Tengo la agenda más llena que cuando trabajaba

ELLOS TIENEN LAS PILAS CARGADAS Cogen la jubilación y, en lugar de dedicarse al aburrimiento, que es también una digna ocupación, les da por multiplicarse: cursos de cocina, idiomas, trabajos, aficiones. Para ellos, la jubilación es el comienzo de una segunda vida. Y las vidas no están para desperdiciarlas.

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Jubilarse y tirarse a la bartola no va con los protagonistas de este reportaje. No trabajan, oficialmente, pero sus agendas echan ahora más humo que cuando cotizaban. Y si no que se lo pregunten a Andrés García Losada. Se jubiló en enero de este año. «Cuando dejé de trabajar decidí hacer una vida de jubilado. Bajaba a caminar, a dar paseos, pero me di cuenta de que eso no era lo mío. Que me agobiaba. Así que decidí ocupar mi tiempo en lo que siempre quería hacer». Y así lo hizo. Como primera medida, volvió a estudiar. «Me matriculé en la carrera que había soñado hacer: Ingeniería Industrial», cuenta orgulloso. Nada de universidad sénior. Él está hecho un chaval y quiere hincar los codos. «Elegí la UNED porque quiero estudiar de verdad. Cuando tenía 18 no pude hacer Ingeniería Industrial porque tuve que ponerme a trabajar muy pronto y tenía esa espinita». Ya aprobó las dos primeras asignaturas, y este curso se matriculó en otras cuatro.

DEL WATERPOLO AL SUSHI

Andrés se lo toma en serio. «Por la mañana me levanto a las siete y le preparo el desayuno a los perros, a mi mujer y a mi hija (por este orden)». Siguiente tarea, hacer ejercicio. Hay que mantenerse en forma. «Como mínimo voy cuatro días a nadar». Después de los largos es el momento de estudiar. Si no tiene que ir a las tutorías a la UNED, Andrés se encierra en una de las bibliotecas públicas a gastar codo. Con la lección aprendida, prepara la comida, ayuda a su hija con las tareas, saca una hora para leer la prensa y ponerse al día de temas tecnológicos, «y ya casi no me queda tiempo para nada más». Le creemos. Este coruñés, que trabajó como informático de banca durante toda su vida, no descansa ni en fin de semana. Los sábados y los domingos ayuda a entrenar a un equipo de waterpolo y ocupa sus horas en otra de sus pasiones: la robótica doméstica. «Practico en casa y me divierte mucho». Cuando le sobra un ratito también cocina sushi, otra de sus pasiones. «Me gusta sentirme bien, activo. Y me gustaría hacer más cosas. Siempre quise hacer algún curso de pintura o relacionado con el arte. Pero ahora mismo no tengo tiempo».

«Estar xubilado non significa estar retirado»

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 El 17 de febrero del 2012, coincidiendo con su 65 cumpleaños, Xulio Xiz pasaba a la jubilación. Esto en la teoría, porque en la práctica cualquiera lo diría. Periodista, guionista, escritor y productor, el vilalbés Xulio Xiz está más activo que nunca. Solo hay que revisar su agenda de este fin de semana y ver los siete compromisos a los que tiene que hacer frente. Y así, todo el año. Con 70 años, Xulio está metido en todo. Desde asociaciones, certámenes y actividades culturales, escritura de libros, colaboraciones...

Nacido en Vilalba pero afincado en Lugo capital desde el año 1964, Xulio Xiz se dedicó siempre a temas relacionados con la cultura, turismo e información, ámbitos que continúa a día de hoy y que no deja de lado por el hecho de estar jubilado.

Este vilalbés fue funcionario en el Concello de Lugo, pero sin cumplir los horarios y otros derechos a los que se acogen la mayoría. «Nunca me gustou dicir que non e coa xubilación robustecéronse todos os compromisos obrigatorios. Sigo colaborando en medios de comunicación, escribindo libros, atendendo ás obrigas familiares...», indica Xulio, quien se acuesta a las cuatro menos cuarto de la madrugada y a las nueve y media ya está en pie. «Polo día ando de un lado para outro, pero a miña xornada empeza a partir das nove da noite. Non ceo e métome no despacho para traballar porque son os momentos máis tranquilos; onde non se escoita barullo», relata este lucense, quien añade que «estar xubilado non significa estar retirado».

En opinión de este lucense, el tiempo hay que aprovecharlo en beneficio de todos. «Se non é útil para os demais tampouco o será para ti. Estar ocupado é evitar que penses nas cousas da vida porque sempre hai algo de que doerse. Hai que facer balance e apreciar o bo que tes ao redor», opina Xulio Xiz, quien se define como un jubilado razonablemente feliz, con momentos bajos y altos, muy tranquilo, a gusto consigo mismo y procurando no hacerle daño a nadie. Entre sus próximas inquietudes está la elaboración de un blog para plasmar parte de sus trabajos. 

«Cartos non temos moitos e ‘juerga’ querémola todos os días»

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Siempre lo tuvo claro. La ourensana Marina Tallón sabía que llegada la jubilación su vida se multiplicaría para poder hacer todo lo que tenía previsto. Prejubilada de la banca, recién cumplidos los 64 años, debería llevar consigo una agenda. Acaba de regresar de Italia, donde ha estado unos días con unas amigas, con las que viaja todos los años por estas fechas. «Érgome pola mañá e levo unha sobriña neta á gardería. Vou facer a miña compra e logo tomo café coas miñas amigas da Universidade», afirma. Hace ocho años, Marina comenzó en la universidad de mayores y sigue ahora con alguna asignatura de grado. Este año está matriculada en Historia Contemporánea, que empezará en el segundo cuatrimestre. Cuando llegue esa fecha irá a clase por la mañana, tras el encuentro con sus amigas. Las tardes también las tiene completas. «Os martes vou a clase de pandeireta no Liceo de Ourense, onde son socia. Alí tamén participo nos campionatos de chinchón, mus, escoba, tute... Sen cartos, ¿eh?», ríe. Tiene también tiempo vespertino para pasar con sus sobrinos nietos. Y, a última hora de la tarde, queda con otro grupo de amigas, las denominadas Chicas de la Placita. A todo eso hay que añadir que una vez al mes comparte una comida junto a los compañeros de la facultad. También, unas cuatro veces al año organizan excursiones que tengan algo de cultura, tradición o naturaleza. A Marina le gusta compartir, hablar, debatir, discutir y reír con sus amigos. Entiende que es la mejor manera de pasar su tiempo de ocio. «Cartos non temos moitos e juerga querémola todos os días», ríe. La Universidad ha sido el mejor refugio de su jubilación, porque no solo ha encontrado materias con las que disfrutar, sino ourensanos con las mismas inquietudes con los que poder compartir el tiempo. «Ás veces participo en andainas solidarias, como as que organiza Cruz Roja. Moitas veces dinme que parece que non teño casa», apunta. Pero esta intensa actividad no le sorprende. «Xubileime conscientemente, cando tiven a oportunidade. Estaba nunha oficina moi complicada e abriuse unha lista de prexubilacións. Ese mesmo ano xa me matriculei na Universidade», explica. «Sempre fun moi consciente de que non me ía apoltronar na casa», afirma. A todo esto hay que sumar su participación en los desfiles de carnavales, en los magostos… También es consciente de que es necesario un descanso, de vez en cuando. Aunque para ella sea viajar con otro grupo diferente de amigos. Su marido, que todavía trabaja, contempla con envidia la jubilación de Marina. Y, cuando llegue la hora, asegura que se sumará a la lista de actividades de su mujer. ¿Quién puede más?

RODEARSE DE GENTE PARECIDA

Para Marina Tallón es muy importante rodearse de un grupo de gente similar, a la que le guste disfrutar de la vida todos los días. «No grupo da universidade somos 22 persoas moi parecidas que coincidimos en facer moitas cousas e gozar. Estamos de acordo no principal, aínda que logo debatemos e facemos apostas cando non é así», reconoce. Es más, algunas de las personas que forman parte de este grupo universitario todavía están trabajando. Que el ritmo no pare. 

«Entre deporte, nietos y excursiones no paramos»

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Jorge Mato y Celia Seijas llevan cerca de una década jubilados, pero no son personas de sentarse a ver la vida pasar. Este matrimonio residente en Lugo no para: viajan, ejercen de abuelos y hacen deporte.

«Yo llevo 4 años haciendo Pilates y mantenimiento. Se nota mucho, no estás tan flácida», cuenta Celia, de 72 años. Jorge, de 75, va al gimnasio «5 días á semana», donde entrena «unha hora e media, con máquinas e pesas». «A min sempre me gustou moito o deporte e a verdade é que para a miña vida, resúltame», dice.

Además, ambos son jueces de tiro con arco, una afición que no empezó a raíz de su jubilación. Jorge jugaba con sus amigos de pequeño «atando un pau e un fío», y fue pasados los 30 cuando fueron a Oviedo y compraron «un arco de competición». Con el tiempo, llegó a ser presidente de la Federación Galega de Tiro Con Arco. «Agora non estou en plan competitivo, pero exerzo como adestrador e asisto a cursos», señala.

Celia y Jorge también van todos los veranos a Ribeira de cámping en caravana, donde aprovechan para hacer excursiones, natación o pesca submarina. Tienen un gran compañero de vacaciones: su nieto Xián, al que adoran. «Aunque ahora está hecho un adolescente, en verano suele venir un mes y medio con nosotros», dice Celia.

No tienen reparos en afirmar que se les cae la baba con su nieto, que practica hockey sobre patines. «Ademais de bo estudante, é un excelente deportista», afirma el abuelo, orgulloso. Y ellos, gracias a la vida, tienen la suerte de poder disfrutar de todo. «Afortunadamente, non dependemos de medicinas nin operacións. O tempo pasa marabillosamente cando se ten saúde».

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