Yo corro... ¡para comer!

Y TÚ, ¿POR QUÉ CORRES? Las respuestas más habituales a esta pregunta son «para estar en forma» o «para relajarse», pero existen otras motivaciones más peregrinas como «para escapar de los niños», «organizar la cabeza» o para darse alguna alegría, de vez en cuando, en forma de comida y bebida

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Si como 10 y paso a comer 2, adelgazo. No hay más vuelta de hoja», explica la endocrinóloga Teresa Martínez Ramonde. Pero ¿y si quiero seguir comiendo 10 sin preocuparme por el peso? ¡Pues corre! Es esta una de las motivaciones del runner aficionado. «Yo corro para poder comer bollos». Otros, como Manuel Pérez, asumen que los excesos del fin de semana se compensan dándole caña de lunes a viernes: «A mí me flipan los callos, y no renuncio a la cervecita, así que si sé que me voy a meter una buena enchenta el sábado o el domingo, me mazo a correr el resto. Estoy seguro de que hay muchos como yo que corren pensando en una buena mesa».

En cambio, el corredor más purista te hablará de la sonrisa de placer que le sale a uno en cuanto alcanza el kilómetro 17 o de la oxigenación del cerebro que le queda después.

Muchos deportistas corren para estar en forma, otros para relajarse y los hay, incluso, que lo hacen para organizar la cabeza. Este es el caso de Carlos Tuñas, responsable del sector de velocidad de la Federación Galega de Atletismo: «Yo corro para tener tiempo. Como me paso todo el día entrenando atletas, los 45 minutos que dedico a correr son para poder pensar en la agenda de la semana, la planificación de entrenamientos, los viajes… Es el ratito que tengo para hacer eso, pues sé que en ese tiempo no me va a molestar nadie». Así que Tuñas, que también es el preparador físico del Viajes Amarelle de fútbol femenino, ordena la mente a diario mientras corre. Sin móviles, cronómetros ni interrupciones. Esa es la razón de que siempre vaya solo y sin música.

La ferrolana Susana Parguiña disfrutaba con el pádel hasta que se metió a runner hace cuatro años. En ese momento no se imaginó que llegaría a realizar el kilómetro en solo 4 minutos con 40 segundos, toda una marca para una atleta amateur. «Al principio, mi motivación era adelgazar», explica. «Ahora, ni me preocupa ese tema, porque me mantengo. Sí veo a corredores que corren para adelgazar y otros que hacen dieta para poder correr más rápido, sin tanta mochila de kilos a cuestas. Yo me sitúo en una posición intermedia». En sus inicios de runner, Parguiña perdió unos seis kilos de peso corriendo tres o cuatro días a la semana. Sin hacer nada más que eso. «Cierto es que el cuerpo se acaba habituando y llega un momento en que tu metabolismo ya no se activa igual. Primero consigues bajar de peso muy fácilmente, al igual que el progreso en la carrera. Pero luego avanzar un solo segundo cuesta mucho más», reflexiona.

María Luisa Armesto, del Club Atletismo Sada, atesora el mérito de haber sacado a la calle a hacer deporte a decenas de personas. Muchas de ellas, mujeres no muy jóvenes. Esta atleta veterana -lleva cincuenta años ganando carreras y suma y sigue- dice que, cuando corre es feliz. «Correr me hace sentir maravillosamente bien. Es algo muy gratificante y placentero». Mientras vigila sus pulsaciones, huye de las preocupaciones, de las rutinas y de los malos rollos.

PARA EVADIRSE

«Yo corro por muchas cosas. Me gusta, me hace sentir bien, me evade de problemas, me mantiene en forma y me permite darme alegrías en forma de comida y bebida que, de otra forma, no sería posible. Además, me gusta competir, ver hasta dónde llego, cómo estoy comparándome con otros años, con otros compañeros, con distintas etapas vitales....», quien así habla es un corredor avezado, de los que tienen mucho kilómetro recorrido sobre sus rodillas. Se llama Juan José Gómez Cortés y opina que la carrera es, en cierto modo, «una forma de introspección, de conocerse a uno mismo, de crecer como persona, casi de meditación…». Y alude al compromiso, a la disciplina, al esfuerzo.

Uno corre con la cabeza y con el corazón. «Pues yo lo hago para sentirme muy vivo, ¡sobre todo cuando acabo de correr...!», replica uno. «En mi caso es para sentirme equilibrado mentalmente», añade otro. No podríamos terminar este repaso de motivaciones sin una esencial: «He llegado a seleccionar las carreras para poder viajar y conocer ciudades nuevas», afirma Gómez Cortés. Y es que correr vale, también, para hacer turismo.

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