LO LLEVAN EN EL CARGO Hay empleos que implican pequeños sacrificios. Desde ir siempre impecables a no pasarnos con las cañas en verano. Hablamos con gente que nos cuenta cuáles son los gajes de su oficio.
30 jul 2016 . Actualizado a las 05:05 h.Están de cara al público. Y eso implica algo más que practicar una paciencia infinita. Hay profesiones que requieren de una imagen impecable. Y profesionales que al salir de sus puestos saben que tienen que mantenerla para el día siguiente. Gajes del oficio. Que se lo pregunten a los vendedores de joyería y relojería. Y para eso vamos a una de las top. En Joyería Suárez nada del aspecto de sus vendedores es improvisado. Qué va. Ellos tienen que encarnar el espíritu y los valores de la firma, que no es poca cosa. Empecemos por el uniforme. Un traje sastre hecho a medida, «sobrio y elegante, pero actual», especifican desde la firma. Ya puedes imaginarte que a partir de aquí todo está cuidado al detalle.
Sus códigos de imagen son claros, y los hay específicos para ambos sexos. En cuanto a las mujeres, han de llevar el pelo recogido y con un look natural. «Es recomendable el uso de agua de peinado, cera, gomina o laca para evitar despeinarse parcialmente, aunque también pueden llevar la melena suelta si está bien arreglada», detallan. El maquillaje que han de llevar las vendedoras lo definen como «moderno y actual, pero al mismo tiempo discreto y elegante». Pero, ¿qué es lo más importante de una dependienta de joyería? Las manos.
Ahí se concentra, casi siempre, toda nuestra atención. Seguro que tú también has pensado por qué será que siempre le queda mejor el anillo o la pulsera a la chica que la enseña detrás del mostrador. Pues aquí está la respuesta: «Las manos deben estar perfectamente cuidadas, hidratadas y con la manicura hecha, que ha de constar de colores naturales y discretos», recoge el manual de estilo de Suárez. Son muchísimas las joyerías que exigen una manicura francesa impecable en sus vendedoras, que sin embargo ven cómo se cuartea cada dos por tres debido al manejo de las minúsculas herramientas con las que arreglan relojes y joyas.
NORMAS PARA ELLOS
Pero ellos no se libran. Los dandis del mostrador también tienen que llevar algo más que su traje sastre hecho a medida para encajar en los estándares de una marca de referencia a nivel nacional. El pelo ha de estar preferentemente corto y arreglado. Al igual que las mujeres, las normas dictan que si se opta por un corte de pelo «sutilmente» más largo -absténganse melenudos-, se recomienda el uso de peinado, cera, gomina o laca. Ojo al afeitado, que también han de llevar la tez de un bebé: «Debe ser a diario y con un apurado perfecto. No se contempla la barba de ‘pocos días’», apuntan desde la firma, donde añaden que, de optar por barba, «esta debe ser corta, cuidada y arreglada». El tema manos es igual de importante para los hombres, que obviamente no lucen manicura pero sí que tienen que mostrarlas perfectamente hidratadas.
Como no todo es imagen, y menos cuando se trata de la atención al público, Suárez hace hincapié en la importancia de que su equipo de ventas inspire confianza al que se acerca para hacer una compra en busca de asesoramiento. El vendedor se caracteriza, aseguran, «por escuchar a nuestros clientes, no adelantarse a ellos y recoger sus necesidades». Podemos ver a dos en la imagen que ilustra esta página, tomada en la tienda de El Corte Inglés de A Coruña. Dos mujeres sonrientes que posan en el mostrador y que son un reflejo de los códigos de imagen de su firma. «La tienda es el lugar donde se hacen realidad los sueños de nuestros clientes», apuntan.
ANTÍA, TRES TINTES Y DOS CORTES EN TRES MESES
Sigamos con otra profesión que se expone, y mucho. La peluquería es un auténtico escaparate de lo que sus profesionales saben hacer. Y qué mejor que trasladar alguno de esos increíbles looks de las revistas a las cabezas de las personas que nos van a meter la tijera. Amparo Fernández, que lleva treinta años al frente de La Pelu de Boiro sabe muy bien la importancia de lo que acabas de leer. Las portadas internacionales que protagonizaron sus trabajos y sus dos estrellas concedidas por la prestigiosa certificación theQhair -el máximo son tres- le avalan. Por eso siempre le hace cambios de look a su recepcionista: «Es la persona a la que ves nada más entrar, la más expuesta, y por eso le hago esos cortes más llamativos», explica Amparo.
CONTENTA CON SUS LOOKS
Y ella, encantada con su Cámbiame particular. Esta chica de cara angelical en la que recaen todos los cortes espectaculares de pelo es Antía Otero. Y no es que sea plenamente consciente de que eso le va en el cargo, que también, sino que además le chifla. Es tan atrevida como sus looks, que para más inri son siempre un misterio hasta el último momento: «Siempre es sorpresa. El día que Amparo me lo va a cortar me dice: ‘te voy a hacer este’». «¿Y te dejas?», le pregunto atónita. «¡Claro que sí!», responde. Y claro, el experimento les da resultado. «Con mi último cambio, al día siguiente ya vino una clienta y dijo que quería lo mismo para ella», cuenta Antía, que dice que además «a mí no me importa y me lo deja genial». Lleva en La Pelu desde noviembre y, a estas alturas asegura que ya se hizo de todo: «Llevo tres cambios de color y dos de corte en tres meses. Me hice casi de todo, hasta rapados», explica feliz de la vida esta mujer que era la típica de media melena hasta que Amparo le dio el primer corte. «Es que una vez que cortas es un vicio. Yo no lo quiero más largo», apunta. «¿Y si tuvieras que teñírtelo de rosa o de azul?», le digo tratando de encontrar límites a su disposición. «No soy muy partidaria de ese tipo de colores, pero si tuviese que ponerlo sí...», responde sacrificándose por la causa. «Soy consciente de que no podemos andar como cualquiera, somos un referente internacional», añade poniéndose seria. Por eso, además de ir siempre impecablemente peinadas, se maquillan y cuidan muy bien sus manos.
AGUSTÍN NO PUEDE PASARSE CON LAS CAÑAS
Otro que se cuida es Agustín. Normal, porque si a Antía le piden su pelo a él le piden su cuerpo. No es para menos. Es el coordinador técnico del Gimnasio Altafit Odeón de Ferrol, y sabe que debe predicar con el ejemplo. «Tengo que dar una imagen atlética y accesible. El monitor grande y culturista de antes ya no es lo que se busca, sino que la gente viene queriendo estar definido y con los músculos marcados, pero sin pasarse, y siguiendo una proporción. Debo reflejar algo saludable y que sirva como modelo», explica Agustín, que añade que se le acercan clientes que le dicen: «Oye, yo quiero estar como tú».
Él sabe mejor que nadie que eso requiere de un sacrificio que aún va más allá del ejercicio que hace en su horario de trabajo. «Tengo que estar en mi peso, entre otras cosas, para evitar el riesgo de lesiones en las articulaciones. También voy al fisio para quitar las contracturas que suelen venirme y hago deporte a mayores para complementar», indica. La alimentación, no nos vamos a engañar, es de dieta. «Pero una dieta normal, simplemente trato de que sea saludable y de hacer las cinco comidas al día evitando excesos», afirma.
Y eso implica, cómo no, no pasarse demasiado con las cañas y las tapas tan clásicas del terraceo de estas fechas. «A ver, obviamente no puedo salir todo el fin de semana porque tengo que cuidarme, ahora que si me voy de vacaciones una semana ya te digo que no voy a estar pendiente de lo que como. Hacemos deporte todo el año, así que nuestro cuerpo no pierde el metabolismo. Pero si pasase fuera veinte días por ejemplo, sí que controlaría más. Si no, sabes que la primera semana de reincorporación puede ser desastrosa», señala este chico fit que no obstante reconoce que cuando está de vacaciones «a veces sí que me acerco al gimnasio». Bravo por la disciplina de toda esta gente. Y, de paso, por lo estupendos que están.