¿Cuál es la milla de oro?

NOS DAMOS UN PASEO DE LUJO YES te lleva de la mano por las millas de oro de las siete ciudades gallegas para que descubras dónde está el auténtico poderío. Aquí las grandes firmas conviven con Inditex en los mejores distritos. Ahora la pelota está en tu tejado. Te toca decidir con cuál te quedas.

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Noelia Silvosa, Begoña R. Sotelino, Cándida Andaluz, Bea Abelairas, Carmen García de Burgos, Patricia García y Tania Taboada

Si hay un termómetro del poderío de una ciudad, está en su milla de oro. Hablamos de esa zona en la que están las mejores tiendas, donde todos hinchamos pecho de la mano del foráneo y que está tan cotizada en las guías turísticas como el mejor de los museos. La de A Coruña es indiscutible. La plaza de Lugo y alrededores es una mina de tiendas y de firmas. Con la particularidad de contar con un mercado municipal en el medio y medio de tan ilustre recorrido, nos hemos quedado tan solo con un lateral del rectángulo más lujoso de la ciudad. Fuera de plano hay más, mucho más. Cuplé, Purificación García, Fnac o Bimba y Lola forman parte de la otra cara de una plaza de lujo en la que ramifica la calle Compostela, la elegida por Inditex para construir su concept store más impresionante. Un edificio y una macro esquina donde Zara y Massimo Dutti se entremezclan con firmas de la talla de Rolex, Tous y, próximamente, Pandora. Pero sigamos con la otra cara de este recorrido shopper. Las calles Teresa Herrera y Padre Feijoo junto con un lateral de la plaza de Lugo concentran un trazado de aúpa. Desde Mónica Cordera hasta Hoss Intropia, Carolina Herrera o Sandro discurren por este paseo en el que salir con bolsas de una tienda u otra depende únicamente de la holgura de tu presupuesto. Para rebajar el coste, en la zona encontramos a todas y cada una de las tiendas de Inditex junto a alguna que otra opción low cost más. 

POR QUÉ LA PLAZA DE LUGO

Si hace unos años la milla de oro era la calle Real, la reforma del mercado de la plaza de Lugo dio el pistoletazo de salida de lo que sería el gran motor comercial del centro de la ciudad. Pero ¿qué tiene la plaza para gustarnos tanto? Belén Chaves, fundadora y presidenta del Distrito Picasso, sabe explicar el fenómeno. «El principal motivo es que tenemos a los clientes encima, es una zona habitada y muy bien trazada que cuenta, además, con el atractivo del mercado y unos locales espléndidos de 300 metros cuadrados de media que está muy bien dotada de párkings y de infraestructuras», cuenta la presidenta, que añade que estas son calles ideales «para pasear y para el entretenimiento, además de que combinamos muy bien la zona comercial con locales de hostelería especializados como el Mamá Chicó, el Pan de Lino y el Siboney», destaca antes de añadir el factor más importante para ella: «Hay muchos buenos profesionales que llevan años aquí con negocios de lujo emblemáticos. Aquí siguen firmas que llevan 25 años o más, como Ottodisanpietro, y otras nuevas que llegan, como Jorge Vázquez». Como no puede ser de otra manera, Inditex tiene mucho que ver en el movimiento de la plaza. «Antes el motor eran los supermercados, pero ahora son ellos los que tiran», dice Chaves, que defiende a capa y espada su área comercial.

María, la propietaria de Voglia, lleva una década allí y ha vivido la transformación en primera persona. «Yo me vine cuando terminó la obra de la plaza de Lugo y vi abrir y cerrar muchas tiendas. La zona no es solo la clave del éxito», apunta la vendedora, que indica que más que ventas «hay impulsos. Hay días en los que todo está parado y otros que son buenísimos. Lo que cuenta es el cierre del mes, pero no hay un ritmo constante, lo que hay es una montaña rusa. Es como si existiese una conciencia global que dijese: «Hoy es día de compras». Aún así, María es consciente del tirón de su zona. «Estaba en la calle Juan Flórez y cuando esto empezó a despuntar, me cambié. A día de hoy el ambiente está aquí», asegura. Que se lo digan a Marta -con sombrero- y a Laura -de abrigo gris-, las chicas de la portada. Lo tienen claro: «Si tuviésemos que elegir una milla de oro, también diríamos que es esta». Eso sí, ellas tiran más del low cost. De momento.

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VIGO, LLANA COMO CASTILLA

La milla de oro de Vigo empieza en la Porta do Sol, que es donde arranca la calle del Príncipe, y remata en El Corte Inglés. El comprador se las promete muy felices en la vía peatonal, llana como Castilla. Es solo un espejismo que finaliza pronto. Cuando la calle se une con Urzaiz en la curva de Colón, la cuesta comienza suave y ya no hay más meseta. Entrar en las tiendas es la forma de aliviar el cansancio. Y hay mil formas de hacerlo. Tantas, como oportunidades para encontrar de todo en ese recorrido que físicamente se complica al llegar a Gran Vía. Completar este circuito sin agujetas no es fácil ni para un vigués. Como todo el mundo sabe, la orografía urbana ha convertido a sus moradores en seres de gemelos híper desarrollados.

A un vigués una cuesta no le cuesta. Y menos si además es profesional de las compras. Es el caso de Rosina Landó, personal shopper que peina a menudo la zona junto a su clientela o si así lo prefieren, sola en busca de los encargos que le hacen.

Príncipe es la vía comercial que Vigo aún conserva, porque en otras ciudades las firmas han dejado sus centros vacíos llevándose las tiendas a grandes superficies. Situarse en el codiciado tramo (y sus aledaños) tiene un alto precio, el que garantiza un ir y venir de gente que a veces es agobiante. El precio medio de los alquileres de locales de alrededor de 100 metros cuadrados ronda los 8.000 euros (y eso que bajó con la crisis). Así que los que están en ese trecho tienen mucho que vender o mucho que perder si no lo hacen. Por eso, en esta especie de letra P que sube camino del monte O Castro, se sitúan las marcas con más poderío y las más exclusivas. Allí compite toda la tropa de Inditex con cadenas suecas y holandesas (H&M y C&A) y españolas como el grupo Cortefiel. Pero también buscan espacio en esta ruta las firmas más exclusivas, en moda, pero también en tecnología, belleza o joyería. Es para perderse.

Para Rosina Landó, que nació en Hamburgo aunque vive en Vigo desde los 8 años, es el océano en el que pesca cada vez que sale a faenar. Ella estudiaba la carrera de Económicas cuando descubrió que existía la profesión que ahora ejerce y por la que decidió apostar tras terminar sus estudios y dedicarse unos años a trabajar como economista. Rosina, que se hace llamar Rosland en este ámbito, se conoce cada esquina de este trayecto vigués, aunque su labor va más allá y a veces le encargan compras en otras ciudades. La asistente personal indica que sus clientes van desde los que odian ir de compras hasta los que precisan de compañía para hacerlo. La experta asegura que la ruta de compras de cuatro horas suele ser suficiente. Pero advierte que para crear un fondo de armario se necesita el día entero.

Además, hay muchas opciones para descansar entre tienda y tienda. El Museo de Arte Contemporáneo está a mitad de camino. Es gratis, tiene una programación magnífica (acaban de inaugurar una muestra dedicada al arte feminista con la obra de 50 autoras) y una cafetería-restaurante que lleva con esmero el chef Miguel Oliveira. También se puede comer en la crêperie bretonne Annaíck, la nueva hamburguesería La Ruta (que reemplaza a la chocolatería Valor) o la recién remodelada cafetería Ecos, que abre 24 horas. Curiosamente, toda la oferta de hostelería se sitúa en el mismo lado de la ruta, el izquierdo subiendo Urzaiz.

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LA MILLA DEL PASEO EN OURENSE

Ourense tiene fama de ser un lugar con estilo. Carolina Herrera eligió la ciudad de As Burgas para abrir su primera tienda en Galicia y existen varios establecimientos multimarca en los que desde hace muchos años se pueden encontrar firmas como Prada o Miu Miu. La actividad comercial, en lo que a textil y calzado se refiere, tiene en la calle del Paseo su sede. Y en torno a ella otros viales paralelos se han sumado a lo que se podría denominar la milla de oro ourensana: Santo Domingo, parque de San Lázaro, calle San Miguel, Cardenal Quiroga, Bedoya, Concordia... No solo eso, sino que además varias galerías comerciales se han abierto a lo largo de la calle buscando el factor llamada, aunque con mucho menos éxito.

El Paseo ocupa pocos metros fáciles de recorrer -la mayoría son peatonales-, pero el caminar se puede hacer largo si lo que uno quiere hacer es pararse en cada escaparate o, incluso, aventurarse a entrar. Está formado por diferentes manzanas en donde se suman otras calles que ha atraído también a muchos comercios. Con el paso del tiempo, la milla ourensana ha sumado firmas nuevas y han ido desapareciendo aquellas que estaban más relacionadas con el comercio local. Los bajos de esta calle nunca están vacíos. Hay, afirman los comerciantes, listas de espera y empresarios expectantes a cualquier movimiento que se pueda dar en materia de alquileres.

No en vano, por el Paseo transitan a diario una media de cuatro mil personas en horario comercial. Las franquicias dominan el Paseo, pero también han sabido sobrevivir firmas locales como Jesús, Guerra, Sniker o Sierra Joyeros, que han optado por la calidad y el poder de atracción de las grandes marcas para combatir el empuje de las multinacionales.

Ropa de mujer y hombre, calzado, joyería y perfumería son los sectores que prevalecen en el centro de Ourense. Pero en poco menos de un año, se han sumado los deportes. Decathlon y Sport Zone abrieron sus tiendas en la zona con pocos meses de diferencia y a escasos metros. Toda una declaración de intenciones.

En el 2001 abrió el primer centro comercial de la capital. Cómo no, a cinco minutos del Paseo. Un complejo que combina restauración, ocio y moda, pero que no ha sido capaz de acabar con la supremacía de la milla de oro al aire libre. Algunos comerciantes abrieron allí también sus negocios (sobre todo las franquicias), pero la mayoría siguen apostando por el Paseo y las calle adyacentes. Una zona no solo es elegida por los vecinos de la capital, sino también por el resto de la provincia y por muchas localidades cercanas. El Paseo es centro neurálgico de la vida de los ourensanos. Unión entre la zona antigua y el Ourense más moderno. Cuatrocientos metros de calle que conforman toda una milla de moda.

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FERROL A LA ÚLTIMA

Dos cafés emblemáticos (el Derbi, inaugurado en los años treinta, y el Bla, bla, asentado en el edificio del antiguo Banco de La Coruña) enmarcan la milla de oro de las compras en Ferrol, que es la calle Real. Es la de toda la vida, pero no se queda atrás en cuanto a novedades, tanto que algunos espacios presumen de que les llegan prendas exclusivas al tiempo que a las capitales de la moda de todo el mundo. «Mucha gente que suele ir a Madrid de compras se sorprenden cuando vienen aquí y después me dicen: ‘¿Cómo puede ser que tengas esto?’. Un ejemplo es un modelo de sudadera Edmmond que nos llegó poco después que a la boutique de la calle madrileña Claudio Coello», cuenta María Nores, la propietaria de Barminton, un espacio donde se encuentra esta marca y otras como la americana Woolrich, especializada en parkas de lujo. La básica cuesta 699 euros y a partir de ahí suben hasta los 1.000 euros en función del diseño o de la calidad de la piel que llevan en el cuello, que puede ser de mutón, mapache o coyote. En la foto, Sergio Sequeiro y el campeón de windsurf Antón Portela llevan dos de estas deseadas chaquetas, una de las favoritas de Sarah Jessica Parker, entre otras famosas de EE.UU.

María Nores pertenece a una familia que lleva generaciones al frente de las mejores tiendas de moda ferrolanas. Ella y sus seis hermanos siguen en el negocio y regentan buena parte de las que lucen escaparates en la calle Real. «Han pasado épocas buenas y malas, pero la clave es que esta zona está céntrica y que siempre ha contado con el apoyo de cafés o del Casino que complementan muy bien nuestra oferta», explica una comerciante que está especializada en el vestuario masculino, pero que también cuenta con opciones para ellas, como las citadas parkas. «Cada vez buscamos un público más joven, porque está más informado y busca un tipo de ropa como Woolrich o Ecoalf, que se hace con los plásticos recuperados de los mares. Los mayores ya no consumen y los jóvenes aunque no tengan todos los recursos para eso que desean siempre lo reservan para un regalo o bien piden ayuda para conseguirlo entre padres, tíos o abuelos», explica.

Barminton se encuentra muy cerca de otros escaparates en el que el mar y el surf están tan presentes como en la ciudad y por eso hay oferta para visitantes que se acercan a la comarca a cabalgar olas. Las tiendas de Inditex se ubican en torno a la plaza de Armas (aunque solo Zara Home abre al mediodía) y en Ferrol se encuentra un codiciado outlet de Pull&Bear, que atrae a no pocos visitantes de otras ciudades. Las firmas para los clientes de siempre y las de los modistos gallegos perviven en una milla que mima los descansos durante las compras con cafés o pastelerías con escaparates tan cuidados como los dedicados a la moda, como Gascón.

Benito Corbal se ha ganado el título de milla de oro pontevedresa a pulso. Se ha permitido el lujo de nacer en dirección contraria a la zona monumental, desafiando cualquier tendencia a que los habitantes de la Boa Vila se echen a una calle con tráfico rodado, y ha conseguido que la montaña venga a Mahoma. El Concello ha comenzado a peatonalizar una arteria ciudadana que atraviesan mes tras mes todas las cabalgatas, desfiles, manifestaciones y celebraciones. De júbilo y de descontento.

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EL ARMARIO EN UN PASEO

Algo que parecía impensable hace apenas unos años ha comenzado a tomar forma para adaptarse a la gente. El entorno de la plaza de A Peregrina, donde comienza Benito Corbal, está salpicado de marcas con nombre propio -Purificación García, Adolfo Domínguez, Bimba y Lola-, pero ninguna de ellas ha conseguido arrastrar las tardes de compras y los paseos de fin de semana por sus baldosas con la intensidad y eficacia de la milla de oro.

Ha logrado convertirse en el eje por el que podría doblarse la ciudad, a base de dar cobijo a todas las cadenas de la multinacional por excelencia de la moda, Inditex. En fila o enfrentadas, como preparadas para pasar lista. Solo entre medias permiten que se cuele alguna de las otras grandes franquicias del mercado, como Mango, Mango Man, Sephora, H&M, Springfield, Women’secret o Blanco, que está a punto de cerrar sus puertas. Todavía sobreviven algunas tiendas locales, que se ven obligadas, eso sí, a hacer frente a unos alquileres cada día más prohibitivos. Benito Corbal es una de esas pocas calles en las que un local de cientos de metros cuadrados y dos plantas apenas permanece vacío unas semanas.

Si no es una gran apuesta textil china, será una clínica dental la que ocupe su lugar. Lo único que es seguro es que el metro cuadrado se cotiza muy alto por alguna razón en la línea que marca la frontera entre la Pontevedra clásica y la nueva, la de los servicios del día a día, la del Hospital Provincial, la que albergaba la sede de la Xunta. Y la que cada vez mira más al centro.

Si por alguna razón quisieras vaciar tu armario completamente para volver a llenarlo, no tendrías más que recorrer el aproximadamente medio kilómetro que mide la milla de oro, desde Mango hasta Sephora pasando por Zara, Stradivarius, Bershka, Oysho, Uterqüe y Zara Man, además de las ya mencionadas. Solo tendría que desviarse hasta la paralela para recalar en Zara Home, Kiddy’s Class o la conocida Nanos. Y, si continúas tu recorrido al llegar a la peatonal plaza de A Peregrina, también podrás permitirte el lujo de calzarte en Clark’s o en Geox. Aun más allá, en la Michelena, te esperan firmas como Natura, Adolfo Domínguez o Lacoste. Si es que no estás exhausto para entonces.

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EL XENERAL DE LA MODA

En Santiago el pescado de las compras se reparte entre dos calles: Xeneral Pardiñas y Doutor Teixeiro. Ambas perpendiculares, son la conexión entre el casco antiguo y la ciudad nueva. Xeneral Pardiñas, una calle de aceras enormes y puede que la más llana de toda la ciudad, lo tiene todo y está a medio camino de todo: por un lado la Alameda, por otro, la Rosa. En sus bajos toman sitio las cadenas preferidas de los adolescentes como Bershka o Stradivarius, clásicos como Nanos o Pili Carrera, tiendas multimarcas, otras más cool como Bimba y Lola, firmas clásicas y negocios de toda la vida. De Purificación García a Desigual pasando por Mango, Sfera o Eme Mode, una marca gallega con tiendas de paredes blancas y un estilo muy muy nórdico. ¿Buscas la mochila Fjallraven Kanken, la mochila de Instagram? Te vas a Xeneral Teixeiro. ¿Quieres unas Vans como las de Veronika Heilbrunner? Pasas por Atomic en Doutor Teixeiro. Hace más de diez años la cosa no estaba tan clara. Para ir de compras por Santiago había que estar en forma. Bajar hasta la plaza Roja y poner los glúteos firmes mientras subías por República del Salvador hasta la plaza de Galicia, donde estaba y está Zara, parada obligatoria (por algo allí está una de las principales paradas de autobús). Hoy casi basta con quedarse en Xeneral Pardiñas y dar la vuelta a la manzana para encontrar el look perfecto. «Es cierto, hace unos años estaba muy repartido. Ahora la zona de la plaza Roja tiene más tiendas de decoración y las de moda están en Xeneral Pardiñas», cuenta Lorena Iglesias, una santiaguesa de toda la vida de 29 años amante de la moda.

«Cuando voy de compras voy a Xeneral Pardiñas y a Doutor Teixeiro. Allí está todo lo que necesitas y alguna tienda muy chula y diferente, como Elsa Va de Boda, que tiene cosas de fiesta, pero también puedes encontrar prendas para el día a día».

Para Lorena, la zona «es muy cómoda porque está todo concentrado; al final allí vamos todos y de todos los estilos; los más jóvenes por las marcas de Inditex y los más clásicos por tiendas como Roberto Verino o Uterqüe». A Lorena le encanta la moda. «Tuve un blog hace mucho tiempo, pero lo cerré en el 2011. Ahora me encanta ir de compras, pero sobre todo ir sola, porque me lo tomo con calma y voy cambiando de una tienda a otra. ¡Tengo la sensación de que si alguien me acompaña va a acabar aburriéndose!», cuenta con una sonrisa.

A veces, Xeneral Pardiñas también es el punto de encuentro para verse con su amiga Lara Fontela. «Quedamos para tomar algo, aunque procuramos no ir de compras juntas porque es la perdición!», bromea Lorena. «Está de camino a mi casa. Cuando salimos de la facultad hacemos ya la primera parada en la plaza de Galicia en Zara, y después seguimos la ruta por Doutor Teixeiro y Xeneral Pardiñas», confiesa Lara, estudiante de Periodismo y autora del blog Lluvia Ácida. ¿Y picáis en todas las tiendas? «¡No, en todas no, porque no se puede! Pero siempre encontramos una excusa para entrar en ellas!». Una de las cosas que más le gusta a Lara de Xeneral Pardiñas es el ambiente. «Cuando más gente hay es de lunes a viernes a partir de las cinco de la tarde. Hay un ambiente muy bueno. En parte porque, además de las tiendas, en los últimos años abrieron varias cafeterías muy chulas, así que, además de a comprar, muchos quedamos allí para tomar algo». Como buena fan de la moda no le dice que no a entrar en una tienda de ropa, aunque tiene sus favoritas: «Las de Inditex, Bimba y Lola, Parfois… Bueno, en realidad, ¡me gustan todas!».

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LUGO EN TRES CALLES

En Lugo ir de compras es tarea fácil porque las tiendas se encuentran en pleno casco urbano -dentro de la Muralla- muy próximas y en calles paralelas. No dispone de tantas firmas como otras ciudades gallegas -no hay, por ejemplo, Carolina Herrera, Custo Barcelona, Desigual o Uterqüe- pero están las básicas -la mayoría del grupo Inditex-, por lo tanto también se puede disfrutar de una jornada de shopping y hacer un descanso para reponer energía en alguno de los bares y tomarse una caña y varias tapas.

Al encontrarse toda la zona de tiendas en pleno centro, lo ideal para una persona que venga de fuera es aparcar el vehículo en el párking Ánxel Fole -que se encuentra en la Rúa do Teatro- o en el de la calle Montevideo -detrás del Sanatorio de la Virxe dos Ollos Grandes-, ambos situados en las inmediaciones de la zona comercial.

El espacio de las tiendas se reparte entre las calles Rúa da Raíña, El Progreso, Conde Pallares y Doutor Castro, quedándole la plaza de Santo Domingo a un lado y la de España al otro. Aunque hasta para aparcar hay que saber, porque las plazas del de Santo Domingo son tan estrechas que podemos encontrarnos con un serio problema a la hora de entrar en el coche, y más si vamos cargados de bolsas. «Soy de Sarria y vengo con frecuencia a Lugo de compras. Prefiero venir al centro antes que meterme en el centro comercial. Suelo dejar el coche en el párking Ánxel Fole y ya voy directa a Conde Pallares, porque es donde está Zara y es mi tienda favorita. Al salir de aquí ya voy por la calle Doutor Castro, donde están la mayor parte de las zapaterías, y ya llego a la Raíña. Ahí ya está Stradivarius, Pull y otras tiendas de complementos y de cosas de casa», cuenta Celia, una fan incondicional de Inditex. «Me encanta ir a la última pero mi sueldo no es para tirar cohetes. Por eso opto por las tiendas de Inditex. Vas bien y a precios asequibles a mi bolsillo», añade esta sarriana. Teresa también se declara una fan de la moda y de ir de shopping.

«Yo soy una fan de Bimba y Lola. Es la primera tienda que visito. Después voy a Tous a echar una ojeada y antes de abandonar la calle Progreso entro en Elvira Kukadas, una tienda infantil con auténticas cucadas. Siempre acabo picando y cogiéndole algo a mi ahijada. Después ya voy por Santo Domingo a la Rúa da Raíña a echar un ojo a Purificación García», indica Teresa, que vive en el barrio de Augas Férreas y, aunque tiene un ratito hasta el centro, muchas veces se acerca andando. «En alguna ocasión cogí un bus de vuelta, pero por lo general voy caminando porque no suelo venir muy cargada», dice. Habrá que creerla.

YES te ha dado un paseo de lujo sin salir de casa. La milla de oro está, como has visto, muy cerca de ti. 

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