Un hispter en el PP

Fernanda Tabarés DIRECTORA DE V TELEVISIÓN

YES

Se escuchó el otro sábado en un restaurante de estrella en el que las aceitunas revientan en la boca como si fueran desconcertantes bombas saladas. El camarero, que en realidad parecía un consejero del Ibex 35, se afanaba en trajinar un vino estupendo en unos decantadores con el aspecto de una lámpara de Murano. «Esto de las barbas debe de estar a punto de convertirse en algo ridículo». Cuando se pronunció esta sentencia sobre la compostura estética del aplicado maestro de sala, todavía el PP no había entregado al mundo su vídeo hipster, así que cuando esa barba pelirroja entró en campaña era fácil comprender que la profecía esbozada en el restaurante estaba ya en el camino de cumplirse.

El hipster del PP se llama Raúl y la conversación que mantiene con  sus amigos en un comedor de muebles salidos de Madmen merece ser reproducida. Recordemos que Raúl porfía en defender al partido de Rajoy, ante el desconcierto impostado de sus amigos:

-Pero vamos a ver, Raúl, tú vas todos los días al trabajo en bicicleta y te pasas los veranos salvando a las ballenas. De todos nosotros, eres el único vegano?

-Tengo que ser sincero, ¿no? Nos salvaron del rescate y están generando empleo. Y los otros tampoco me generan mucha confianza? Y que yo sepa, Rajoy no tiene nada en contra de las ballenas, ¿no?

Con este vídeo electoral, el PP ha extendido el certificado de defunción de una moda que ha hecho muchísimo por la autoestima de miles de hombres. Con la barba, todos los gatos eran pardos. En estos meses el atractivo masculino ha tenido más que ver con la pericia de un buen barbero y el ángulo correcto de inclinación del tupé que con la milagrosa y excepcional combinación que significa la belleza. Por culpa del Partido Popular, todos esos señores que han vivido refugiados en una cortina de pelos tendrán que enfrentarse otra vez al frío de la vida con los mofletes al aire.

El Raúl del vídeo ha sido perseguido por los medios como si fuera un engendro desubicado. Varios digitales han indagado en su vida anterior y titulado las crónicas: ?Las fotos que el hipster del PP no quiere que veas?. En el álbum, una sucesión de estampas de un joven rechoncho con el pelo cortado a navaja, la jeta rasurada y un vestuario muy Nuevas Generaciones, incluida una camiseta fucsia con un Hilfiger más aparatoso que la ciudad de la cultura. Es como si algunos necesitaran comprobar que Raúl tenía un pasado más coherente con su perfil ideológico que este último de redentor de ballenas. En cualquier caso, el daño ya está hecho. Al apropiarse de una tendencia, el PP ha convertido la modernidad en parodia. Y si hay algo que no soportan los modernos es ser un argumento del club de la comedia. Las navajas están en alto. Cuando las barbas de tu vecino veas pelar, pon las tuyas a remojar.