BÁR-CENAS: Dícese del local que combina tres características: comida, copas y música. Unos toman gintonics mientras otros cenan. Los foods&drinks&music triunfan en Galicia
07 mar 2015 . Actualizado a las 10:05 h.Un limón para las rodajas del gintonic. Eso era todo el alimento que te podías encontrar en los pubs de Galicia hasta hace poco tiempo. Luego llegó la moda de los cuenquitos de cacahuetes, e incluso de gominolas, repartidos por las mesas. Como si a alguien, en su sano juicio, le fuera a gustar mezclar el sabor amargo de una copa con la dulzonería de un conguito o la salazón de un pistacho. Pero, como no tenías otra cosa mejor que hacer, te los comías y hasta le agradecías el detalle al camarero. Y pobre de él si algún día no te ponía el bueno del cuenquito. Ni dos segundos tardaría alguno del grupo en ponerlo verde. Pero nos hicimos mayores y, como dice Julio González, del Uptown de A Coruña (c/San Roque, 9), «los cuarenta es lo que tienen. Beber no sé si beberemos, ¡pero comer tenemos que comer!». Así que la gente llega a su bar y se pregunta: «Pero esto qué es, ¿para cenar o para tomar copas?». Pues para las dos cosas, hombre. ¿No ves que todo es compatible? Que se puede hacer todo eso a la vez y encima escuchar buena música a un tiempo, con Analís Guillín pinchando en su cabina junto a tu mesa. Se acabó lo de «salir cenado» de casa para ahorrar, o el «ni siquiera cenar» cuando uno va de marcha, porque se supone que ya picotearemos algo por ahí. Los «bár-cenas» son tendencia. En el Uptown, que tienen licencia de bar, han optado por encumbrar la hamburguesa como plato fuerte del local. Otros planteamientos, como el del recién inaugurado Belmont (c/Trabajo, 13, A Coruña), ofrecen una carta más típica de un restaurante pero con licencia de pub. «Le escribí una carta al ayuntamiento para ver si podía aunar comida, cócteles y música en el mismo sitio», explica su dueño, el italiano Andrea Ratto. «Me contestaron que, a nivel de permisos, era perfectamente compatible». Su negocio es como un restaurante con estética de pub o un pub con estética de restaurante, donde suena la música y uno puede cenar y copetear a la vez.
EN PERFECTA ARMONÍA
Galicia está llena de «bár-cenas». Solo en A Coruña, podemos añadir a la lista al Barbería (C/Orzán, 15) con Xabier y Salvador al frente de un local con gente cenando en las mesas y otros tomando una copa en perfecta armonía. Más ejemplos son el Valentín, el Barlovento y, sobre todo, el Jazz Café, en la Plaza de España, que se define a sí mismo como un auténtico Food&Drink.
El café bar París, en la compostelana rúa Bautizados, hacía años que había perdido la gracia. Aguantaba por una casualidad ajena, y es que al otro lado de la ruta de vinos del casco histórico existe otro local llamado Dakar, cuestión que los estudiantes, casi siempre ociosos, aprovecharon para inventar un rally etílico que obligaba a hacer parada al menos en el primero y el último de una treintena de locales. Pero el París ha cambiado. Desde hace tres años Antonio Gómez dirige un local diferente, más moderno y joven, con más santiagueses que turistas entre la clientela y con una interesante carta para comer de menú (a mediodía) o para picar a la hora de la cena mientras se escucha buena música, enlatada o en directo, como ocurre los viernes por la noche. «Hai turistas que aínda preguntan polo rally», explica Gómez, sobre todo porque las guías de la ciudad siguen haciendo referencia a esta anecdótica ruta, e «levan unha sorpresa polo bo ambiente e a decoración» que, es cierto, tiene poco que ver con el estilo más conservador que se lleva en una zona muy turística. Su éxito es innegable, y la clave bien podría estar en ese punto desenfadado que tanto agradecen los que huyen de los encuentros formales.
AIRE COSMOPOLITA EN VIGO
El Room fue pionero en Vigo en esto de maridar el comercio con el bebercio, cosa que hace años se combina sin problemas en la hostelería internacional, sobre todo en Estados Unidos, donde ya en el siglo pasado, cenar en la discoteca ?hamburguesas, ensaladas...? era de lo más normal. El establecimiento está ubicado frente al hotel NH Palacio y a escasos metros de la Agencia Europea de Pesca, por lo que además de la clientela local tiene mucho aire foráneo que le da un toque cosmopolita. Su propietario, José Luis Justo, recuerda que su local abrió camino al fusionar ambientes y fomentar la diversidad en un espacio de ambiente relajado en el que se juega con los tonos de luz según la hora del día.
El ajetreo comienza de mañana, con cafés y desayunos, enlaza con las comidas y continúa hasta altas horas de la noche (hasta las dos de martes a viernes y hasta las tres los sábados) y es posible tomarse una copa o un vino (disponen de una nutrida vinoteca) sin tener que comunicarse a gritos y picotear o cenar de plato sin necesidad de moverse apenas unos metros dentro del lounge bar.
TAPERÍA CON MÚSICA Y COPA
«Llevaba tiempo en la hostelería y pensé en hace algo nuevo». De esta manera explica Gabriel Conde-Corbal Martínez cómo nació en Ourense Portovello. En plena entrada al casco vello de la capital, donde abundan los establecimientos de pinchos y copas, Gabriel decidió unir ambos conceptos: «Quería que fuera una tapería y que la gente se sintiera cómoda, incluso para tomarse la primera copa». Por eso, en Portovello han cuidado cada detalle, con la filosofía de no perder la tradición pero dando un paso hacia adelante. «Aquí puedes tomar una tapa de callos o un arroz congri y ropa vieja y luego un cóctel o un gintonic», explica.La música también es importante, y según Gabriel está en sintonía con la cocina. «Tenemos dos ambientes y jugamos con ambos. En la parte de cenas apostamos con música tipo chill out; y en la de barra y tapas depende de la hora y del día. Por ejemplo, cuando se acercaba el día de los enamorados pusimos musica melódica», subraya. Con dos años de vida, Portovello se ha convertido en referente de la noche ourensana