Nos vamos de pícnic

PREPARA TU SOMBRERO GIGANTE DE PAJA, tu mantel de cuadros y tus alpargatas porque nos vamos de comilona? ¡Al campo! Hoy en YES te desvelamos las claves para preparar el picnic perfecto.


Postales idílicas de puestas de sol en la playa, meriendas en el campo que parecen pintadas con acuarela… Instagram ha hablado: el pícnic está de moda. Las señales de su regreso están por todas partes: vestidos de cuadros vichy, cestas de mimbre y hasta una sección dedicada al acto social más veraniego en Zara Home. Porque no hay nada más cool que quedar con los amigos en el campo, sacar tu cestita de mimbre y disfrutar de una comida al aire libre. Pero aquí el cómo es muy importante. Olvídate del táper grasiento, las patatas de bolsa y los filetes empanados. Toma papel y boli porque aquí van todos los ingredientes que necesitas para disfrutar del pícnic perfecto. ¿Estás preparado?

LA AMBIENTACIÓN

Primera norma: deja la colcha vieja en casa. Al pícnic se va con su buen mantel de cuadros: rojo, como el de la foto, o azul. Es el primer mandamiento de toda buena comida campestre. ¿Ya lo tienes? ¡Pasamos al siguiente nivel! La cesta de pícnic, con sus cintitas para sujetar platos y vasos, y su cubertería a juego. La misma que había en todas las casas cuando eras pequeña, la de toda la vida, la de las romerías y las que siempre ocupaban un hueco en el maletero los domingos de playa. Para recrear el pícnic YES perfecto, Enza di Piazza, la repostera de Cambre que tiene revolucionados los paladares gallegos con sus pasteles perfectamente cincelados, nos deja la suya y su jardín. «Fue un regalo de cumpleaños. Me viene de niña, la verdad, siempre fui una enamorada del campo y todo lo que conlleva». Su truco: «Tengo unas cuantas especialidades de sándwiches para llevar de pícnic y las preparo con frecuencia para comerlas en el jardín. Los preparativos para mí son tan divertidos como disfrutarlos después con la familia y amigos». Sobre el mantel todo tiene tan buena pinta que no sabrás si conservarlo de elemento decorativo o comértelo.

Todo buen pícnic necesita una limonada y una botella de vino. Pero quédate con este detalle: siempre de vino rosado. Con su toque muy francés y muy de campiña. Y unas cerezas, que para eso estamos en temporada. Dan color a la mesa-mantel campestre y siempre son perfectas para picotear con un libro en la mano y una buena sombra. También un look adecuado: prendas de lino, vestidos de cuadros, sombreros de paja y unas alpargatas como las de la foto. En el pack de atrezo también hay sitio para una cámara de fotos estilo vintage como la que llevan Andrea Rodríguez, Irene López y Esther Cabanas.

EL MENÚ

Importa y mucho. Tanto que hasta hay cursos para aprender a preparar un pícnic en condiciones y sin que el san Jacobo te repita hasta el día del juicio final. Como el que va a impartir el coach de nutrición Ramón Zelada en A Coruña. Su mantra: más mercado y menos supermercado. «Así evitas las tentaciones. Cuando entras en un súper tienes más opciones de acabar comprando una cochinada como, por ejemplo, una bolsa de patatas para llevarte de pícnic. En el mercado, todo suele ser fresco y de temporada», apunta. Queremos un pícnic rico, saludable y eco, ¿qué necesitamos? «Recomiendo preparar un picoteo sano como humus o paté de berenjena, porque son productos fáciles de transportar y además los puedes preparar con antelación porque se pueden congelar». Sacas tu tarro de humus del congelador… ¡Y al campo! «Siempre es recomendable llevar fruta de temporada, como el melón o los paraguayos, que hidratan y además son más baratos. Y también frutos secos: son calóricos, pero no del tipo que engorda», añade. El secreto de Zelada para dejar a tus invitados del pícnic con la boca abierta: «Las aceitunas son ricas y las puedes llevar al campo. Un truco para darle un toque es vaciar el agua del bote de cristal en el que vienen, añadirle unos taquitos de queso feta, un poco de orégano y aceite de oliva; agitarlo todo y… ¡Listo! Ya tienes tus aceitunas sabrosas para guardar en la cesta de pícnic». Unas latitas de sardinas, que se pueden abrir en cualquier momento y lugar, y ya tendríamos menú listo para pasarnos todo el verano comiendo al abrigo de un carballo.

«Es un acto social que ayuda a mejorar lo que comes. Al final quedas con alguien para hacer un pícnic, cada uno prepara un plato diferente, disfrutas, compartes la receta..», sostiene este coach de nutrición. «Los estudios dicen que en España nos pasamos más horas mirando programas de cocina que cocinando. Las ganas están ahí, falta pasar a la acción». ¿Qué tal si empezamos con un pícnic?

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
2 votos
Comentarios

Nos vamos de pícnic