Claro que voy contigo al baño

¡CÓMO ESTÁ EL SERVICIO! Lo mejor está al final. En este caso al fondo a la derecha. Hoy te llevamos de ruta por algunos de los baños más curiosos de Galicia.


Asearse con gusto o morir. Que ahora lo bonito de un local no solo está en el plato. También en el retrete. Ya saben, al fondo a la derecha. Los hay de película y también de risa. Estos son algunos de los restaurantes y bares con los baños más curiosos que encontramos recorriendo Galicia. Donde el auténtico tesoro del local casi siempre se encuentra al fondo, a la derecha.

Si en los baños futuristas del Sketch en Londres es casi imprescindible hacerse un selfie, en los aseos de mujeres de Finca Montesqueiro, en el municipio coruñés de Oleiros, pasa algo parecido. Si conoces a alguien que haya estado en una boda en este recinto, casi seguro te ha hablado de los baños de chicas. Normal, el inodoro de chicas es un gran tocador con muchos muchos espejos, jabones, medias, laca, secador y hasta planchas del pelo.

«Cuando tenemos una boda, por ejemplo, las visitas al baño empiezan ya en los pinchos. En cuanto va una mujer al servicio comienza la rueda de comentarios ?¿pero no has ido al baño?? y bajan en grupo a verlo», cuenta la directora de Finca Montesqueiro, Lucía Cidón.

«Las novias suelen hacerse fotos con la familia y amigas allí. Y si es una cena de empresa y hay confianza, las chicas avisan a los chicos para que vayan a ver los baños». ¿No lo creen? Llaman tanto la atención que a veces hay tanta gente en el baño como en la fiesta.

A este espacio no le falta detalle. Es muy Gossip Girl. Tienen hasta un servicio de peluquería y maquillaje dentro, del que se encarga el salón de belleza Maryl. «Muchas clientas se llevan una sorpresa cuando van al baño y se encuentran allí con una persona que les retoca el peinado y maquillaje». Para Cidón, los baños «son un reflejo del establecimiento, no solo se trata de hacerlos bonitos, sino de que estén impecables».

UN SALÓN DE BELLEZA

«Le dimos muchas vueltas al diseño. Queríamos que fuese algo especial, como una especie de salón de belleza. Y, aunque a muchos les llama la atención, el responsable del baño de mujeres fue un hombre, Alejandro», explica la responsable de Finca Montesqueiro. Las paredes son de cuero, acolchadas, el suelo de cerámica de Porcelanosa, imitando a la madera envejecida. «Se cuidaron todos los detalles, desde la lámpara central hasta las luces que caen de forma discreta sobre los espejos o el papel que imita al azulejo francés con las que se cubrieron las cabinas de los inodoros». Siempre hay flores frescas y velas aromáticas. Si en el de mujeres dan ganas de quedarse a vivir en él, espera a ver los de hombres, con olor a vainilla, y los de niños, con todo muy mini, pañales, un rincón «de duendes», piscina de bolas y cine.

Si en el baño de Finca Montesqueiro te quedarías a vivir, espera a ver los de la Taberna Zentola, en la calle Paio Gómez Chariño, en Pontevedra. Para «mearse» de risa. Al menos, esa es la intención de los propietarios del local. «Mucha gente nos pregunta si pueden hacerle una foto. ¡Creo que son los baños más fotografiados de Galicia!», cuenta Nely Maquieira, encargada de este local que el pasado 30 de diciembre cumplió cuatro años. Sus paredes están llenas de grafitis y mensajes con mucha retranca gallega. Ya saben. Moito percebe, números de teléfono, frases de amor, recomendaciones para «orinar por dentro»?

«El fin de que pases un rato divertido mientras estás en el baño. Además, las paredes ya están llenas de grafitis nadie se siente tentado a pintar nada y la gente los cuida más», asegura Nery.

Los guardianes de los servicios de chicos y chicas son Maruja y Manolo, dos personajes ficticios que dan la bienvenida a todos los que se sientan en la taza del váter de esta taberna pontevedresa. «Cuando el local está lleno si vemos que la gente tarda más de lo habitual en el baño y muchos clientes salen riéndose y comentando lo que vieron dentro. Por ejemplo, los niños que ya saben leer salen riéndose a carcajadas porque hay alguna grosería en las paredes y les resulta muy gracioso».

El humor de los servicios de este restaurante en Pontevedra no pasa desapercibido. El boca a oreja llega incluso hasta Tripadvisor, donde hay que invitar a pasar por el excusado como atractivo del local. «Muchas de las fotos que subimos a nuestras redes sociales son de los baños», cuenta Nely.

HOMENAJE A LOS OCHENTA

Hay retretes que están hechos por y para nostálgicos. Fran Gutiérrez convirtió los aseos del bar Tipo X, en la calle Real de Vigo, en un homenaje a los locales de música más famosos de Vigo de la década de los ochenta.

Abierto desde 1983, un día su dueño decidió que era hora de remodelar los baños. Y lo hizo a su manera y tirando de recuerdos. «Estaban muy feos. Estuve dándole vueltas, pensando cómo cambiarlos y como tenía muchos pases de puerta y entradas de los locales de música, salas de conciertos, pubs y discotecas que había en Vigo en los 80 decidí empapelar las paredes con estos recuerdos».

La idea gustó y los clientes se animaron a llevarle a Fran más entradas con las que poner más monos sus baños, algunos incluso de fuera de Galicia: «Tengo pases de discotecas de Madrid y hasta de la ruta del bakalao de Valencia».

«Me gustó como quedó y continué con la idea por todo el local, utilizando también recortes de un libro con las mejores portadas de LP». Sus baños son casi un museo. «Tengo 53 años y la gente de mi edad que va al baño flipa al ver las entradas», cuenta el propietario de Tipo X.

EN EL BAÑO CON NACHA POP

«Se divierten mirando las paredes y recordando los locales que ya cerraron como No se lo digas a mamá, Oliver, El Kremlin, La Cama, El Manco y algunos muy míticos como el Mimbre, en Samil, que fue el primer cabaret que hubo en Vigo, o Elvirízate, un pub que había en la playa hecho de madera».

Entre las paredes del baño del Tipo X puedes encontrar una entrada del concierto que dio Tom Jones en el Nova Olimpia o tiques del Vanitas Vanitatis, «que hacía unos conciertos impresionantes, con grupos como Radio Futura y Nacha Pop». «Hay alguna entrada que pone el precio de las consumiciones de la época, 150 o 250 pesetas, y hasta el de los tickets de, 1.500 o 2.000 pesetas por un concierto. Esto les llama mucho la atención a los más jóvenes que vienen al bar, que ni conocieron la peseta».

Fran Gutiérrez tiene nuevos recuerdos para colgar en las paredes de sus aseos: «El otro día rebuscando en casa encontré entradas de Chaston y Pirámide, en A Coruña, porque hubo una época en la que iba mucho por allí y ya tengo un hueco para ponerlas».

EN SINTONÍA NATURAL

Hay baños que llaman la atención no solo por los detalles, ¡sino también por sus vistas! Algo así pasa con El Mazo de Santa Comba. Entramos en un establecimiento hostelero ubicado en un entorno natural de Lugo. Lo regenta desde hace diez años José Ramón Fernández y se sitúa en la ribera del río Chamoso, a escasos kilómetros de la ciudad de la muralla. Llama mucho la atención en esta casa rural su decoración. Se trata de un estilo rústico y tradicional que agrupa a la vez elementos rompedores y cierto carácter minimalista. Esta combinación se percibe incluso en los cuartos de baño.

Estos íntimos lugares están construidos con paredes de piedra simétrica y rústica, se encuentran siempre impolutos y desprenden un olor a pura limpieza; algo acorde con el entorno. Si algo destaca en particular, tanto en los aseos femeninos como en los masculinos, son los lavamanos de El Mazo de Santa Comba.

La pileta está construida a base de cerámica blanca y mármol y tiene una original forma cilíndrica. Además, están situados en un lugar estratégico, al lado de un inmenso ventanal, lo que permite al usuario ver un paisaje natural mientras se lava las manos, lo que semeja un paralelismo entre frescor de la naturaleza con esa sensación de manos limpias. «Lavas las manos y ves cómo pasa el agua a escasos metros de ti». Un acogedor establecimiento donde la combinación de elementos rústicos y tradicionales está presente y con unos baños que invitan a quedarse.

Ya pueden ir tomando nota el resto de los hosteleros. El arte y el confort en el aseo han llegado para quedarse. El cliente se ha vuelto más exigente y al llegar al fondo a la derecha a veces ¡hasta se querría quedar! Ya no basta con poner un local de cine, en línea con las nuevas tendencias, y café con su espumita. Ahora para ser un sitio cool hay que estar muy preparado. Y darlo todo en el aseo. Hoy hasta te pueden pedir una visita guiada... al baño.

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