias y a veces arriba y a veces abajo.

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