Felices los tres

Tú, yo y el fotógrafo. Los novios se lo llevan con ellos de luna de miel. Esta es la nueva tendencia en el mundo de las posbodas para inmortalizar los mejores momentos del viaje. Y dicen que no van de sujetavelas...

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La luna de miel ya no es para dos. Es para tres. El novio, la novia... y el fotógrafo. Que sí, que esto es lo último en posboda. Nos lo cuentan no tres, sino seis, que ya han probado esta experiencia que está implantándose en Galicia como el broche de oro perfecto para una fiesta que lleva tanto tiempo de preparación, pero que dura un solo día. Y según los que ya pasaron por el altar, «¡pasa además volando!».

 Para que el «sí quiero» permanezca, juega un papel crucial la fotografía. De ahí que muchos novios que priorizan el valor de los recuerdos le den al fotógrafo un papel clave. Podrán prescindir de otros detalles, pero invertirán convencidos ese dinero en el fotógrafo. Además de contratarle el reportaje para el día de la boda, no se conforman con uno posterior, sino que requieren sus servicios durante la luna de miel. Algo que ya contratan desde el primer momento y va incluido en el presupuesto.

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MUY DEMANDADOS

Manu Díaz en Lugo y Juan Segade en Melide son dos fotógrafos muy demandados para estas aventuras. Además de fotografiar los momentos vividos en el gran día, viajan con los recién casados para hacer las fotos de posboda. Eso sí, además de la tarifa que fija el fotógrafo en su presupuesto, los novios tendrán que asumir los costes del vuelo, de la estancia y de la manutención en el destino elegido.

Manu Díaz hizo su primer trabajo en plena luna de miel en marzo del 2016. Viajó a Escocia con Ingrid y Jesús a las HighLands. Partieron un lunes por la mañana desde Santander y aterrizaron en Edimburgo, donde ya tenían un coche de alquiler. Estuvieron cuatro días. «Ya llevo un planning hecho. Los primeros días planificas el tema de localizaciones, puestas de sol, ubicaciones, tiempo y demás. El segundo y tercer día es para hacer fotos», explica este profesional, que añade que el lugar depende del gusto de los novios y la vinculación o sentimiento con esa ciudad. «Estoy muy feliz con ellos y para nada me siento acoplado. Al final se acaban convirtiendo en amigos, porque desde que me contratan el reportaje soy cómplice de todo. Sé la indumentaria de ambos, las sorpresas...», indica el fotógrafo, que dice que esta alternativa es cosa de los dos. «Parece que siempre son las chicas las que se paran en estas cosas, y no es así. Si están aquí es porque quieren los dos», subraya Manu, a quien le espera una numerosa lista de posbodas a partir de octubre.

Juan Segade, de Athenea Foto Estudio, es otro fotógrafo con varias posbodas en lista. Ya viajó el pasado mes de julio con Patri y Chema a Venecia para hacer la suya. La pareja iniciaba la luna de miel, pero en su equipaje se llevó los trajes de la ceremonia y el fotógrafo. Él estuvo con ellos recorriendo los puntos clave de la ciudad para retratarlos. «A primeira media hora os noivos non estaban tranquilos porque os turistas deixaban de retratar monumentos para sacarlles fotos a eles», indica Juan, quien inició la sesión un jueves de 14.30 a 22.00 horas y acabó el viernes tras estar de 6.30 a 10. 30 fotografiando a la pareja. Estas lunas de miel sí que son de foto. Nos gustaría ver el making off...

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