Ella es la reina de Sanxenxo

EL «ESTILO DEL SILGAR» Lo marca esta mujer, Sharay López, que ha convertido su tienda en todo un referente allí. Hace diez años comprar en Sanxenxo era un lujazo exclusivo y hoy el paseo se ha llenado de negocios enfocados a la venta de ropa de mujer mucho más asequibles. Ella fue de las pioneras en esa transformación.

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No hay nadie que llegue a Sanxenxo y no repare en una curiosidad: a medida que avanzas por el paseo del Silgar ves que cada dos pasos hay una persona con una bolsa de rayitas y una muñeca. Pueden ser las doce del mediodía, las cinco de la tarde o la una de la madrugada que la imagen no se ha movido un pelo. «Perdona, ¿dónde está la tienda de esta bolsa?» es una pregunta recurrente de quienes son recién llegados. Los que llevan uno, dos, tres, cuatro, cinco y hasta nueve años yendo allí con frecuencia saben que detrás de esa bolsa está Muñeca de Trapo, una firma que se ha erigido como representante del «estilo Sanxenxo» y que ha contagiado a muchas otras tiendas de alrededor. Al menos así lo asegura Sharay López Losada, la mujer responsable de este bum. «Este verano cumplimos diez años y es verdad que cuando llegué aquí lo común eran tiendas multimarca, con Versace, Dolce & Gabbana y firmas de ese tipo, pero a mí me parecía que faltaba una tienda en la que te pudieras comprar algo mono a un precio asequible. Con esa ilusión y esa creencia abrimos», asegura Sharay.

Una década después, todo el paseo se ha llenado de pequeños negocios -«todos de ropa de mujer»- en los que te puedes comprar un vestido por 30 o 40 euros. Sharay lo vio tan claro que se lanzó a la piscina incluso con el desacuerdo de su familia: «Mi madre, mi abuela, y mi tía tienen tiendas en Lugo y ellas ya empezaban a notar la crisis, pero fíjate que en nuestro caso hasta fue un filón».

Ella, todo hay que decirlo, se movió en realidad por amor. Esa y no otra fue la razón de cambiar su vida a los 24 años. Había estudiado moda en Goymar, en A Coruña, y estaba trabajando en Ordes en una importante empresa textil, pero se enamoró de un chico de Sanxenxo y decidió que el ir y venir no era la mejor opción. «Yo quería buscar una alternativa de trabajo aquí, y esta me pareció la mejor opción. Empezamos en una tienda pequeña, de 30 metros cuadrados, y al principio compraba fuera, pronto moda, pero al cabo de dos años decidí que lo mejor era fabricar en Galicia a buenos precios, los diseños que a mí me gustaban, con el rollito más naíf que tenemos».

Esa esencia imprime hoy su estilo, en el que la prenda estrella es el vestido, pero también blusas y blusones vaporosos para la playa. «Yo pienso en una mujer coqueta, femenina, una mujer soñadora y romántica, a la que le guste ir guapa, porque mucha moda de la que hay a veces nos afea», señala Sharay. Parte del éxito, en su opinión, está en la capacidad de poder a estas alturas de mayo estar fabricando lo que nos pondremos en verano. «Aquí en primavera no te puedes poner unos escotazos, ni tirantes, y si trabajas con marcas el problema es que tienes que comprar con un año de antelación y la moda es demasiado cambiante. Si ahora saca Sara Carbonero o la reina Letizia un vestido, aunque puede parecer exagerado, la gente te pregunta por ese modelo. Nos pasó con el de capa que sacó la reina hace poco, todas de repente nos piden capa en los vestidos», dice.

Esa es una cara de su fórmula, otra tiene que ver además de con la suerte con una personalidad hiperperfeccionista: «Me gusta controlar todo el proceso, por eso también soy miedosa para crecer, porque me cuesta delegar. Yo estoy desde la compra del producto en el extranjero, el diseño, la elección de telas, las cremalleras, los botones, las pruebas de las muestras hasta la puesta final en tienda. Monto también los escaparates, porque me encanta la decoración, lo que menos me gusta y ahí sí delego, es lo del almacén», bromea.

HASTA LA MADRUGADA

Aunque diga eso de que es miedosa, a los 24 años estaba arriesgando y ahora lo ha vuelto a hacer con una segunda tienda que es todo un referente en Sanxenxo y en total son ya 8 empleadas. «Fue una casualidad, la dueña que tenía antes el comercio se jubiló y me pareció una buena oportunidad». Hoy es una de las más visitadas, aunque también ha arrastrado gente a otros negocios.

«Esta Semana Santa ha sido espectacular para todos, porque a Sanxenxo la gente viene los festivos y los fines de semana porque sabe que aquí está todo abierto -insiste-. Esa fue una pelea en su momento, pero hay que darse cuenta de que aquí un domingo facturas siete veces más y es preferible descansar un lunes». «Eso pasa también en Ibiza o en Puerto Banús, en cualquier sitio turístico hay que aprovechar, de ahí que tengamos horarios en verano hasta la una y media de la mañana, porque aquí a esa hora hay mucho ambiente, y a la gente le gusta comprar . Es gracioso, porque a veces aún hay clientas que nos dicen: ‘ah, ¿pero ya cerráis?’ ¡Pero si es ya madrugada!», se ríe.

Sus primeras fans son sobre todo madrileñas y coruñesas, «pero aquí viene gente de toda Galicia», incide, en busca de esa prenda especial para una boda o un vestido de playa distinto. «No queremos ir todas iguales -dice Sharay-, que apunta que lo último para el verano son los vestidos estampados, los lunares y, cómo no, los volantes».

Habrá que perseguir esa bolsa.

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