Las terrazas son para el invierno

AL MAL TIEMPO, ¡MANTITA! Pues eso, líate la manta a las piernas y que el invierno te pille en la calle. Salimos a tomar algo también para respirar... sin rechazar un cóctel tropical. ¿Quién dijo frío?

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¿Quién dijo miedo al frío? En Galicia tardó en llegar la costumbre nórdica de ofrecer mantas a los clientes de las terrazas, pero ha llegado. Y si en algún lugar se vive la calle, haga el frío que haga, ese es Pontevedra, la ciudad en la que se cumplieron ya dieciocho años desde la eliminación del tráfico del centro histórico y su reducción en el casco urbano. El crecimiento de las terrazas en la ciudad del Lérez ha ido de la mano de los avances en la peatonalización, que arrancó en 1999. Entonces había apenas 48 bares que instalaban diariamente terrazas, y el 2017 se cerró con 290. Prácticamente a un ritmo de una nueva incorporación cada mes, resultado de la decisión imparable de recuperar para los ciudadanos espacios antes dominados por los coches.

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LA GRAMOLA Y A BOTICA EN PONTEVEDRA

Uno de estos lugares «reconquistados» es la plaza de Méndez Núñez, hoy convertida en el lugar de moda del terraceo pontevedrés. Dos locales han hecho el milagro, La Gramola y A Botica. Ambos comparten una gran terraza dividida por paneles separadores en la que casi cada silla cuenta con su propia manta de vivos colores. Y se usan, vaya si se usan. Entre mantas y calefactores estratégicamente situados, se puede disfrutar de estas terrazas desde media mañana hasta la madrugada. Aunque baje la temperatura y, en el caso de La Gramola, en jornada continua, sin cerrar por la tarde.

Y para calentar el ambiente todavía más, los dos locales tienen en marcha desde hace tiempo una iniciativa que no hace sino abarrotar la plaza en el mediodía de los domingos: música en directo a cargo de grupos locales que versionan temas «de toda la vida» o interpretan sus propias composiciones.

(Por cierto, para los veteranos que leen el YES, La Gramola no es un local nuevo, aunque sí renovado: en su día era el Universo, un mítico establecimiento en el que, según la leyenda urbana, el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, conoció a la que hoy es su mujer...).

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COOK ESPERA EN LUGO

Es uno de los establecimientos hosteleros de Lugo adaptado a cualquier plan. Puedes desayunar, tomar unas cañas o salir de fiesta. El local está adaptado a todo tipo de iniciativas y algo que destaca es su acogedora terraza. Se encuentra en la entrada y son muchos los que se decantan por quedarse aquí pese a ser invierno y estar a menos dos grados. «Venimos todos los viernes y casi siempre quedamos en la terraza porque estamos más cómodos», dice Lucía, clienta habitual. 

Al igual que la pandilla de Lucía, que escoge la terraza para evitar los agobios del interior, el grupo de Patricia también se decanta por estar al aire libre. «En nuestra pandilla los fumadores son mayoría y para que no tengan que andar entrando y saliendo del local nos quedamos todos fuera. Es un espacio acogedor, que dispone de mamparas para combatir el frío y se está muy bien. Así también controlamos quién entra y quién sale», dice con picardía esta lucense, que frecuenta el establecimiento todos los fines de semana. «Venimos todos los días a tomar el café de la tarde mientras los niños juegan en el parque. Siempre nos quedamos fuera porque estamos a gusto y también controlamos a los hijos», explica Carmen, otra asidua.

La Cook fue uno de los primeros locales de hostelería de Lugo climatizados para contrarrestar la ley antitabaco. Su propietario, Suso Díaz, reformó la terraza y la acondicionó adaptándola a la nueva normativa. No le falta un detalle. Dispone de calefactores y mamparas para poder disfrutar, sin frío, del aire libre también en enero. Aunque el verano es la estación idónea para frecuentar estos espacios, tener una terraza bien acondicionada hace que en invierno también pueda ser difícil pillar sitio...

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BAJO LOS SOPORTALES DE REBUS EN RIBADAVIA

Muchas de las plazas importantes de los ayuntamientos gallegos, Ourense no es una excepción, cuentan con soportales. Son lugares ideales para, sin recluirse, refugiarse en días de lluvia y viento o, incluso, de sol extremo. Por eso son el enclave perfecto en el que montar una terraza. Tanto en la capital ourensana como en concellos como Ribadavia, entre otros, los bajos instalados en dichas plazas están ocupados por bares, cafeterías o restaurantes. Suelen ser lugares céntricos, por donde algunos pasan más de una vez al día ?sobre todo si los municipios son pequeños? y en donde siempre apetece tomarse un descanso y coger aire. Además, son buenos lugares para ver pasar a los vecinos o para disfrutar de las atracciones o de cualquier acontecimiento importante. En Navidad, por ejemplo, es la zona más bonita e iluminada de una villa. Porque todo pasa alrededor de la plaza. En la mayoría de las zonas, las piedras se encargan de evitar tomar las consumiciones atentos a si cae una lluvia imprevista y, además, en los últimos años se multiplican los aparatos que mitigan el frío.

En casos como el del café bar Rebus, en la praza Maior de Ribadavia, pegado a la casa consistorial, no hay grandes ventanales ni zonas acotadas, las piedras mandan. Su ubicación es extraordinaria, por eso este es punto de encuentro de vecinos y también de turistas. Estamos en un local tradicional de esos de tomar chiquitos, vermú o una cerveza a media tarde, y su interior no difiere de otros muchos de la zona. Sin embargo, puede presumir además de una terraza singular, proporcionada por el propio urbanismo que distingue a la localidad.

Este café con buen abrigo abre todos los días de la semana, aunque únicamente los sábados y domingos el horario es ininterrumpido. El café bar Rebus no comparte, además, soportal con ningún otro establecimiento, lo que lo hace más singular. Tomarse algo allí es sentarse, relajarse e iniciar alguna conversación entre amigos. Arreglar el mundo en media hora e irse luego para casa descansado, sin importar si llueve o hace frío.

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CON LOS PIES EN LA ARENA EN A CORUÑA

En pleno invierno, un jardín tropical con vistas al Atlántico. No todas las terrazas pueden presumir de tener el horizonte a sus pies. En El Andén de Riazor, en A Coruña, la playa no cierra en invierno. Da igual que sea 13 de enero o 24 de junio, siempre que ningún Bruno lo impida (no es plan de que la ola te pase por encima mientras te tomas un café), a este espacio al aire libre se viene a tomar algo con los amigos, a ver las puestas de sol con una manta, a oler el mar. También en enero. Porque hay terrazas que resultan acogedoras solo con mirarlas, y no hace falta esperar al verano para disfrutarlas. Resguardada del viento por una mampara, dentro de la terraza de El Andén la decoración invita a soñar con alguna isla del Caribe por sus sillas de mimbre, cojines con pelícanos y flores, muchas velas… «Me encanta la sensación de tener casi los pies en la arena», cuenta Irene mientras disfruta de un cóctel con su hermana Ana. «Es un gusto poder estar en pleno enero tomando algo al aire libre, ¡y encima con vistas al mar!», apunta mientras dispara con el móvil. Porque en el Andén se queda con los amigos para tomar algo al fresco, y presumir de local en Instagram. «Si no fuese porque a veces hace un poco de frío, podría imaginarme que seguimos en verano», cuenta Ana. Las mesas de madera esperan para los que se atrevan a comer al aire libre y para las primeras copas de la noche, con el Atlántico como banda sonora y, a lo lejos, muy a lo lejos, la luz de la Torre de Hércules iluminando la noche.

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