Me separé, ¿y ahora qué?

SE OS ROMPIÓ EL AMOR. Ahora, toca hacer camino cada uno por su lado. Pero ¿cómo? Quedarse aislado tras una ruptura es normal, pero hay que evitar el «bucle del ratón», que te encierra y no te deja pasar página. Aquí van unos consejos para recuperar la autoestima y el círculo social

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A veces nos parece que nuestra relación es para siempre hasta que, de pronto, un buen día se rompe. A menudo, sin que nadie nos dé una explicación que nos convenza a la que poder agarrarnos. Si hay amigos en común, puede que se alejen o tomen partido por uno de los dos y que el otro se quede «colgado» en el abismo de la ruptura. Y nos asalta esa duda existencial: ¿Qué podemos hacer para seguir adelante?

Ante el dolor, aislarse del mundo es una actitud habitual. Pero, según los expertos, es errónea. La psicóloga Aránzazu García asegura que muchas personas «no les cogen el teléfono a los amigos que tienen en común con su expareja», pero ella aconseja «no cortar con los amigos que se tenían estando en pareja o, al menos, no con todos».

«Si crees que no puedes recurrir a tu antiguo círculo, en esas situaciones siempre suele haber algún primo, compañero de trabajo o amigo que quizás veías con menos frecuencia. Seguro que hay personas que no estás considerando», señala.

LA ACEPTACIÓN

Lo primero que hay que hacer, según García, es «aceptar que la vida tiene momentos que duelen y que no se pueden esquivar». «Yo recomiendo obligarse a estar activo. Hay que buscar un equilibrio entre no dejar que el motor se paralice y admitir que no estamos al cien por cien. No se trata de ponerse a salir de noche, sino de evitar el aislamiento», añade.

El equilibrio es también una máxima crucial para el psicólogo Manuel Lage, quien asegura que «un problema común es buscar el remedio a nuestros males fuera». «Lo primero es estar bien con uno mismo y hacer un trabajo de introspección. Es como cuando hay un accidente: hay que localizar dónde están las lesiones, si lo que nos pasa nos impide hacer vida normal y hacer un buen diagnóstico de lo que nos ocurre para saber si podemos solos o si necesitamos ayuda», apunta.

Lage también subraya que adoptar una actitud hiperpositiva, «como, por ejemplo, de repente comprarse una moto, hacerse un tatuaje y ponerse a ir de bar en bar» es también patológico. «Te creas un personaje, pero no eres tú».

Aránzazu García aconseja evitar especialmente lo que denomina «el bucle del ratón» o, lo que es lo mismo, «cuando tu cabeza dice ‘esto no tendría que haber pasado’, te haces preguntas continuamente y buscas culpables». «Hay momentos en los que hay que dejar que el dolor salga, gritar, llorar... pero no podemos dejar que la cabeza se pregunte a diario lo mismo», explica.

EL DESPEGUE

Una vez realizado el trabajo con uno mismo, toca pasar a la acción directa. Para Manuel Lage, la clave está en realizar «actividad física y saludable al aire libre» o en un entorno «que te traiga buenos recuerdos o te haga sentir bien contigo mismo». «Si, además, lo mezclamos con sociabilidad, eso nos permitirá establecer o ampliar nuestra red social», indica.

García, por su parte, también incide en la práctica de actividades deportivas o relacionadas con nuestras aficiones como método para conocer gente nueva, pero también recurrir a las redes sociales diseñadas con este objetivo «más allá de las que sirven para encontrar pareja». «La manera más natural de conocer gente es a través de otra gente, y existen herramientas que nos lo permiten al tiempo que hacemos cosas que nos gustan», afirma.

Cuando la fuerza que nos daba nuestra pareja nos abandona, sabemos que el dolor es inevitable, tengamos la edad que tengamos. Pero a veces olvidamos que nos tenemos a nosotros mismos. Porque si el amor se rompe, más que buscar abrazos, tenemos que abrazar la vida.

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