UNOS SIETE MINUTOS Es lo que tarda un profesional en hacer una buena cama. Nada de estirar las sábanas «a la francesa». Aquí todo tiene su orden y su tiempo para que valores el lujo que supone deshacerla. YES entra en un cinco estrellas y te muestra los pasos a seguir.
16 may 2015 . Actualizado a las 05:45 h.Es posible que ahora tú te me vengas arriba y digas que también sabes hacer la cama. Ja. No se trata de estirar el nórdico, querido, ni siquiera de someter la colcha y la sábana a la vez. Si para deshacer la cama hay que tomarse un tiempo, para hacerla también. Así que empieza por coger, además de boli o lápiz para apuntar, un reloj y cronometrar cuánto tardas en leer este reportaje porque si no llegas a los siete minutos algo está fallando. Sí, has leído bien. Para tener una cama bien, pero bien hecha de verdad, los profesionales tardan una media de siete minutos si la cama es estándar, de esas en las que casi te puedes estirar a lo ancho. Y eso lo he visto yo (y el fotógrafo) en el hotel Finisterre de A Coruña. Un cinco estrellas en el que tienen todo controlado hasta el más mínimo detalle, para que cuando te tumbes sientas esa sensación única que se produce en las camas de hotel. El secreto, dice Teresa, gobernanta del Finisterre desde hace veinte años y que lleva trabajando allí otros veinte más, es aplicarse y estirarse hasta que no quede ni una arruga. Ella lo cuenta con esa sencillez de quien ordena la limpieza de las 92 habitaciones a diario y le parece lo más normal. Pero no. El paso a paso es crucial, hasta el punto de que las manías se dejan de lado. La propia Teresa asegura que en su casa deja la cama totalmente suelta (es decir, sin que las sábanas se metan por dentro) porque no le gustan las «ataduras», pero en el trabajo la cama se hace como se debe. Primero hay que sacar absolutamente toda la ropa de encima, eso de hacerla «a la francesa» estirando sin más no cuela. Después con las ventanas abiertas siempre, claro, se ajusta la funda del colchón de tal modo que no quede ni una arruga. «A los colchones les damos la vuelta cada seis meses»?puntualiza? «para que no se deformen». Posteriormente se pone la sábana de abajo que no es ajustable como las que suele haber en casa. Por encima se coloca la sábana de arriba de manera que quede unos 10 o 12 centímetros en la cabecera de margen para luego darle la vuelta al embozo y siempre a la misma altura se colocan la manta y la colcha de piqué. Es el momento del redoble de tambor, el instante en que uno se juega la profesionalidad, como Verónica, que la hace para nosotros con una perfección que su jefa destaca como «exquisita». El embozo lo diseña con doble vuelta, primero la sábana por encima de la manta y la colcha y luego otra vez. «La clave está en las esquinas, nosotras primero llevamos toda la ropa hacia un lado, después la doblamos como un sobre, la sometemos y así quedan perfectas», señala Teresa. Pero, cuidado, que aún queda un paso más. Estirar la última colcha y darle una vuelta sobre sí misma a los pies de la cama y colocar las almohadas y cojines de modo simétrico. ¡Voilà! Una cama de diez.
CLIENTES CON SUS MANÍAS
Esta rutina se repite en cada una de las habitaciones y a veces mucho más complicada, porque algunas camas llegan a los dos metros de ancho y eso exige una buena forma física. Es verdad que hay clientes «fijos» que ya tienen sus manías y ellas les cumplen sus caprichos para dejárselas a su manera, porque cada cama es un mundo. «Yo en casa casi no la hago, la hace mi marido», bromea Verónica. Ella suele seguir el mismo ritual para que nada falle, y eso también lo lleva Teresa a rajatabla por la parte profesional. «Nosotras dedicamos unos 25 o 30 minutos a la limpieza de cada habitación y si es más grande unos 45, y el que diga que puede en menos tiempo es que no lo hace bien, con nuestra exigencia», dice Teresa, quien se confiesa también maniática para algunas cosas: «No puedo evitarlo, es deformación, pero cuando voy por ejemplo a casa de mi hermana paso el dedo por las puertas para ver si hay polvo». Para que nada falle ellas se afanan en su oficio empezando cada habitación de la misma manera: »O de izquierda a derecha, o de derecha a izquierda, de ese modo no se te olvida nada. Aunque sin duda lo fundamental es el baño ?insiste Teresa?. Por una mota en la mesilla no te suelen protestar, pero el baño tiene que estar impecable». ¿Y alguna anécdota que nos puedas desvelar? «Uf, después de 40 años algunas tengo, pero básicamente lo que debes aplicar es mucha psicología y entender». Lo expone cumpliendo el clásico: para saber mandar hay que saber hacer. ¿Has cronometrado el tiempo?