¡Aclárate!

AQUÍ CADA UNO la pide a su manera. En Galicia tiene más tirón la clara de limón que la de gaseosa, con no más de dos tercios de cerveza. Es la bebida estrella del verano: nos refresca sin que se nos suba tanto a la cabeza. Hasta los más talibanes de las birras se toman una de vez en cuando. ¿Y tú?

.

Le llaman clara, lejía, champú, refajo... Hay quien la mezcla con refresco de limón y quien lo hace con gaseosa, naranja o incluso lima; pero, de toda la vida, la clara por antonomasia es la que se sirve con gaseosa a partes iguales con la cerveza. En la actualidad, es cierto que los camareros -a no ser que el cliente se explaye previamente- siempre tienen que recurrir a la preguntita: «¿Una clara? ¿Con qué te la pongo?», y la respuesta más habitual en Galicia es: «Con limón, por favor». De hecho, podríamos decir que la botella de dos litros de Kas de limón junto a la grifería de las cañas ya forma parte del paisaje interno de muchos bares.

Se pide sobre todo para calmar la sed, ya que refresca con menos graduación de alcohol. De hecho, está considerada como la bebida estrella del verano. Y otra de las razones que esgrimen los muy claristas es el sabor. Esta opción tiene mucho eco entre los no demasiado acostumbrados a beber alcohol, porque suaviza el sabor amargo del lúpulo. Por eso se endulza con la mezcla. «Yo una cerveza no la aguanto, pero una clara sí», explica, por ejemplo, la ourensana Sonia Rodríguez, con muchos años de experiencia en hostelería. Casi los mismos que Alberto Boquete y José Seijo, quienes acaban de abrir en la calle Orzán, 19 de A Coruña, O’Crann (en la foto), un lugar donde conviven los más puristas de las cervezas con los habituales claristas.

Ambos hosteleros recuerdan que la existencia de esta bebida se popularizó en España a mediados de los años 50, con el éxito de La Casera, pero que ya existía anteriormente en otros países. En Colombia es el famoso refajo, por ejemplo. Fue tal el éxito del combinado que algunas cerveceras se decidieron a comercializar la mezcla. En ese momento, fue cuando surgieron las Shandy, reguladas en nuestro país por una normativa que estipula exactamente su elaboración y graduación de alcohol.

NO ES SOLO DE CHICAS

Boquete y Seijo tiran por tierra cualquier atisbo de prejuicio micromachístico en el asunto de las claras. «Esto no es cosa de chicas». La piden tanto ellos como ellas. Hasta los muy cerveceros la prefieren en verano para calmar la sed; y porque te sacia sin que te embriague tan rápido como la cerveza», arguyen. Dado que una o dos cervezas equivalen a dos o tres claras, hay un margen mayor. «También es una cuestión de sabor. Pero en verano es cuando más clara se vende», afirman los dos socios de O’Crann. Ambos hosteleros confirman que en Galicia tiene más salida, en la actualidad, la clara de limón que la de gaseosa. Precisamente, «siempre tienes que preguntarle al cliente. No hay nada establecido».

¡SIN ALCOHOL Y SIN CERVEZA!

José Seijo reconoce que él no es muy fan de las claras: «En todo caso, prefiero el combinado que se comercializa ya preparado por parte de algunos conocidos fabricantes de cerveza». Pero Alberto Boquete sí que se toma una clara con gusto y departe sobre el tema con la también clarista Eva Vilar y con el más cervecero Iago Felipe (ambos en la foto). «Cuando aprieta la sed, sí que me tomo una clara. Dado que con el refresco de limón de Fanta se me hace un poco dulce de más, yo la prefiero con Casera de limón o con Kas de limón», afirma Boquete.

También hay quien, si le apetece una clara, se la pide sin alcohol y con mucho más refresco que cerveza, con lo que el asunto admite interminables variantes, capaces de marear al mejor de los camareros. Aclarémonos, por favor.

Votación
3 votos
Comentarios

¡Aclárate!