HABLAMOS DEL CARNÉ DE CONDUCIR ese trago por el que algunos pasan una vez... y otros muchos unas cuantas. YES te guía: ¿sabes dónde es más fácil sacarlo? ¿Dónde más barato? ¿Y en qué sitios caen como moscas?
05 sep 2015 . Actualizado a las 10:17 h.Metemos primera y arrancamos. Súbete al coche con nosotros, que hoy la cosa va de autoescuelas. Este es el momento. No lo decimos nosotros, nos lo cuentan los profesores y los examinadores. Hasta un 50 % aumentan las matrículas en estos meses, y el de septiembre es el de las prisas. Todos los que aprobaron en junio tienen que empezar ya la Universidad, así que el tiempo apremia y hay que sacárselo sí o sí. Para empezar, mira cómo está el panorama. Que sepas que si escoges Vigo estás ante el sitio más difícil de Galicia, y quizás el más caro. Las cuestas, el tráfico y los 29 euros que puede costar cada práctica lo avala, según la Asociación de Examinadores de Tráfico. ¿El más barato? A Coruña. Y si estás pensando en el más fácil, Ferrol podría ser tu lugar por su poca densidad circulatoria. Precisamente aquí se lo acaba de sacar Joaquín Abuín. Es el chaval que sacamos en portada, absolutamente triunfante con su ele. Como para no estarlo. Tiene 18 años -quién los pillara-, se va ahora a estudiar Medicina a Madrid y se sacó el carné a la primera.
EL APROBADO, JOAQUÍN ABUÍN: «Fui tranquilo porque me salían los test a la primera»
Fue tan dispuesto al práctico, que se ofreció voluntario para salir antes que nadie del centro de exámenes. Y lo cuenta tan ancho, no te vayas a pensar. «¿Fuiste nervioso al teórico?», le preguntó una servidora esperando que contase sus penurias. «Realmente fui tranquilo, porque me salían todos los test a la primera», respondió. «Pero en el práctico sí que te pondrías un poco, ¿no?», insistí. «Solo al principio, cuando me dijeron que si no aprobaba ya, tenía que esperar hasta el día 24. Ahí sí que me puse, porque ya me voy a Madrid. Pero fue coger el coche y tranquilizarme», dijo. «¿Y al aparcar?», pregunté en un tercer intento de arrancarle el dramatismo. «Tampoco», sentenció. Efectivamente, Joaquín es el hombre Lexatin. Imperturbable. Tanto, que ni se asustó cuando cambió el coche de la autoescuela por el suyo. «Ya lo cogí desde que aprobé, así que llevo un mesecillo casi con él. Una vez que el coche y yo nos conocimos...», cuenta despreocupado. Por no asustarle, no le asustan ni los atascos de la M-30. «Me llevaré el coche a Madrid pasados uno o dos meses», apunta. Más chulo que un ocho, sí señor.
EL SUSPENSO, ALEJANDRO NAVEIRAS: «El profe frenó para que no chocase»
Alejandro se presentó una vez. Suspendió. Volvió a presentarse. Suspendió de nuevo. Y todo por una calle maldita. Las dos veces se fue sin la ele a casa porque le tocó pasar por el mismo punto. «La última vez me tuvo que frenar el profesor, porque chocaba contra otro coche. Me dijo: ?pero por qué te metes tú aquí??», recuerda el alumno, que dice que su primer encuentro con el práctico fue un completo desastre. «Me acerqué a una esquina y vi el semáforo en verde con cuatro coches parados. Por los nervios pensé que estaban en doble fila, así que me metí con el coche por el carril izquierdo. Según lo hice, me di cuenta de que era una carretera de doble sentido y di marcha atrás, pero ya era tarde», lamenta. Su segundo intento ya fue el colmo de los colmos. «Fue en el mismo sitio y con el mismo examinador. Yo no quería arrancar ahí y me puse de acuerdo con una chica que se subió en esa esquina, pero se puso tan nerviosa que no pudo ni desaparcar. Chocó contra la acera y contra un contenedor, así que el examinador le mandó bajarse y volvió a tocarme a mí ahí, con la chica llorando detrás. Me metí por unas callejuelas y justo cuando iba a darle a un coche, fue cuando frenó el profe», cuenta Alejandro.
Sin embargo, el teórico sí que se lo sacó a la primera. Fue el año pasado, en cuanto terminó el colegio. «El día que acabaron las clases me apunté a la Autoescuela Cantón, en Ferrol, pero no la pisé», confiesa. Al suspender después dos veces el práctico, no le quedó otra que renovar matrícula. «Ahora sí que me urge, porque me voy ya a estudiar fuera», indica. Pero fue hablar con YES y los astros se alinearon. La maldición terminó. Alejandro consiguió doblar esa esquina y, cuando lea estas páginas, quizás esté a punto de coger el coche para irse al aeropuerto.
EL PROFESOR, TOMÁS RODRÍGUEZ: «Una señora se presentó 23 veces»
Tomás está curado de espantos. Es lo que le queda después de más de cuarenta años dando clase en la Autoescuela Nosa de A Coruña, donde ha visto pasar casi de todo. Se acuerda como si fuera hoy de lo que le dijo una chica en el transcurso de una práctica: «Si no apruebo esta semana, me compro una bicicleta con motor», recuerda entre risas. Esa alumna aprobó, pero la historia no tiene siempre un final feliz. «Algunos lo dejaron porque se sentían superados y dijeron: ?esto no es para mí», cuenta Tomás.
Él mismo reconoce -y eso que no es especialmente gruñón- que en ocasiones los profes se pasan: «hay veces que te das cuenta de que hay que bajar un poco el nivel, porque no dan. Aunque muchos con veinte clases ya quieren ir a examen y tienes que decirles que no están preparados», apunta. Pero, ¿es normal presentarse varias veces? «Es muy fácil presentarse seis, siete u ocho veces al práctico», dice Tomás, que tiene claro cuál fue su caso más sangrante. «Fue por el año 80, una señora a la que enseñamos a leer en la autoescuela. Se presentó 23 veces al teórico, y a la quinta quiso dejarlo. ¡Al final se lo sacó!», exclama. Entre sus recuerdos más graciosos está el examen práctico de un alumno. «El examinador le dijo que tomase la tercera salida en una rotonda. El chico se la pasó y dio como tres o cuatro vueltas a la glorieta, así que el examinador le dijo: ?mire, coja la primera salida que vea, ¡pero sáquenos de aquí!?», comenta a carcajadas. Él tiene muy claras las condiciones de un buen profesor: paciencia y una buena preparación, «aunque ahora los docentes salen muy preparados», señala Tomás, que también es formador y secretario de la Asociación de Autoescuelas de A Coruña. «Hay que tener psicología», indica. Desde luego.
LA EXAMINADORA, VANESA FERNÁNDEZ: «Una chica se desmayó en el examen»
Quédate con su cara. Porque si te toca esta mujer en el práctico, tienes solo un 28 % de posibilidades de aprobar. Esa es su media, mientras que la del compañero que más aprueba es del 60 %. Ella misma reconoce que es un poco «hueso». Tanto, que en Vigo creen que es la hija del Paco, un examinador famoso por sus suspensos. «Luego llegó otra examinadora que también se cargaba a muchos chicos, y empezaron a llamarle la Paca y a decir que era su mujer ?nada más lejos de la realidad?, y que les había muerto un hijo en un accidente. Luego me vieron a mí y pensaron que era también hija de ellos», cuenta Vanesa Fernández entre risas. Vamos, que no es lo mismo que te toque la Paca que Luis.
Pero centrémonos en ella, que lleva diez años examinando a corderitos degollados y es la delegada en Galicia de los Examinadores de Tráfico (además de concejala de Seguridad de Ponteareas). Que sepas que fácil, lo que se dice fácil, no te lo va a poner. Así que si te presentas al práctico en la provincia de Pontevedra y la ves aparecer, ojo, porque se huele los suspensos solo con ver entrar a los alumnos en el coche. «La forma de colocarse a los mandos ya nos dice mucho. Alguna vez después te sorprenden, eh, pero es raro. Sobre todo lo noto en que los que no controlan se sientan o muy separados o muy pegados al volante y no regulan correctamente el espejo interior, cuando un 90 % de la conducción es observación», indica. Ella es consciente de que la figura del examinador pone muy nervioso a la mayoría de los noveles, pero hay de todo en la viña del señor.
Una de las situaciones más surrealistas que recuerda le ocurrió hace poco a un compañero suyo. «Fue en un stop, en pendiente. Al arrancar, la rueda le empezó a patinar y el chaval empezó a cagarse en todo hasta que arrancó, miró para el examinador y le dijo: ?¿qué, os he acojonado??». Y sí, este pieza aprobó ese mismo día el práctico. También fue un compañero suyo el que presenció cómo una chica se desmayaba en pleno examen. «El profesor tuvo que actuar, y al final la chica consiguió superar ese estado de nerviosismo y pudo seguir con el examen y aprobar», dice Vanesa, que hace nada que mandó parar a otra alumna porque no podía embragar de lo que le temblaba el pie: «Le tuve que decir que se relajase durante diez minutos estirando las piernas, para que le parase el tembleque».
Otra de sus anécdotas pasó incluso antes de que el chico arrancara el coche. «Ahora en el examen hay que hacer unas comprobaciones previas, así que le pregunté en qué año caducaba la ITV. Él se quedó mirando a la pegatina y dijo: ?Es que no entiendo los números romanos?. Y yo: ?¡Pero si eso es el mes!?». Y luego está la otra modalidad, que es la de los alumnos que van radiando el examen. «Ceda el paso, viene un coche, me meto», retransmitió un iluminado. «Venga, muy bien, chaval. Suspenso», le respondió Vanesa. Ella -y visto lo visto habrá que hacerle caso- dice que solo hay una receta para aprobar: «Ir a clase y estudiar el reglamento». Ya sabes lo que toca si aún no tienes ele.
LOS CINCO FALLOS MÁS COMUNES
1. EL CEDA TRAICIONERO ¿Pero por qué se saltan el ceda? Antes de acelerar, hay que mirar.
2. ¡ESTATE QUIETO! Esta señal es la culpable de muchos suspensos. Para, pero de todo.
3. NO TE PEGUES Tienes que guardar la distancia de seguridad con el coche de al lado.
4. ATENTO AL COLOR Parece fácil, pero en el semáforo caen como moscas. ¡Cuidado con el ámbar!
5. OJO CON EL PEATÓN Detente ya desde el momento en que veas alguien puede tener intención de cruzar.