Talan en A Guía dos cedros del catálogo de árboles singulares

Los ejemplares también formaban parte de la senda botánica municipal


vigo / la voz

El cedro del Himalaya es el rey de los cedros. El más alto y señorial de los de su familia de coníferas. El Catálogo das árbores singulares do Concello de Vigo, editado en 1999, detalla los que hay (o había) en la ciudad hace 18 años y cuantifica más de una decena con su localización, edad y altura. En A Guía reseña la presencia de doce, de entre 10-13 metros de altura y 30 años de edad (48 en la actualidad). El temporal que azotó la semana pasada este monte semiurbano ha propiciado la llegada de los operarios de jardines con orden de limpiar y desbrozar todo el contingente vegetal dañado por el tiempo indómito. Y junto a troncos doblados, ramas caídas y matojos esparcidos, se han llevado dos ejemplares de cedro del Himalaya.

A pesar de estar situados en la ladera norte, donde los vientos azotan sin contemplaciones, los árboles aguantaron sin problemas como llevan haciéndolo durante casi medio siglo. Pero no contaban con la eficacia de los trabajadores de Parques y Jardines.

Los paseantes habituales de la zona no daban crédito al comprobar, ayer, cómo la sierra se había cebado con ejemplares sanos, como constataron in situ profesionales relacionados con el sector medioambiental y se puede apreciar en las imágenes tomadas después del corte.

Los cedros cercenados no solo eran árboles tan notables como para aparecer nombrados en una publicación de la concejalía de Medio Ambiente. Además formaban parte de la ruta que el propio Ayuntamiento diseñó y bautizó como Senda Botánica do Parque da Guía.

En el apartado de la página oficial del Concello en el que se describen los parques y jardines de la ciudad, sobre el monte de A Guía se indica que «en la falda del mismo, hay pequeñas playas como A Lagoa o la de A Punta, y un paseo a través de una senda botánica señalada. Destacan entre su fauna (sic) los pinos y los robles».

Dejando de lado el error de denominar fauna a la flora, resulta que la citada senda fue rehabilitada en el 2010 por el municipio y señalizada a través de una ruta con una docena de paradas destacadas. Una de ellas, ante los cedrus deodara (nombre científico), comúnmente llamado cedro del Himalaya. El cartel (imagen de la izquierda), lleva el logotipo oficial. Los daños a la foresta urbana que ha dejado en Vigo el último temporal no se pueden compensar con nada más que con años. Los que, por ejemplo, sumaba otro de los ancianos damnificados, el castaño de Indias que llevaba más de cinco décadas plantado en la calle García Barbón. El devenir de los planes urbanísticos hizo que su ubicación coincidiese con la entrada del garaje de las torres Ifer. Los residentes se quejaban de que el Concello de Vigo no lo cuidaba. Tanto es así, que ellos mismos se hacían cargo del mantenimiento, año tras año, recogiendo las hojas que soltaba en la acera.

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