Ellos hacen el Camino antes de andar

ESTOS CHICOS TIENEN SU PROPIO CAMINO... Más que nada porque se han creado una aplicación a medida con los datos que les parecían de interés para tener de referencia: taxis, farmacias, pero también dónde hay más o menos cuesta, que eso sí que es importante en el de Santiago.

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Parecen descansados pero llevan a sus espaldas muchos kilómetros recorridos. De O Cebreiro a Santiago, de Arzúa a Triacastela o de Palas a Portomarín. Y así tantas veces como haga falta. Sí, sí, ellos son capaces de esto y mucho más. De retroceder y volver a empezar, de subir y bajar cuestas para valorar cuál tiene más pendiente, o de volver atrás por si pasaron por alto algún monumento de interés, y todo esto sin sacar la lengua. Son unas máquinas. Estos alumnos de 1.º de Bachillerato del colegio Obradoiro de A Coruña desbordan creatividad e ingenio, y así lo demostraron los tres días que pasaron «encerrados» en la biblioteca haciendo el Camino de Santiago. En grupos de tres personas tenían que ponerse en la piel de una empresa para resolver un reto. Un plan que suena todavía mejor en horario lectivo. «Desde luego es una manera diferente de aprender. Consultas, investigas, aprendes a trabajar en equipo, pero aprendes de verdad. Cambias la dinámica de todos los días y está muy bien», explica Carlos. Con la motivación a estos niveles se pusieron manos a la obra.

El encargo era sobre todo práctico. Tenían que desarrollar, mediante simuladores, una aplicación con toda la información que consideraran de interés para hacer la ruta jacobea, que desde hace diez años realizan cada mes de septiembre con el colegio Arenas, de Gran Canaria, con el que están hermanados. Durante 72 horas discutieron sobre qué era de verdad lo más importante, y con pequeños matices los resultados fueron bastante similares. En casi todos los grupos estuvieron de acuerdo en que había que incluir las farmacias, las paradas de taxis, el patrimonio artístico más relevante o las condiciones físicas del terreno en cada una de las etapas. Un dato muy importante cuando se trata de dosificar fuerzas. «Con distintas páginas webs aprendieron a determinar las pendientes de los recorridos, para ver dónde tenían que hacer más o menos esfuerzo, y tener una referencia», explica Fernando Vales, profesor de Proyectos, asignatura en la que se desarrolla esta actividad. Además de aprender a manejar este tipo de herramientas, pueden presumir de saber personalizar los mapas de Google, es decir, borrar las referencias que traen por defecto e incluir solo los datos que vayan a necesitar. A lo largo del Camino no van todos pegados, ni los monitores van con ellos todo el tiempo, y si tienen activada la ubicación, gracias a esta app pueden saber dónde están o cuánto les falta, llamar al monitor o al coche escoba con solo pulsar un botón, cómo es el recorrido que les queda, la dirección del albergue, así como opiniones de otros usuarios que ya han estado en él, ver imágenes del sitio donde van a dormir o sitios para comer al mediodía o para cenar en el destino. «Los de mejor fama», puntualiza Pablo, que de esto sabe un poco, que para eso es del equipo ganador. ¿Y planes para el final de la etapa? «Uff, no creo que tengamos ni tiempo ni ganas», dice Cristina, su compañera de equipo.

EL MEJOR DISEÑO

Una vez que acotaron la información que querían incluir, la volcaron en el simulador para que cogiera forma de app. «Los simuladores tienen una arquitectura parecida a crear a una página web, pero con un formato más específico para el móvil», dice el profesor. Pero ese formato también había que currárselo. De hecho, lo que destaca de la app ganadora es que tiene un «buen diseño». «Es muy ágil e intuitiva, algo importante, ya que hay que pensar que la van a manejar mientras van caminando, y puedes pasar de una página a otra con botones, sin necesidad de volver al menú principal. También nos llamó la atención la calidad de los mapas, los perfiles topográficos», explica Fernando. Aquí echaron toda la creatividad en el asador, porque como él mismo explica haber plantillas haylas, pero en cómo se modifiquen está el éxito.

Ahora queda lo más fácil: presentársela a los compañeros canarios y pasarles los links para jugar en igualdad de condiciones; y lo más difícil: hacer el Camino. Aunque a este paso, nunca mejor dicho, parece que no tendrán ni agujetas.

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