Abarrote en Cíes

Jorge Lamas Dono
Jorge Lamas EL ÁTICO

VIGO CIUDAD

26 ago 2017 . Actualizado a las 05:00 h.

Y qué esperaban, si llevan basando todo el éxito de las Cíes en la cantidad de gente que las visita? ¿Alguien -con mando en plaza- se ha preocupado de ver más allá de tener un espacio reducido abarrotado de personas? Con semejante planteamiento, las navieras no se han inquietado lo más mínimo en engordar sus cuentas de resultados sin ningún tipo de escrúpulo. Tampoco nadie hasta ahora las ha presionado para recordarles los límites de transporte establecidos, o si lo ha hecho, las sanciones fueron tan bajas que les compensaba seguir acarreando gente.

Hace casi cuarenta años, las islas Cíes eran una romería desenfrenada sin ningún tipo de control. Desertores del ejército, perseguidos por la justicia, los jipis de Siniestro, pescadores aficionados de todo pelaje o excursionistas sin más podían acampar donde les apetecía. Incluso, montar chabolos para pasar todo el año.

Las sucesivas regulaciones vinieron a salvar el equilibrio ecológico de las islas, pero desde hace algunos años volvieron las mediciones cuantitativas espoleadas desde organismos oficiales. Así, llegamos nuevamente a una situación que se creía superada, por lo menos en cuanto a carga de visitantes.

Para muchos ciudadanos, las islas Cíes se están convirtiendo en un reflejo de lo ocurrido con Samil desde los años setenta. Los vigueses tenían en aquel arenal su gran santuario veraniego hasta que los brutales cambios les empujaron a buscar otros paraísos en la ría. Con las Cíes está pasando lo mismo. Pronto no hará gracia ni que el mismísimo Julio César se decida a volver a las islas acompañado de una legión... de turistas.