Luisa Martín: «En la vida real soy muy madraza»

La conocimos cuando interpretó a La Chirla en «¿Quién da la vez?», pero fue su papel de La Juani, la asistenta de «Médico de familia», con el que se hizo popular. Hoy, luce el uniforme de policía en «Servir y proteger», y menudo genio gasta. «No me provoques, porque tengo mucho carácter», asegura.

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Ya de bien chiquitilla su padre le decía: «Esta niña tiene madera de actriz». «Me pasaba el día actuando y bailando», asegura. Y ese ha sido su camino. Luisa Martín (Madrid, 1960) ha participado en las series más populares de nuestro país, desde Periodistas, pasando por Hospital Central hasta Gran Reserva, pero también se ha curtido en los escenarios, donde ha cosechado grandes éxitos de crítica y público. Su personaje en El verdugo le valió el Fotogramas de Plata a la mejor actriz de teatro. Se reconoce como una mujer a la que le gusta disfrutar de la vida con buen humor, y confiesa: «Soy actriz desde que me levanto hasta que me acuesto».

-Interpretas a la inspectora Claudia Miralles en la serie «Servir y proteger». ¿Qué se te ha pegado de ella?

-Intento que se me pegue todo. Ahora soy inspectora de policía y me lo tengo que creer para comprender cómo siente y cómo vive una mujer con esta profesión.

-Menudo carácter gasta la inspectora Miralles. No se le puede ni toser.

-Sí, claro, se tiene que hacer respetar, porque nadie se lo ha puesto fácil en su profesión, como a tantas mujeres de este país que decidieron ejercer un oficio donde los hombres eran mayoría. Poco a poco las cosas van cambiando.

-¿Luisa Martín es también una mujer de carácter?

-Sí. Tengo mucha paciencia y procuro hacer la vida fácil a los demás, pero no me provoques, porque tengo mucho carácter.

-Te sienta bien el uniforme de policía.

-Yo me siento cómoda con él. Sin embargo, mi hermana dice que no me queda bien.

-Y ¿cómo eres cuando te desprendes del uniforme de actriz?

-No me lo quito nunca. Es mi esencia. Yo no sería como soy si no me sintiera actriz las veinticuatro horas del día. Soy actriz desde que me levanto hasta que me acuesto. Pero respondiendo a tu pregunta, soy una mujer que le gusta disfrutar de la vida y con buen humor.

-¿Te mueves más por la razón o por la pasión?

-Por ambas. Depende del momento. Soy bastante equilibrada. No dejo llevarme más que por el arte, la música y el baile. Ahí no tengo límite.

-Fue tu padre quien dijo cuando eras una niña que tenías madera para ser actriz.

-Eso es. Recuerdo que en casa me decían: «Esta niña de mayor será actriz». Estaba todo el tiempo actuando y bailando, y eso que era bien chiquitilla. Mi padre siempre me animó y apoyó, pero me aconsejó que debía formarme y estudiar mucho para ser una buena profesional.

-Todos te recordamos por tu papel de La Juani en la popular serie «Médico de familia» junto con Emilio Aragón.

-Sí. Y el otro personaje por el que la gente me recuerda con mucho cariño es por el de La Chirla de ¿Quien da la vez? Me siento muy orgullosa de estos dos roles que incluso se convirtieron en un fenómeno social. Al final, los personajes son como los hijos.

-Tanto en La Juani de «Médico de Familia» como ahora con la policía Claudia Miralles siempre sale a relucir tu rol de madre, que cuida y protege a su familia y a su equipo por encima de todo.

-Es verdad. Es que en la vida real soy muy madraza. Allí donde voy me convierto en la madre de todos. Mira, sin ir más lejos, esta misma mañana regresaba de rodar e iba en el coche de producción con mi compañera de reparto. Y de repente le he preguntado: «¿Llevas puesto el cinturón de seguridad?». Y cuando a alguien le duele la cabeza, busco en mi bolso y le doy un analgésico, porque voy preparada, como hacen todas las madres.

-¿Y qué te aporta la interpretación que no te da la vida?

-Con cada personaje aprendo a ponerme en los zapatos de otra persona con otras vivencias y dificultades. Este oficio es muy enriquecedor, porque te enseña a mirar desde otras perspectivas y colocarte siempre en la piel de otras personas.

-¿Qué planes tienes para este verano?

-Toca trabajar, pero encantada. La serie no para y seguimos grabando. Espero poder escaparme unos días a mi refugio para poder disfrutar de la familia y los amigos. Como no soy mucho de playa, aprovecho para pintar, que me entusiasma, y para cocinar y leer.

-Precisamente, uno de tus papeles más recordados fue en la serie «Desaparecida», que te valió el premio de la Unión de Actores, donde interpretabas a una madre que sufría por la desaparición de su hija.

-Fue tremendo. Recuerdo que mi hijo era pequeño y cuando llegaba a casa de grabar lo primero que hacía era abrazarle fuerte. Fue un trabajo difícil y muy angustioso, porque la serie se solapó con el caso real de Marta del Castillo y estábamos todos tan afectados cuando rodábamos que Carlos Hipólito, que hacía de mi marido en la ficción, gastaba bromas y contaba chistes para aligerar un poco el ambiente y la tensión. Fue terrible la verdad.

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