Berto Romero: «Me puse las gafas para parecer más espabilado»

Está acostumbrado a hacernos reír, pero ahora tiene un reto mayor: superar las risas que nos echamos con «8 apellidos vascos». Claro que ahora son catalanes,y él aunque nació en Cardona, tiene los suyos murcianos. Un lío, vamos. Como lo de sus gafas, que ahora tienen cristales. 


Solo con escucharlo al otro lado del teléfono, he de confesar que me entra la risa floja. No sabes en qué momento entrar a preguntar «en serio». Suelta carcajadas a mitad de la respuesta, y te imaginas que vive en los mundos de yupi. Pero no, está en Barcelona, y se ha pasado los últimos minutos intentando aparcar. Tarea complicada. Llega con cierto retraso a un pase de 8 apellidos catalanes, uno de los estrenos del año que protagoniza junto a Clara Lago y Dani Rovira, pero aun así tiene unos minutos para atender «a esta señorita tan amable que me llama por teléfono». Así es él. 

-Berto Romero Tomás? ¿qué más? 

-Ya está, son tres ¿no?

-Sí, pero no me salen «8 apellidos catalanes».  

-Aquí en Cataluña no se ha estilado nunca mucho esto de contar los apellidos, yo creo que además los míos son todos murcianos, Romero, Tomás, Meroño, Hernández?

-Qué responsabilidad tan grande cuando uno coge la segunda parte de una peli tan taquillera como «8 apellidos vascos».

-Ninguna, como no estuve en la anterior no siento ninguna, todo lo que reciba de esta va a venir de nuevo, son ellos los que tienen la responsabilidad, para mí es mi primera película en el universo de los apellidos, así que yo estoy muy tranquilo. 

-Se supone que apareces tú en escena para quitarle la novia a Dani Rovira...

-Pues sí, porque evidentemente la muchacha se da cuenta de que yo soy más guapo, y viene conmigo, pero ya veremos qué pasa?

-¿Esto te suele pasar en la vida real??

-No, no, yo tengo una vida amorosa bastante tranquila, y no me han pasado nunca cosas de estas, pero esto es lo bueno del cine, poder vivir vidas que no son las tuyas, y en este caso aun más que el personaje es bastante diferente a lo que soy yo. 

-Si el papel que te toca, lo hace un catalán como tú, no se ofenderán por los chistes...

-No tengo ni idea de si alguien se va a sentir ofendido, en cualquier caso por definición quien se sienta ofendido por un chiste tiene un problema él, esa persona, pero no es una película con chistes que vaya a ofender a nadie, y luego creo que da igual que lo interprete a un catalán o no, no es un antídoto. 

-¿Cuál es el tópico que más molesta a los catalanes?

-No lo sé porque nunca hablo en representación de los catalanes, entonces no sé, pero intuyo que es el de ser agarrados y ahorradores, porque en general suelen ser bastante desprendidos pero suelen estudiar bien en qué invierten cada euro. 

-¿Te ha impuesto mucho Clara Lago?

-Es un amor, me lo he pasado muy bien trabajando con ella, no me ha impuesto porque ella sabe cómo hacerte sentir cómodo.

-Los vascos le dieron el Goya a Dani Rovira, igual este es para ti. 

-Pues estaría muy agradecido si esto ocurre, pero yo creo que la Academia ya se dio cuenta del error que cometió cuando me nominaron [era broma]. Hablando en serio, no es algo que me preocupe, no hago este trabajo por reconocimiento, por premios, sino porque experimento mucho placer haciéndolo. 

-¿Tú crees que alguna vez te darán un papel de serio?

-No lo sé, igual cuando lleve muchas comedias hechas... pero yo creo que sí, que algún día llegará, no hay prisa. Tampoco me quita el sueño, cuando llegue, si llega, miraré si vale la pena, si estamos en el momento de hacerlo? Yo me siento bien en la comedia, tengo camino que explorar  aquí, pero sí, ¿por qué no?

-¿Eres de risa fácil?

-Sí soy bastante, a ver, no es que sea de risa fácil, es que no soy de risa difícil, no me río de cualquier cosa, pero no me cuesta reírme. Sabes, esta gente que te dice: ?A mí me cuesta mucho  reírme, la verdad es que a mí?. Para que yo me ría??, qué vida más triste tienes, pienso yo...

-Porque tú cuando tienes que ponerte serio puedes, ¿no? 

-Me pongo serio y ya está. 

-¿Te hacen caso?

-Cuando tengo razón; cuando no, no. Mi casa es una democracia parlamentaria, intentamos discutir, argumentar y luego llevarlo a votación. 

-¿Quién es la persona que más te hace reír?

-Actualmente mis hijos, son muy payasos, muy espontáneos. 

-¿Salen al padre?

-Yo creo que los niños en general son unos excelentes payasos, porque no tienen vergüenza, y se expresan libremente, y son muy espontáneos, pero claro a mí los míos me hacen más gracia porque los tengo más cerca. Pero hasta niños que tienen unos padres que son unos siesos son divertidos, y en mi caso, no solo en mí, tienen una madre que es muy graciosa, y sus abuelos. Tienen el ADN de todo el mundo muy bien mezclado. 

-Primero gafas de pasta, ahora barba, en el fondo tienes un hipster dentro...

-[Risas] Puede ser y mira tú que tanto una como las otras son falsas. Yo al final me estoy cogiendo un poco de complejo de Mr. Potato, soy como una cara neutra a la que le van añadiendo cosas. La verdad es que era inevitable buscar ese aspecto porque ya el personaje sobre el papel era un poco hipster, y se nos ocurrió, bueno en realidad fue idea mía, meterle esa barba, los tirantes, las camisas de cuadros?. Ha sido complicado, porque luego había que hacer la barba cada día y nos lleva tres horas de trabajo. Hay un hipster dentro y me resisto a dejarle salir. 

-Las gafas son de mentira, pero ya no hay quien te las quite...

-Lo de las gafas es una cuestión muy rara, me las empecé a poner como una máscara para hacer teatro o para parecer más espabilado. Fue en el 1998, en mi pueblo, en Cardona, no eran muy corrientes, te diría que eran hasta exóticas, y me acostumbré y no podía trabajar sin ellas, luego empecé a trabajar sin ellas, en Anacleto, o en 3 bodas de más, y ahora me han visto que tengo la vista un poco mal y me han recetado unas gafas con cristales, y las llevo para leer, y cosas así. Esto es un lío, yo voy a intentar que nadie nunca sepa si llevo o no llevo gafas. Va a ser un misterio. 

-Pero si alguna vez tus hijos las llevaran sin cristales, ¿qué les dirías? 

-Yo les diría lo que tengo previsto decirles a todo lo que hagan: ?«Hijo, si no haces daño a nadie tira pa?lante»?. 

-He leído que dejas de ir a sitios con mucha gente, a conciertos... ¿Sí que te ha afectado el hecho de ser conocido?

-Sí, la verdad es que a mí antes de ser conocido ya no me ha gustado ir a sitios donde iba mucha gente, ni a conciertos, ni discotecas, y después de que me hice conocido ir a lugares donde pudiera haber concentraciones de gente frecuentemente borracha era poco menos que una locura, porque liaba un zapatiesto que para qué... Podía estar toda la noche haciéndome fotos, y a lo mejor no me dejan ver el concierto, que es lo que iba a ver.

-No eres de saraos...

-No, que me conozcan no pasa nada, me dedico a hacer reír y la gente es muy amable. No tengo ningún problema en atenderles, pero sí es verdad que no me meto en la boca del lobo. 

-¿Cuándo te diste cuenta de que estabas dentro de este mundo del espectáculo?

-Es progresivo porque yo he ido poco a poco trabajando en este tipo de cosas que me gustaban, una cosa llevó a la otra, y a la que te das cuenta estás con el barro hasta el cuello. El fin último mío laboral no es ser famoso, es trabajar en el teatro, en la radio, en el mundo de la interpretación, y si tienes la suerte de gozar con el apoyo del público, como es mi caso, pues estás ahí, pero es progresivo, de forma que lo puedes ir asumiendo. Para mí ha sido lo mejor, que no ha sido de un día para otro, de una manera que igual me hubiera provocado pues un cambio muy bestia de vida. Piensa que a mí me pilla el «triunfo» con 32 años y ya tenía a mi pareja, mi casa, y mi vida hecha. Aun así, es raro que le gente te conozca y eso. Estas cosas son extrañas.

-¿En el súper te paran?

-No, porque voy siempre al mismo y me conocen. 

-¿Qué hago con la señorita amable del teléfono? (Dice antes de colgar porque lo reclaman para entrar en la sala).

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