¡Adiós, bancos! Llegan las puertas

UN PHOTOCALL NATURAL Después del fenómeno de los bancos, llegan las puertas con vistas. Los vecinos de Noalla (Pontevedra) han vuelto a hacerlo: unos marcos de madera encuadran una puesta de sol que es un éxito en las redes sociales

¡Adiós, bancos! Llegan las puertas Unos vecinos de Noalla (Pontevedra) crean una nueva tendencia para dar a conocer las mejores vistas de Galicia. Solo han necesitado tres postes de madera para su exitosa campaña

Llevaron la popularidad a una esquina del concello de Sanxenxo desconocida para la mayoría hasta ese momento. El éxito fue tal que Punta Faxilda se llenó de visitantes y a esta versión sureña del «mejor banco del mundo» se le sumó en el verano un segundo asiento en la localidad, este con vistas a la capilla de A Lanzada. Con la ayuda de Facebook e Instagram alumbraron una estrella. «Ata nos chamaron dende Australia veciños emigrados para felicitarnos!», exclama Fernando Martínez, uno de sus responsables. No faltan los curiosos que cada fin de semana se acercan al cabo para fotografiarse sentados en el banco que sigue la estela del de Loiba (Ortigueira). Cuando se cumple un año del hit inaugural, en Noalla estrenan nuevo atractivo turístico. Una puerta o, mejor dicho, un marco.

LA PUESTA DE SOL

La estructura no esconde ni separa nada, sino que dirige la atención del espectador a un punto concreto. El sol que en otoño se despide de esta esquina de las Rías Baixas ocultándose detrás de la isla de Ons. «Nesta época do ano ponse pola parte norte da illa, na punta Centulo», explica Fernando Martínez (primero por la izquierda), el artífice de la obra. Unos 80 kilos de madera de carballo pintados de blanco, que se ilumina por la noche, enmarcan el atardecer desde los acantilados de Faxilda, donde está colocado. «Os nosos mellores solpores son os de inverno. No verán son máis monótonos, sen ningunha nube», asegura Martínez. Con la ayuda de más vecinos, «isto foi un traballo comunitario», entre ellos de su amigo Manolo de Noalla, colocaron los pilares que dan forma al vano. El resultado ya se atreven a calificarlo de éxito. «Madre mía del señor! Ata viu xente de Mallorca. Colocámolo o pasado día 24 de novembro e subimos as primeiras imaxes ás redes para dálo a coñecer. Esa fin de semana xa estaba isto cheo de xente para sacar a foto!». ¿Crearán tendencia? «Hai que facer cousas. Toda a xente ten lugares nas súas aldeas que potenciar». ¿Pero se repetirá la fiebre de los bancos? No lo descartan, la costa gallega puede presumir de increíbles anocheceres. «É o noso mellor photocall».

El escenario no lo escogieron al azar. El cabo es la punta más próxima del continente al archipiélago de Ons. La puerta se levanta en el borde del despeñadero. «Segundo a lenda, por aquí partía a Santa Compaña que baixaba do Monte Faro. Misteriosamente, neste punto aparecía unha porta que a conducía ata Ons. Camiñaba por riba do mar, chegaba ás praias da illa e desaparecía baixo a terra no cemiterio insular de Canexol», explica Fernando. En la parroquia, donde regenta un concurrido bar, lo conocen como «o taberneiro». «Gústame moito gravar os temporais -confiesa el hostelero-. Este pasado verán ensineille uns vídeos a uns americanos e comezaron a chamarme o ‘storm seller’, o vendedor de tormentas». Su objetivo está claro: «Queremos darlle vida a isto. En agosto é moi fácil que veñan os veraneantes. O difícil é agora e, directa ou indirectamente, aquí todos vivimos do turismo».

Sanxenxo y sus playas pasan del cerrado por completo a la soledad que acompaña a las hojas caídas en el otoño. Pero vivir solo de unos meses no es un asunto sencillo. Por eso, los propios habitantes quieren mostrar cómo hay mucho más que hacer y ver aquí que el binomio de sol y playa. «Ideas? Sóbranme. O que me faltan son os cartos! Cun pouco facía funcionar isto no inverno. Vexo coma os políticos locais gastan ata 35.000 euros en promocionar unha praia do municipio. A min chegáronme con dez euros para a pintura». En plena Ruta del Padre Sarmiento por O Salnés, la puerta saluda a la desembocadura de la ría de Pontevedra y su vocación astral recuerda al Stonehenge de Reino Unido. «Téñoo en mente, déronme ata as pedras. Pero, claro, é máis complicado pór iso. Creo que Costas me levaría preso», bromea. Fieles a su compromiso de promocionar su hogar, no paran de pensar en nuevos planes. «Estou falando con xente da Bretaña e de Irlanda. Queren recuperar as rutas celtas pero, iso é algo que aínda está por desenvolver», adelanta Martínez. «O que pretendo? Que o nome de Noalla se vexa ben en grande». Visto el resultado, los likes y las publicaciones compartidas en las redes sociales, como creativos de márketing no tienen precio.

Votación
15 votos
Comentarios

¡Adiós, bancos! Llegan las puertas