Vanesa Lorenzo: «El yoga me ha enseñado a parar»

Prefiere las prendas cómodas a los tacones. La top model compagina las sesiones de fotos y los desfiles con el yoga, una disciplina que comparte con su pareja, Carles Puyol, y sus niñas. «No descarto tener un tercer hijo», confiesa.

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Habla dulce, sonríe sin parar y su mirada azul felina hechiza en las distancias cortas. Vanesa Lorenzo (Barcelona, 1977) transmite calma y serenidad, algo que le ha enseñado el yoga: «Yo soy muy movida, muy impaciente. Pero a través de la práctica de las asanas he aprendido a parar, a fluir desde una actitud positiva y a relativizar». Dice de ella misma que es risueña, pero sobre todo se reconoce como mami de sus dos niñas. Charlamos con la top model catalana, una calurosa mañana de otoño en Madrid, sobre su libro Yoga. Un estilo de vida, su vida como modelo y su faceta como mamá. «Me gustaría formar una familia numerosa. No descarto tener un tercer hijo», confiesa.

-Acabas de publicar el libro «Yoga. Un estilo de vida». ¿Cómo entró esta disciplina en tu vida?

-Lo descubrí en una escuela de Manhattan, hace más de quince años, durante el tiempo que viví allí, mientras trabajaba como modelo. Por entonces, esta disciplina estaba ya muy implantada en Nueva York. Empecé a leer, a investigar en el tema y cada vez me fui interesando más, porque junto con la práctica física, implica llevar una alimentación saludable. De forma que cuando hice mis primeras sesiones de Ashtanga yoga, me entusiasmó.

-¿Qué fue lo que te enganchó?

-Me fascinó ver los cuerpos fibrosos, erguidos, elásticos, con una estupenda postura corporal de los practicantes de edades avanzadas. Pero sobre todo que, durante mi primera sesión, recordé sensaciones de cuando yo hacía ballet de niña.

-¿Qué te ha enseñado el yoga que no te han dado otros deportes?

-Lo primero, he aprendido a sentir la respiración, pero también me ha enseñado a respetarme, a entenderme, a aceptarme como soy y a gestionar de otra forma las emociones. En definitiva, a redirigirme y a relativizar, a fluir siempre con una actitud positiva.

-¿Y cómo eres?

-Soy una especialista en la multitarea y una duda constante. ¡El yoga me ha enseñado a parar! Yo no gestiono nada bien el tiempo, creo que puedo hacer mil cosas en veinticuatro horas y no es cierto. Y la esterilla me obliga a centrarme, a apartar mis deberes pendientes y a focalizar el cuerpo y la mente en ese momento. Eso me ayuda a priorizar mejor.

-Una disciplina que has inculcado a tus niñas...

-Bueno, ¡ja, ja, j a! Más que practicar, terminamos jugando con las posiciones. Eso sí, les hablo mucho de la importancia de la corrección postural, de sentarse con la espalda larga, de que sientan la respiración, de que la perciban y exploren esas sensaciones, porque eso les va a ayudar a dormir mejor y a estar más tranquilas. Además, les insisto mucho en que deben jugar más y ver menos la televisión y usar la tablet; y de lo bueno que es comer frutas y verduras y tomar más zumos naturales y menos chucherías y bollos.

-Y también a tu pareja, el exfutbolista del Barcelona, Carles Puyol.

-Fue muy sencillo traerlo al yoga, tenía mucha conciencia de su cuerpo, ya que siempre había entrenado, pero también ha hecho pilates y es bastante flexible. Ahora lo complicado es practicar juntos, porque nos resulta difícil coincidir.

-Vimos tus fotos en las redes sociales practicando, junto con él, algunas de las asanas más difíciles, solo aptas para los alumnos más experimentados.

-¡Ja, ja, ja! Sí. Esas fotos, las hicimos en plan broma acrobática. Nada más.

-Poco tiene que ver el yoga tan natural y austero con el mundo de la moda. ¿Necesitabas realizar ese cambio?

-Como modelo, el mundo de la moda es un regalo maravilloso. Me dio la oportunidad de manejarme en otros idiomas, descubrir otras culturas, recorrer países, fue fascinante. Pero puede ser un poco superficial por esa presión de que todo tiene que estar perfecto para la foto o el desfile. Por ello, es fundamental encontrar el equilibrio en la vida cotidiana, cuando se apagan los focos y te quitas el maquillaje y te desprendes de esa ropa tan maravillosa, vuelves a ser tú. Siempre digo que es necesario bajarse de los tacones y vivir a ras de suelo, porque el yo, yo, yo es peligrosísimo. Es imprescindible no creerte tu propio personaje.

-El oficio de modelo tiene dos caras. Por un lado, la exigencia del canon estético... y el vivir lejos de la familia.

-Es un oficio que te curte y te hace madurar. Precisamente, el otro día lo comentaba con Judit Mascó. Ella me decía que cuando nosotras empezamos no había móviles, ni redes, ni aplicaciones que te ayudan localizar una dirección, ni webcam que te acerca a la gente que quieres y añoras. Nosotras aprendimos a desenvolvernos solas, a manejarnos en diferentes idiomas lejos de casa y de los nuestros. Pero lo volvería a hacer otra vez sin dudarlo. Con 18 años, vivía en París y con 20 ya estaba en Nueva York y eso es un lujo.

-Con la llegada de los noventa, vivimos el fenómeno de las top models. Inolvidable...

-Sí. A mí me encantaba Linda Evangelista. Me fascinaban sus trabajos, su forma de posar y desfilar. Y ahora sigo también a Christy Turlington. Me entusiasma el carisma que tiene.

-Tú formaste parte del grupo de modelos españolas que entró pisando fuerte.

-¡Uf! ¡Qué de recuerdos se me vienen a la cabeza! Sí, coincidí con Eugenia Silva, con la que compartí apartamento, cuando viví una temporada en París, luego en Nueva York coincidí con Almudena Fernández. Judit (Mascó), Martina (Klein), Verónica (Blume)…, y seguro que me dejo más en el tintero, fuimos una generación de modelos muy chula y guay, de la que guardo gratos recuerdos. En aquellos años, se trabajaba a otro ritmo, había más contemplación y deleite. Ahora, todo va demasiado rápido. Es muy diferente.

-¿No puedes resistirte a…?

-Me vuelven loca los abrigos y los zapatos. Me fascinan. Pero en mi día a día, primo la comodidad y sobre todo desde que soy mamá. Con las niñas, no me queda otra que optar por prendas agradables y funcionales.

-¿Qué es lo mejor de la maternidad?

-Que te pone en un segundo plano. Las niñas son mi centro de atención, sobre el que gira mi vida y después estoy yo, y eso me ha enseñado a relativizarlo todo.

-¿Has pensado en ampliar la familia?

-Sí, me gustaría ser familia numerosa. Y no descarto tener el tercer niño, pero no sé cuándo. Ahora mismo, estoy tan activa laboralmente, que lo veo complicado. Veremos a ver qué pasa.

-¿Cuál es el rasgo que define a Vanesa Lorenzo?

-¿Solo uno? Diría que soy risueña, pero también impaciente y muy movida.

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