Tony Aguilar: «Esta noche España puede dar la campanada»

Vive por y para la música, así que hoy está de enhorabuena. Ya lo decía su madre: «A este niño le va a gustar la música». Y tanto. Aún no había nacido y ya daba patadas dentro de la barriga durante la actuación de Mocedades en Eurovisión en 1973. Sigue aquí toda la información de la gran final de Eurovisión


Es otra de las voces de nuestro país aunque nunca lo hayamos visto encima de un escenario. Tony Aguilar (Cornellá, 1973) lleva tres décadas comunicando a través de la radio. Es parte de la historia musical de España, y hoy hará historia al retransmitir por primera vez el Festival de Eurovisión. «Tiene encima la solemnidad que requiere, pero estamos en el 2018 y hay que darle cierto dinamismo», advierte.

-¿Qué te gustaría que pasara esta noche?

-Que España consiguiera su tercera victoria en Eurovisión y poder contárselo al mundo entero. Que todo el planeta se enamorara de Alfred y Amaia, y de Tu canción.

-¿Te has preparado algo por si pasa?

-La verdad es que no. Soy una persona de muy pocos guiones, no lo he hecho jamás en los casi treinta años que llevo de comunicación en la radio. Siempre me he dejado llevar por la emoción del momento, de la canción que estoy poniendo o de la noticia que estoy dando en antena. Soy una persona ordenada en cuanto a escaleta para los tiempos, pero no soy una persona guionizada. No lo he pensado, pero seguro que me hará tanta ilusión que volvamos a vencer 50 años después de Massiel, que seguro que intentaré transmitir esa alegría desbordante.

-Si no ganáramos, ¿con qué puesto te conformarías?

-Yo firmaría ahora mismo un top ten. A mí me gustaría vernos dentro de los diez primeros. Las apuestas nos han dejado rozando el top ten, pero el ambiente alrededor de ellos invita a ilusionarse, porque Alfred y Amaia son de los más queridos y de los que tienen más amigos.

 

-¿Tu crees que la relación personal de ellos suma votos?

-Sí, es evidente que ellos son verdad, y eso es imbatible. Nadie puede negarme que Alfred y Amaia no sean sinceros, porque dicen las cosas tal y como las piensan, con esa frescura de la juventud, con ese amor que se tienen mutuamente, ese respeto y admiración profesional. Yo te aseguro que es 100 % verdad.

-¿Se nota cuando estás cerca de ellos?

-Te voy a contar una anécdota. El otro día en el camerino de La Riviera de Madrid, en la pre-party de Eurovisión Spain, Amaia se puso a cantar una canción con un guitarrista y yo estaba más pendiente de la reacción de Alfred, que estaba al lado, que de Amaia. Estaba escuchándola a ella, pero mirándolo a él. Te prometo que vi una sinceridad y una admiración profesional viendo a Amaia cantar que me cautivó.

-¿Qué te parece «Tu canción»?

-Una canción preciosa, que se sale un poco de lo que a priori todos llamamos festivalera, pero que puede dar esta noche la campanada, igual que el año pasado ocurrió con el efecto de Sobral. Recordemos que el año pasado, un país como Italia, casi, casi viajó con la victoria. Pensaban que iban a ganar, todo el mundo los daba como favoritos y fíjate, Portugal ganó, precisamente por esa magia que desprendió la expedición, no solo en la final. Eso demuestra que el momento, las tablas, la puesta en escena, la ejecución y la magia que se cree en ese instante es lo que lleva a la victoria.

-¿Crees que la actuación final puede dar la vuelta a las apuestas?

-Sin duda alguna. Es importante lo que pongan encima del escenario.

-Te las has escuchado todas.

-Tooodas, las 43. Llevo meses... Muchos años he estado pendiente de Eurovisión, no tanto claro, pero...

-¿Lo seguías año tras año?

-Sí, por supuesto. Ha habido años en los que me ha coincidido con el Primavera Pop, un festival de Los 40, me ha pasado en tres ocasiones seguidas, pero lo tenía grabado y luego lo he visto. Además, vengo de una familia muy eurovisiva, tanto mi madre como mi tía son auténticas fans, que cogen su libreta, dan su puntuación... Es una fiesta Eurovisión. Es más, mi madre lleva toda la vida diciendo que sabía que me iba a gustar la música cuando en el 73 viendo a Mocedades cantar Eres tú, dentro de su barriga empecé a moverme constantemente. Mi madre dijo: «A este niño le va a gustar la música», lo que son las cosas. Imagínate lo que debe de ser para mi madre que este año ese niño de la barriga esté retransmitiendo Eurovisión. Es mágico y se está ahí cerrando un círculo muy chulo.

-Te preguntaba por las canciones. Sacando a España, ¿a quién le darías tus puntos?

-La canción de Israel es espectacular. Tiene un mensaje antibullying, en un momento en el que estamos todos remando contra ello. Yo, por ejemplo, en España en la Fundación Anar estoy todo el día mandando mensajes antibullying, diciéndoles que no mola, que no es ético, que es patético. De hecho al principio ella hace la gallina, y dices: ‘Qué hace esta tía imitando una gallina’, pero lo que realmente está diciendo es que la gente que hace bullying tiene un gran miedo interior y son unos gallinas que se meten con otros. El estribillo es brutal, el compositor... creo que es la tercera que manda a Eurovisión. Es una melodía pegadiza, y este verano pase lo que pase hoy vamos a bailar. Pero hay otras que también me gustan, quizás a priori menos comerciales, pero la canción de Francia es preciosa. También me gusta por el trasfondo social del tema, porque se llama como una niña que nació en alta mar en un buque de salvamento marítimo. Es la hija de una refugiada y le pusieron Merci, por el agradecimiento de haberla rescatado de una patera. Me gusta Bulgaria, que tiene un estribillo que casi, casi te hace flotar. Me gusta la canción de la República Checa, tiene una trompeta supercomercial, es fresco, se dirige él mismo los videoclips, tocaba en las calles en Praga y ahora se presenta por su país, me parece algo mágico.

-Ya me has dado los 12, 10 y 8 puntos.

-Luego hay otros muy festivaleros, como Chipre, la canción Fuego me parece una canción muy pegadiza, mucho más de festival, más divertido...

-Aquí hay dos fórmulas, ¿no? Temas que a priori son muy festivaleros, más eurovisivos, pero luego otros que sin serlo de repente dan la campanada.

-Como fue el caso de Sobral el año pasado.

-Nunca sabemos cuál es la fórmula para acertar.

-Claro, claro. Es que... a ver, en nuestro país tenemos a Aitana y Ana Guerra que lo están petando, dos veces número 1 de la lista de Los 40, estamos apostando muchísimo por ellas, y mucha gente dice: «¿Por qué no hemos llevado Lo Malo a Eurovisión?». Y yo digo: «Realmente ponéis Lo Malo al lado de las demás canciones a tempo que hay como la de Suecia o la de Inglaterra, y creéis que iba a sobresalir?». Está claro que va a ser la canción del verano, para bailar, para disfrutar, para poner a tope en las discotecas, y en la costa ahí en Galicia, pero no sé si tendría que haber ido a Eurovisión. Creo que hay otras producciones similares y la nuestra por lo menos se sale de lo habitual.

-Es tu primera vez al frente de Eurovisión. ¿Algún miedo? ¿Algún consejo que te hayan dado?

-Soy una persona muy visceral, me dejo llevar mucho por las emociones. Soy absolutamente pasional por la música, porque me levanto y me acuesto pensando en música, duermo cantando canciones, me despierto con una en la cabeza, así que hoy va a ser mi día. Disfrutarlo, informarme bien, que es lo que toca, y confiar en mi equipo, del que estoy aprendiendo muchísimo. Me gustaría transmitir el espíritu que hay en las casas, que la gente queda y brinda con sus copas, y abrirnos un poquito. Creo que la retransmisión ha estado con esa solemnidad que requiere tantos años de historia del festival, pero estamos en el 2018 y hay que darle un dinamismo.

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