«No veo que sea más bonito Hawái que Porriño»

Después de explicarnos cómo llevar una dieta sana, Patricia Pérez vuelve a la tele para ayudarnos a ser más felices. «Los Hygge», su nuevo programa, arranca con un viaje a Dinamarca con su marido por su décimo aniversario. ¿Su secreto? «No nos metemos en el trabajo del otro». Quién lo diría...


Parece que no pasa el tiempo por ella. Tan explosiva como siempre, Patricia Pérez disfruta de su centro de naturopatía y dice que no echa de menos estar en la primera línea de la tele. Aunque pueda parecer increíble, a los 44 ella se ve un poco mayor. «Todo el mundo se hace cosas y, como yo no me hice nada, me miro y pienso: jo, estoy envejeciendo», dice toda convencida antes de despedirse con un besiño.

-¿«Los Hygge» nos va a dar la receta de la felicidad?

-Bueno, la receta exactamente no, pero lo intentamos. Se hace en Dinamarca, que es de donde viene la filosofía Hygge, y nos vamos allí porque hacemos diez años de casados y queríamos conocer el estilo de vida y para ver cómo es el lugar de origen de nuestras perras. No nos va a descubrir nada nuevo, pero sí que nos ayuda a apreciar la felicidad de las pequeñas cosas de la vida.

-Es un docu-reality entonces.

-Sí, todo lo que ocurre es verdad. No hay nada pactado ni está guionizado. No es nuestro día a día, porque no estamos en nuestra casa, pero sí que se nos ve tal como somos.

-Y tú que sabes tanto de recetas, ¿cuál es la del matrimonio? Y más ahora, que este programa lo dirige tu marido.

-No la tengo, pero conservamos nuestro espacio y no nos metemos en el trabajo del otro. Nos hemos hecho así, eso sí, compartiendo muchas cosas juntos. Discutimos como todos, que tampoco es que no discutamos, pero seguimos queriendo estar juntos y esa es la base de todo. Al final, es querer estar.

-Ya que este programa tiene un formato de viajes, ¿adónde te irías ahora mismo si pudieses?

-A cualquier sitio, me encanta viajar. Me da igual ir a Porriño que a Hawái, es que no veo que sea más bonito Hawái que Porriño, cada sitio tiene sus cosas. No me apetece especialmente algo exótico.

-Eso dice la filosofía Hygge, que hay que disfrutar de las pequeñas cosas.

-Sí, por eso. Es que todo es bonito, no hay un sitio mejor que otro.

-Has estado cinco años fuera de la tele después de «Vuélveme loca» y ahora vuelves. No es fácil mantenerse, ¿no?

-Sí, tampoco es que los haya contado, pero no es que haya estado fuera. No trabajé para la televisión nacional, pero hice mis cosas. Y es que para mí este tampoco es un programa de televisión, es un proyecto que surgió, me gustó y lo quise hacer. Para mí la tele es otra cosa, es un plató, un guion, unos focos, un maquillaje... Como lo que vi cuando con 17 años empecé a trabajar en la Televisión de Galicia. Esto más bien es como ir de viaje con mi marido.

-Pero tele es.

-Es que yo vivo muy al margen, tengo mi centro de naturopatía, con el que me va muy bien. Yo cuando salí por la puerta con 18 años nunca dije: «Mamá, voy a trabajar en la tele». Llegó por casualidad, cuando me llamaron de una agencia de modelos en Vigo. Yo fui, pero por ir, y después la TVG se puso en contacto con esa agencia y fui a un cásting. Ahí me cogieron y empecé en la televisión, sin pretenderlo.

-Hablando de tu centro, te sigue mucha gente conocida.

-Yo no hablo de la gente a la que trato. Pero sí que hay mucha gente que ya se sabe por las redes sociales, como Nuria Roca, Vanessa Romero, Raphael, Amelia Bono... Pero no vivo de la publicidad.

-Ser de A Cañiza te habrá marcado a la hora de valorar la buena cocina...

-Por supuesto, el producto de calidad es muy importante. Me cuido mucho, empezando por la alimentación.

-¿Lo de «Yosikekomo», el nombre de tu blog de nutrición, es porque te acusaban de no comer o qué?

-Claro, es que todo el mundo me veía y decía: «Pero tú no comes nada, ¿no?». Y yo siempre respondía: «Yo sí que como». De tanto repetirlo, me quedó.

-¿Cómo te ves a los 44?

-Pues me veo como un poco mayor, porque todo el mundo se hace cosas y pienso: «Jo, estoy envejeciendo».

-Tú siempre dices que no has pasado por quirófano.

-Por ahora no lo he hecho. Si mañana me diera la ventoleira lo haría, pero de momento no. Aunque cuando veo entrar a alguna persona, incluso estando operada, a veces digo: «Pues no estoy tan mal».

-¿Eras la más guapa de tu casa?

-No, es que la familia era toda de guapísimos. Yo no era la más guapa ni llamaba mucho la atención, pero sí que era la más completita en conjunto de cuerpo y de cara.

-Tú que ibas para veterinaria o comadrona...

-Sí, y luego como estudié Artes quise ser traductora de griego, después quería hacer algo de música porque estudié en el Conservatorio... Hasta que me surgió lo de la televisión. Pero yo siempre fomenté mucho mi vida personal, llevo años fuera del circuito nacional y, aun así, no lo echo para nada de menos. Podría vivir sin ella. También tengo una productora, de hecho este nuevo programa lo produzco yo.

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