¿Qué da más resaca? Cuanto más color, más dolor

YES

Álvaro Ballesteros

UNA VEZ AL AÑO... sí hace daño. Si bebes sin moderación, sin criterio, sin pensar en el día siguiente...Expertos y noveles, aquí van unos consejos para evitar el mal que se repite cada 1 de enero. 

26 dic 2015 . Actualizado a las 09:09 h.

Lo contamos en el YES hace más de un año y sigue vigente: solo hay un remedio para la resaca, y lo sabes: no bebas. Pero por más que se apele a la sensatez y todavía tengamos fresco el recuerdo de la Banda de Gaitas de Viana do Bolo sonando en nuestro cerebro a todo volumen, son muchos los que vuelven a mojar sus labios sin criterio durante la Navidad, y especialmente en Nochevieja. Las restricciones se levantan y el alcohol, por un día, es un reclamo encubierto en numerosas celebraciones. Por mucho que la normativa legal haya combatido contra términos como la ?barra libre? o las ofertas de copas lo cierto es que en Fin de Año detrás de muchos paquetes en hoteles, discotecas o bares se esconde el pago de las bebidas espirituosas. Para muchos la elección del combinado no será nada del otro jueves, pero para otros supone un auténtico dolor de cabeza por adelantado. Amortizado el mejor consejo contra la resaca, ahí va el segundo: la moderación. 

La regla más sencilla para los que no han experimentado ya en la práctica el efecto de algunas bebidas es el de los colores. Todo tiene sus excepciones, pero por norma general los expertos consideran que, a igual ingesta de cantidades, con calidades de destilación similares, las bebidas más oscuras son las que tienen más posibilidades de ponerte la cabeza como un bombo. No mezclar es un consejo tan conocido y viejo como ineficaz a orejas de alguno. Un espumoso o una cerveza en el aperitivo, un blanco para el pescado, un tinto para la carne... el petardazo está servido. En casa o en el restaurante, sé firme y pregunta qué se va a beber, elige, y carril. No es ningún pecado tomar tinto con el marisco, ni blanco con la carne. Hay matrimonios mucho peor avenidos.  Y ojo sobre todo con los licores al terminar la cena: llegan fresquitos de la nevera, entran como si fuera un café, se sirven a discreción y las botellas no llevan ni etiqueta. ¡Error! Que no rasque y no queme la garganta no es garantía de nada. Al contrario.

LAS CATAS, PARA OTRO DÍA

En estas fechas llegan a casa espirituosos diferentes y atractivos y en ocasiones restaurantes y hoteles ofrecen una amplia carta para seleccionar. Cócteles, bebidas premium con llamativas botellas... ¡No es el día para las catas ni para innovar! La avaricia, además de romper el saco... también puede hacer explotar la cabeza. La euforia, la paga extra o la invitación de un tercero es una tentación para auparte a mezclas y marcas que normalmente no podrías pagarte. Pero lo caro no genera necesariamente menos resaca. Un buen coñac o un vino tinto de primera categoría también dejan sus secuelas, así como un ron añejo. Las que presentan mayor potencial resacoso son las bebidas elaboradas a partir de alcohol vínico ?el que se extrae del fruto de la viña por destilación de orujos, borras y vinos? como los brandis o el oporto. Las bebidas blancas, como el vodka o la ginebra, suelen perdonar más. Pero al final ya se sabe que el cuerpo humano está compuesto por un 70 % de agua. Y cada uno mezcla y reacciona a su manera.