Todos la quieren. Regresa como protagonista al cine, y su fortaleza, tras el derrame que sufrió hace unos años, la ha asomado al público como nunca. Infinitamente agradecida por tanto cariño, Silvia Abascal asegura que esa dura experiencia no la ha convertido en otra persona
19 sep 2015 . Actualizado a las 13:39 h.Estaba vestida impecablemente, maquillada, lista para desfilar por la alfombra en el Festival de Málaga. Y de repente un zumbido extraño en su cabeza la enturbió, dio unos pasos, salió de la sala de maquillaje y mientras su mánager le decía desde enfrente lo guapísima que estaba, ella solo acertaba a negar con el dedo. «No, no, no». Era su señal. La que indicaba que algo grave le estaba pasando. Porque desde el primer segundo, Silvia Abascal (Madrid, 29 de marzo de 1979) sabía que ese latigazo no se parecía a nada que hubiera sentido antes. Un paso, dos pasos, tres pasos y cayó redonda. Esa fue contradictoriamente su gran suerte ?como ella ha confesado en su libro Todo un viaje? porque al estar rodeada de tanta gente, y en una ciudad, enseguida la ambulancia la estaba trasladando al hospital. Allí le confirmaron que sufría un derrame cerebral y la operaron. Corría el año 2011y lo que ha pasado Silvia desde entonces es para escribir muchos libros más. Tantos como los días transcurridos, porque su recuperación ha sido ganada minuto a minuto, con una fortaleza encomiable hasta llegar a hoy. Que ha retomado su ritmo con la intensidad de siempre. Silvia regresa por la puerta grande como protagonista en el filme Francisco, el padre Jorge. Alejada de tópicos que la relacionen con el «volver a nacer» o «volver a empezar», ella afirma que es la misma en esencia y se muestra testaruda en hacer una vida normal.
-¿Cuando te propusieron esta película sobre el papa Francisco te lanzaste directa?
-Fueron varios motivos? en mi retome laboral, esta película llegó después de haber hecho diferentes cameos, colaboraciones, secundarios? sentí que era una muy buena ocasión para dar un paso más en la dimensión del personaje. También me atraía mucho la idea de volver a trabajar en Buenos Aires, me daba seguridad que el papa fuera interpretado por Darío Grandinetti e iba a tener la oportunidad de trabajar y aprender durante tres meses de Kiko de la Rica, que para mí es uno de nuestros mejores directores de fotografía.
-Si tuvieras que resumir en un par de palabras la personalidad del papa, ahora que has profundizado un poco en su carácter, ¿qué dirías?
-Que es todo un predicador de la austeridad y la humildad. No solo en palabras, también en acciones.
-¿Qué has descubierto durante el rodaje sobre él que te haya impresionado más?
-En él y en cualquier persona que entrega su vida a una vocación; me interesa mucho saber de dónde nace, a qué se compromete y a qué renuncia. La película habla de esto; de las raíces y pasos del padre Jorge.
-Después de tu derrame cerebral has demostrado que eres una persona que transmites mucha fortaleza. Incluso en tus primeras apariciones le echaste mucho humor. ¿En los peores momentos qué te dio más fuerza?
-Creo que la supervivencia en los peores momentos más que una cuestión de fortaleza es una de flexibilidad. Para mí más que luchar en contra de la dificultad, tiene que ver con aprender a fluir también dentro de ella, de navegar.
-¿Eres creyente? ¿A qué tienes fe?
-Es difícil explicar esto sin profundizar, hay muchos matices... Digamos que creo en mi propia religión. Una que no está basada en miedos, en castigos ni recompensas, una que se concentra en la vida presente, no en lo que nos espera al irnos de ella.
-Has superado, muy joven, una experiencia verdaderamente dura. ¿Hay algo ahora que te dé miedo? ¿Has salido fortalecida?
-Pues mira, lo que me da más miedo, y es curioso, es la mente. Dependiendo de su orientación, puede ser la mejor de las constructivas o de las destructivas.
-Pero tú has transmitido siempre mucha serenidad, detrás de ti parece haber mucho equilibrio. ¿Lo que te ha pasado no te ha hecho replantearte nada?
-La verdad es que no me siento identificada con eso de «después de esta experiencia soy otra, o ahora sé cuáles son mis valores?», siguen siendo los de siempre, solo que ahora con una mayor conciencia. Lo que antes intuía; lo que me atraía y de lo que me alejaba, ahora es más firme. La verdad es que hay una cosa que me ha quedado clarísima: nuestra realidad puede cambiar de un momento a otro.
-No sé si lo sientes así, pero cuando sales en conversación la gente se vuelca contigo. Todo el mundo muestra mucho cariño. Como si quisieran abrazarte. ¿Eres consciente de esa «luz»?
-Qué bonito? muchas gracias. De luz imagino que como todo el mundo, tengo días potentes y otros más pobres de vatios. De lo que sí que soy consciente, es del cariño y respeto que siento a mi alrededor. Un calor que valoro y que abrazo con la misma fuerza.
-En la película interpretas a una periodista que relata la vida del padre Jorge. ¿Llegaste a conocerla? ¿Qué te transmitió sobre él?
-Más que relatar su vida, Ana es un personaje que a través de su trabajo periodístico y de la relación de amistad que desarrolla con él, descubre la persona que hay detrás del arzobispo de Buenos Aires hasta ser nombrado papa en el cónclave del 2013. El guion está basado en el libro Francisco: vida y revolución, de Elisabetta Pique. Conocerla fue en lo primero que pensé al leer el guion, le pregunté al director si quería que me documentara y trabajara en base a la personalidad y vivencias de Elisabetta, pero me dijo que no. La historia está basada en su obra pero Ana no tiene nada que ver con ella. Es un personaje ficticio.
-El papa le ha dado un giro a la Iglesia y ha sorprendido a muchos por sus declaraciones valientes. ¿Tú crees que la Iglesia necesita más gente como él? Más implicación con la gente y menos oropel.
-Creo que aunque su figura incomode a muchos dentro del seno de la Iglesia, a nivel social la está beneficiando. Más allá de ser católico o no, para mí que una persona con tal dimensión de impacto público, se moje, solo puede ser bienvenido. Se agradece la crítica, la denuncia a su propia institución y el no juicio a los que no creen o sienten como ella.
-Empezaste a trabajar superjoven, algunos te recordamos incluso de niña en el «Un, dos, tres», has hecho muchísima televisión, series como «Pepa y pepe». ¿Impusiste siempre esa voluntad de actriz pase lo que pase?
-No tengo ni idea de dónde nació? porque en mi familia no había nadie que se dedicara a ello, el caso es que desde muy pequeña ante la pregunta «¿Y tú qué quieres ser de mayor?» Siempre respondía que actriz. Siempre. Recuerdo escribirlo hasta en los test o evaluaciones del colegio.
-¿Y a qué te hubieras dedicado de no ser actriz?
-De las carreras, la que más me atraía era la de Psicología. Imagino que de no ser actriz, ese hubiera un sido un apetecible rumbo. O bailarina. Era y soy una apasionada de todo tipo de danzas.
-Si hubiera que ponerle un titular a esta etapa de tu vida. ¿Cuál le pondrías? «Silvia?».
-«Silvia, hoy».