Estos locales son la caña

María Pedreda, Carlos Pereiro, Tania Taboada, María Garrido

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ANGEL MANSO

Aquí hay más de un grifo y no precisamente de agua. Tanto si eres de los indecisos como de la cerveza clásica, tienes donde elegir, porque estos locales se salen del mapa: ¿belga?, ¿sueca?, ¿gallega? Tienes «rubias» para dar y tomar

21 may 2018 . Actualizado a las 10:24 h.

¿A quién no le gusta tomarse una cervecita en su tiempo libre mientras se da una vuelta por el mundo? Pues en Taproom puedes elegir entre 20 grifos rotativos de diferentes lugares, como Japón, Irlanda, Bélgica o Canadá, entre otros.

 El cliente habitual, con edades comprendidas entre 30 a 50 años, tiene la oportunidad de probar un nuevo tipo de cerveza cada semana. Esta vez le tocó el turno a una belga tostada, y la siguiente es una sueca. Por supuesto, también hay Estrella Galicia para los clásicos. Pero si no te decides por ninguna, no te preocupes, porque tienen para los indecisos una tabla de diez cervezas variadas a muy buen precio.

El local era una antigua nave industrial de 400 metros cuadrados situada en el Polígono do Temple, en Cambre. Un nuevo concepto de bar ya instalado en ciudades como Madrid o Barcelona, con un espacio muy amplio pero a la vez acogedor, ya que han sabido organizar la estancia para que resulte muy atractiva y espaciosa, con una decoración un tanto minimalista donde destaca un impresionante fresco en negro que representa el skyline de la ciudad de A Coruña, pintado a mano alzada, algo que sorprende teniendo en cuenta la altura del local.

Y como espacio tienen de sobra, Manu Candal, el dueño del local, decidió plantar un naranjo y un limonero en el centro. «Cuando entra la luz del sol, se transforma en un ambiente muy especial y parece que estás en una terraza», asegura.

Si quieres acompañar la cerveza con algo de comer, tienen tapas y raciones donde elegir. Desde los platos más típicos como la empanada casera, fabada, tortilla de patatas o sus sabrosas alitas de pollo a la parrilla, hasta otros menos autóctonos como las fajitas mexicanas.

La música no podía faltar. Los viernes hay actuaciones en directo de grupos de rock y folk gallegos, y todos los sábados por la noche un DJ se encarga de crear un ambiente funky y relajado. El propietario apuesta por la cultura de las pintas que existe en ciudades como Londres o Dublín, pero sobre todo cuidar al cliente con buena cerveza. ¿No es la caña?

EN EL CASCO HISTÓRICO

Poseer un alma cervecera. Es lo único que necesita aquel que acuda al SoulBeer de Pontevedra. Una experiencia de lúpulo y espuma, particular y diferente cada vez. Esto último, conste, no es un mero adorno; es su principal virtud.

Emilio Moldes

En este bar situado en el centro del casco histórico pontevedrés no hay hueco para la cerveza industrial. Olvídate de las marcas habituales que siempre has bebido. Aquí los grifos y las botellas son exclusivos de lo que de un tiempo a esta parte se conoce como cerveza artesana. Y además, varía cada semana. Una pizarra marca el menú y las posibilidades. El cliente prueba, elige y bebe. En sus cinco meses de vida, solo han repetido un barril. Diversidad gallega y nacional en estado puro.