¿Cuánto tardamos en desconectar?

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UN MES ENTERO DE VACACIONES O REPARTIDAS... Esa es la cuestión, si se puede elegir. Hay quienes necesitan el descanso intenso de todo el mes, aunque la vuelta sea más dura. Los expertos advierten: para trabajar bien es necesario descansar bien.

27 ago 2016 . Actualizado a las 05:25 h.

Volver de vacaciones nunca fue tan duro como desde que sabemos que tiene un síndrome asociado. Que alguien con autoridad científica le haya puesto nombre a nuestra fatiga, a nuestra desgana, a nuestra falta de sueño e incluso a nuestra fiebre. Regresar de un período largo de descanso tiene esa contrapartida física, un desfonde terrible que nos lleva al decaimiento y a ver un horizonte muy gris hasta permitirnos de nuevo otros días de alegría y desconexión. Sabemos, porque lo hemos comprobado, que la felicidad existe ahí fuera, cuando salimos de nuestra rutina de oficina y trabajo y damos rienda suelta a nuestros gustos, a pasear, a leer, a tomarnos unas cañas con los amigos y sobre todo a pasar una temporada larga con nuestra familia. El chapuzón puede ser de golpe o poco a poco, pero la pregunta que todos nos hacemos a la vuelta y nos planteamos con vistas a otras vacaciones es cuál es el ideal. El mínimo establecido para desconectar y quiénes aciertan más: los que tienen la posibilidad de irse del trabajo un mes entero o aquellos que deciden ir salpicando a lo largo del año los días de descanso en una alternancia perfecta.

SALIR CUANTO ANTES

¿Qué es mejor marcharnos, si tenemos la posibilidad, 30 días seguidos de vacaciones o repartírnoslos? Mario López, consultor de Recursos Humanos, apunta que una semana o diez días es el mínimo necesario para desconectar. Eso sí, todo depende del tipo de trabajo, de la carga ya no solo física, sino mental de nuestro oficio y, por supuesto, de nuestro carácter. «Es cierto que en profesiones de mucha urgencia, como los médicos, los periodistas, personas que están siempre muy pendientes de los cambios, de cómo quedan los enfermos o las noticias de última hora, es más difícil ponerle freno de repente», apunta. En su opinión, lo mejor para evadirse es marcharse, cambiar de contexto, lo antes posible. El problema es cuando tenemos un ritmo de estrés muy grande, porque si te pasas de frenada la desaceleración cuesta más. «Es como un coche que después de recorrer kilómetros y kilómetros tarda en enfriarse». No podemos pedirle a nuestro cerebro y a nuestro cuerpo que se adapte en un abrir y cerrar de ojos, pero tenemos que intentar que el ambiente sea lo más alejado de nuestros hábitos comunes. Lo fundamental es entender que para trabajar bien hay que descansar bien y cada vez le estamos robando más horas al sueño. Antes la media estaba en las ocho horas, y los últimos estudios, según indica López, señalan que dormimos una media de 6 horas. ¿Entonces es bueno desconectar un mes seguido? «Yo creo que el problema está en la vuelta y es una cuestión de perspectiva. Si te vas 30 días, es verdad que te evades, que te olvidas de todo, pero el regreso es muy duro. Te hace decaer y pensar: ‘¡Con lo bien que estaba yo!’ Hay que volver a coger hábitos, rutinas de sueño, y por delante tienes once meses de trabajo duro, por eso yo soy más partidario de ir repartiendo». Además, López pone el foco en los autónomos, personas que no pueden permitirse ese descanso intenso, y que deberían intentar programarse para al menos descansar (no es sinónimo de viajar) una semana cada trimestre. López es partidario de salpicar el año con pequeñas metas en positivo, por eso entiende que tres períodos de 10 días o dos de 15 días cada seis meses es una buena recompensa para el trabajo duro. Además, enseguida los 15 días se pueden convertir en 18 si ganas algún festivo o fin de semana. «¡Pues no sabes lo que te pierdes si te vas un mes seguido! Te olvidas de la contraseña y hasta quieres más a tus compañeros a la vuelta», le digo. «Todo es cuestión de perspectiva -responde irónico- tienes once meses para pensarlo». Por si acaso, lo más recomendable es ir pensando en fijar algún puente para no ahogarse en este desierto.