Las embarazadas gallegas son una piña

GALICIA QUIERE PARIR MEJOR El Grupo de Embarazadas Galicia, con más de 2.000 miembros y cuatro años de actividad, pide la revisión de protocolos ante el embarazo y el parto. Que no te hagan una Hamilton sin decírtelo, reivindican. Infórmate. ¿Es viable un cambio de modelo?

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La realidad es embarazosa, nos embaraza de preguntas sin respuesta. Hace poco oí hablar de «una ayudita para parir» sin saber si se trataba de ponerle una vela a un santo, de un coach o de la piedra filosofal del parto ideal. Más allá de las dudas ante un procedimiento concreto, como la maniobra de Hamilton (con su efectividad puesta en duda por la OMS y que aprueba, en cambio, la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia «a partir de la semana 40 para reducir el número de gestaciones postérmino», apuntan fuentes del Chuac y del Clínico de Santiago), no está de más ponerse en contexto en YouTube con el corto de Icíar Bollaín Por tu bien. Verás a Luís Tosar haciendo fuerza «acongojado» para parir en condiciones frente a un equipo de piedra. Parece mentira. ¿Es aún la realidad de algunas mujeres ante un parto?

«Hay ginecólogos que hacen episiotomías innecesarias o maniobras de Hamilton sin decirlo. Por lo menos que a esa ‘ayudita’, que tiene sus riesgos, le pongan nombre, que digan que se llama así. Hay médicos que obvian la legalidad y siguen protocolos que consideramos obsoletos», advierte María Porto, creadora del Grupo de Embarazadas Galicia, que rompió aguas hace cuatro años en Facebook, suma hoy más de 2.000 miembros y gana fuerza reivindicando, por decirlo de forma clara, «no meter mano donde no hace falta», y Stop a inercias «viejas». «Nosotras no somos unas talibanas, no somos ‘las del parto en casa’. Somos mujeres, madres, profesionales, que quieren conocer sus derechos, manejar información fiable y cambiar protocolos que se aplican por inercia», explica María, con su bebé, Leo, en brazos en la foto. Junto a ella, la asesora de lactancia Marta González, la fisioterapeuta especializada en obstetricia Laura Gómez; Katy García, embarazada de 31 semanas, y Tareixa Martínez, madre y moderadora de este grupo en expansión.

«Monté el grupo cuando nació mi primera hija, en el 2013. Aquí, básicamente, intercambiamos información; es como si quedásemos en un bar para hablar…», cuenta María. Su plan de parto (de cinco folios, con indicaciones sobre aspectos como qué antibiótico no administrarle o qué leche dar a su bebé en caso de que ella no le diese el pecho) fue visto como «inviable» en el Clínico de Santiago. Esta circunstancia empujó a María a hacer turismo obstétrico. ¿Qué es eso?, pregunto. Olvídate, aquí no hay playa. «Turismo obstétrico es lo que haces al desplazarte del lugar donde te toca parir por no estar conforme con los planteamientos iniciales del centro, como estar monitorizada de forma continua desde que ingresas para el parto. Yo hice turismo obstétrico al Hospital de O Salnés, centro de referencia en partos de baja intervención, porque allí sí podía respetarse mi plan de parto». «En un plan de parto la autonomía y el deseo del paciente debe conjugarse con la evidencia científica, y las estructuras y medios del centro. Y no es lo mismo aplicar las recomendaciones de la OMS en un país donde la media de edad de las madres primerizas está en 25 años que otro donde se encuentra en los 34. En cualquier caso, habría que recuperar la confianza del paciente en el profesional. No somos enemigos», afirma Manuel Macía, jefe de obstetricia del Clínico de Santiago.

PRIMA LA SEGURIDAD

El Hospital de Cee, premiado por Sanidad, es otro de los referentes en Galicia y en España en partos de baja intervención. «El parto debe ser lo más natural posible, pero siempre en condiciones de seguridad, y hay incidencias que se producen en el parto que no puedes prever. En los hospitales con gran número de partos hay que homogeneizar criterios y evitar riesgos, basarse en evidencias científicas y considerar que las recomendaciones de la OMS, que se dirigen desde los hospitales punteros de EE. UU. a los centros del Tercer Mundo, no siempre son aplicables a la realidad de España», matiza la ginecóloga del Chuac Clara Gajino, que recomienda aplicar una óptica realista y entender que hay demandas razonables para mejorar la atención en el parto que tropiezan con un problema de medios. «Pero hay cosas que han cambiado, siguen cambiando y otras que se pueden mejorar. Hemos aplicado protocolos nuevos basados en las recomendaciones de la SEGO», alienta, y puntualiza que no es lo mismo atender un parto en el materno de A Coruña, con un volumen de unos 2.500 al año y de diverso riesgo, que hacerlo en otro comarcal con unos 500 partos anuales. Aun así, como paciente debes conocer tus derechos y saber cuáles son tus opciones de parto en Galicia (o asesorarte, entre otras cosas, sobre lactancia y porteo). Todo ello tiene sitio en «la consulta» en red que ha montado el Grupo de Embarazadas Galicia, que apunta que «el parto es algo fisiológico, tan natural como comer o respirar». Palabras claras, barrigas con futuro, un equipo de madres y profesionales y una reivindicación de peso: información y respeto para las mujeres ante el parto.

Habrá quien diga que tener hijos es algo natural y tan viejo como el mundo. Quizá no está de más actualizarlo de vez en cuando... Y entender, sobre todo, que cada parto es único e intransferible. De cada mujer.

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