SON ARTISTAS Y el café es su lienzo. Con crema, un palillo y mucho pulso estos chicos son capaces de hacer todo tipo de dibujos en la leche para animarte el día. Es la última tendencia en cafetería. A eso se le llama latear. Y si no lateas, no eres nadie en este mundillo.
09 jul 2016 . Actualizado a las 05:20 h.Esto es un arte, y ellos son pintores sin pintura. Solo con leche y un poco de crema, estos chicos convierten el café en un auténtico lienzo. Con ellos, uno se lo piensa antes de remover con la cucharilla y hacer el estropicio. Porque la mayoría de sus clientes tiran de flash antes de bebérselo, faltaría más. Ya hemos dicho que dibujan en la leche, pero no utilizan pintura. ¿Qué hacen entonces? Latear. Quédate con este verbo. Porque si haces cafés y no lateas, no eres nadie. No estás en la onda. Ni te crecerá tanto el bote de las propinas. La verdad es que se agradece un café hecho con cariño. Y más aún con crema de la buena, para qué engañarnos. Los que latean que te mueres son los dos chicarrones del norte que salen en la foto. Los dos hacen que La Burguería de A Coruña destaque por algo más que sus hamburguesas. Y no era fácil. A Coto, con gafas y en primer plano, el que le enseñó a latear fue Iván, su compañero. «Yo cuando llegué aquí me piqué, porque Iván me decía: ‘sí, sí, pero tú no sabes latear’. Él me enseñó y yo fui probando y viendo algún tutorial hasta que aprendí. Ahora ya hago de todo», cuenta Coto, que está entregado a la causa. Iván, que estudió en la Escuela de Hostelería, confiesa que también aprendió por su cuenta. «En la escuela te enseñan cómo hacer un buen café con la leche y la crema en su punto, pero esto lo aprendí probando y siguiendo a barmans que hacen virguerías», dice.
TRUCOS PARA CONQUISTAR
Más allá de sus habilidades con la cafetera, estos dos saben lepe. A ver si te vas a pensar que le hacen lo mismo a todo el mundo. Aseguran que siempre sacan tiempo para dibujarle algo al café, y que en el local «no sacamos casi ninguno sin latear». Eso sí, no es lo mismo hacer dos que quince.
«Si estamos muy apurados y nos toca hacer bastantes de golpe, dibujamos corazones o figuras de hojas a mano alzada, porque lleva un segundo y no cuesta nada, pero siempre es un detalle y marca la diferencia», explican. Ahora bien, tontos no son. Y cuando hay una pareja chico-chica, saben muy bien a quién ganarse. «Al chico solemos hacerle algo sencillo, como el yin yang o algo así, pero a la chica le llevamos algo más currado. Después escuchamos: ‘mira cariño, lo que me hicieron en el café. Hay que venir más veces’», cuentan entre risas. Y claro, con tanto arte, la gente queda con el detalle y el bote lo nota. Vaya si lo nota. Coto, que es capaz de venderle un peine a un calvo, define muy bien los motivos por los que el cliente se marcha contento: «Lo mejor de una buena comida es un buen café. Y aquí hay buena crema, a la vista está que también hay buenos camareros... ¿Qué mas se puede pedir?», responde a carcajadas. Y ahora que ya sabemos lo que es latear, toca saber cómo se hace.
EL CAFÉ ES LA TINTA
Los chicos nos explican los pasos para dibujar a golpe de cafetera. Y la teoría está muy bien, pero si eres inexperto la práctica ya es otra cosa. Recuerda, paciencia y poco a poco. Empecemos por el principio, hacer el café. Porque lo primero que tienes que saber es que esto tiene que hacerse sobre un café recién hecho. Si no, olvídate. A la leche le meten el vaporizador, para insuflarle aire y crear la crema.
Una vez echado en el pocillo el grueso del café, y dejando a un lado esas figuras sencillas que se hacen a mano alzada, nos quedamos con la crema. Y ahí es donde está la miga del asunto. Esas figuras más elaboradas, como ese gatito que dice YES obra de Coto, se crean haciendo la silueta con esa crema saliendo de la jarra y mucho, pero que mucho pulso.
Después ya es cuestión de coger el palillo, que será nuestro pincel, y de dar rienda suelta a la imaginación. Mojamos la punta de uno de sus extremos en el café más oscuro que queda alrededor de la crema, que hará de «tinta», y a dibujar. Así es como se hacen todos esos detalles que dan forma a las figuras y las convierte en animales, paisajes, flores o textos. Todo vale. Eso sí, tienes que conseguir que merezca la pena inmortalizarlo. Eso es lo que Coto e Iván se encuentran cuando ponen una de sus obras de arte sobre la mesa. «Casi todo el mundo les hace fotos antes de bebérselo», apuntan. Como para no hacerlas. ¿Aún lo dudas? ¡A latear!