Ya huele a feria... en Sevilla

DEL 15 AL 21 DE ABRIL Tienes que ir al menos una vez en la vida. Los trajes, los colores, los coches de caballos, la comida, el ambiente... Todo está pensado para que disfrutes. Acabarás bailando sevillanas aunque no sepas y no querrás irte por mucho que te duelan los pies

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¿Por qué la feria de abril es la que más fama tiene?

Porque es una de las más multitudinarias. En su fama tiene mucho que ver el carácter de los sevillanos, apasionados por conservar las tradiciones. Su ambiente, la elegancia de los trajes, el paseo de los coches de caballos y su afán por mantener las casetas escrupulosamente decoradas la convierten en una de las más especiales. Y para ello no escatiman en gastos. Se puede decir que tiran la casa por la ventana. Pero también disfrutan mostrando sus tradiciones. El que va, repite. Te sentirás como en casa. 

De día o de noche

La vistosidad del día se pierde de noche. Puedes estar horas viendo pasar coches de caballos y trajes de flamenca. A partir de las ocho de la tarde, los caballos desaparecen y la feria adquiere otro ambiente. Lo mejor es ir al mediodía y quedarse hasta que el cuerpo aguante.

¿Qué me tomo?

Lo más típico: Manzanilla, rebujito, pescaíto frito, jamón y gamba blanca de Huelva. Pero las opciones son muy variadas y en Sevilla todas las tapas están riquísimas. Eso sí, ojo con el rebujito. Igual que baja, sube.

El «alumbrao» y «el pescaíto»... El pistoletazo de salida

La portada se cambia cada año, siempre con un monumento de Sevilla. Miles de luces la adornan y se enciende a las doce de la noche. Es el pistoletazo de salida de la feria. Luego la gente se queda a cenar en la tradicional cena del pescaíto. Las mujeres no se visten de flamenca hasta el día siguiente. Si quieres disfrutar, mejor ve entre semana para evitar agobios. ¡Comer y bailar, todo es empezar! Saldrás al tablao, aunque no tengas ni idea.  

¿Se puede entrar en todas las casetas?

Hay muchas en las que sí. Simplemente, tienes que hablar con el portero y decirle que te gustaría entrar a tomar algo. Si no hay demasiada gente, no suelen poner problemas. Es un negocio y quieren que la gente consuma. Hay otras, de asociaciones y clubes más exclusivas, a las que no podrás acceder. Pero no te preocupes, hay miles de casetas y no tendrás tiempo de recorrerlas todas. En las más pequeñas, que son de particulares, tienes que conocer a alguien para poder entrar. Si te abren las puertas de una de estas casetas podrás conocer la auténtica feria de abril. Donde se juntan las familias, bailan unas sevillanas y te ponen un fino o una manzanilla, acompañado de unas ricas tapas para pasar el día. También hay casetas que son públicas. Tendrás infinidad de ocasiones de acceder a muchas. Y te lo pasarás genial. Cada una, tiene un ambiente distinto. 

¿Cómo voy vestida?

Las mujeres, con traje de flamenca. Ahí entran todo tipo de colores, estampados y lunares. Pero en todos los trajes hay un elemento común: los volantes. La moda también se impone en la feria. Por ejemplo, están pegando fuerte los volantes canasteros, también los trajes de talle bajo y las faldas más sueltas y, por supuesto, los lunares, cuanto más grandes mejor. Pero el abanico es infinito. En la cabeza también hay tendencias. Se puede llevar una flor grande en la parte alta de la cabeza o muchas más pequeñas. Los hombres suelen ir de traje. Un clavel en la solapa es imprescindible. Si van sobre caballos, llevan el traje corto, con sombrero de ala ancha y botas de montar. Las amazonas llevan la versión femenina del traje corto. Y están guapísimas. También se puede ir de calle. No te preocupes, no te sentirás fuera de lugar. ¡Lo importante es disfrutar!

¿Cuánto cuesta?

Entrar en la feria no cuesta nada. Luego, depende de cómo te lo montes. Puedes pasarte un día estupendo simplemente pagando lo que consumas. En ese caso, con 70 euros por persona es suficiente. Si ya te vistes o quieres entrar en la feria en coche de caballos, el gasto se dispara algo más. El precio de un traje de flamenca es muy variado. Los hay desde 200 euros hasta lo que quieras gastar. Una buena opción es el alquiler, puede costarte unos 100 euros. También hay coches de caballos espectaculares. En ese caso, son los propios dueños los que los llevan engalanados, pero se pueden alquilar otros más modestos por 150 o 200 euros. 

La feria, una auténtica ciudad...

La feria es una auténtica ciudad, las calles tienen nombres de toreros y las casetas, como las casas, se organizan por números. Todos los servicios están adornados de feria... ¡Hasta el camión de la basura! Los cuadros, los espejos, los farolillos, las macetas y las telas de rayas rojas y verdes son imprescindibles en todas las casetas, que además compiten en un certamen a la mejor decorada.  

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