Vigo compite por el récord de ozono

Antón Lois AMIGOS DA TERRA VIGO@TIERRA.ORG

VIGO CIUDAD

M. Moralejo

Es la ciudad gallega con más concentración del gas nocivo, aunque los niveles no sean alarmantes. El calor aumenta el riesgo de sufrir problemas respiratorios

20 jun 2016 . Actualizado a las 10:21 h.

Sucedía hace unas semanas. La red de control de calidad del aire de Meteogalicia lanzaba una alerta. Advertían el 20 de mayo que respirar en varias localidades gallegas podía convertirse en una actividad de riesgo; Vigo, entre ellas. Posteriormente la cosa no fue para tanto, y nos explicaban el asunto en función de estos automatismos de las estaciones de medición que cuando la cosa se pone regular y la tendencia va a peor avisan «por si acaso».

El protagonista de la alerta era un viejo conocido, el ozono O3, que cada vez está adquiriendo mayor relevancia como un peligroso contaminante. En esto hay una aparente contradicción: llevamos años alertando del peligro ambiental que supone el agujero de la capa de ozono (en realidad es un descenso de densidad, no un agujero) y ahora resulta que el mismo ozono es un peligro ambiental. ¿En qué quedamos: es bueno o es malo? La respuesta es que ambas cosas son ciertas, pero depende del lugar en el que se instale nuestro gaseoso amigo.

Hay que diferenciar el ozono estratosférico, que se encuentra a más de 20 kilómetros de altura, del ozono troposférico que es el que usted y yo estamos respirando en este momento porque se encuentra en las capas bajas de la atmósfera en las que se desarrolla la vida. El ozono de la azotea del planeta es una imprescindible capa protectora que nos protege de la radiación ultravioleta. Sin esa protección estaríamos literalmente fritos. El ozono ambiental, el que nos rodea, es sin embargo un potente contaminante. A nuestra especie, incluso en concentraciones bajas, nos puede producir hipersensibilidad bronquial e inflamaciones en el tejido respiratorio, irritaciones de mucosas, etc. Si la concentración es alta la cosa se pone mucho peor, pero también su capacidad oxidante afecta al resto de animales y plantas.

Para conseguir ese malabarismo químico que permita al oxígeno (O2) pasar a convertirse en ozono (O3) hace falta materia prima y energía. La energía nos la suministra en abundancia el sol y la materia prima son los gases precursores. Se lo estarán imaginando: ya tardaban en salir a escena nuestros amigos dióxido de carbono y azufre que soltamos por los tubos de escape. Como la cosa es proporcional, a mayor concentración de gases de invernadero, mayor generación de ozono troposférico.

El motivo de contar todo esto seguro que lo ven venir. Estas cosas de la atmósfera son muy fluctuantes y pueden variar mucho de un día para otro por cosas tan simples como un cambio de vientos o una tarde de lluvias. Pero, en términos medios, Vigo lleva tiempo en una dura competición por conseguir el récord gallego de ozono. A nivel de ciudades no tenemos rival. Vigo es la urbe gallega con mayores concentraciones de este gas nocivo, pero nos salió un rival inesperado para conseguir el récord absoluto: Arousa. Cuando pensamos en aire contaminado, Vilagarcía no es el primer sitio que nos imaginaríamos, pero en el caso del ozono donde lo encuentran las estaciones de medición no siempre es el lugar en donde lo generan sus gases precursores.

Eso explica también que con frecuencia los niveles de calidad del aire sean peores en Ponteareas que en Vigo. Poca responsabilidad tienen en esto los habitantes de la villa de O Condado. Se trata en realidad de un regalo atmosférico, contaminante pero regalo al fin y al cabo, que les enviamos desde nuestra ciudad. El segundo motivo de presentarles al amigo ozono tiene que ver con la estacionalidad. Para su formación en la troposfera ayuda mucho el calor y el aumento de la radiación ultravioleta. Dicho de otra forma, el verano. Es decir, que si en las calurosas jornadas estivales que se avecinan (no pierdan la esperanza) notan ustedes alguno de los síntomas descritos ya saben quién tiene muchas probabilidades de ser el responsable. Para que no cunda el pánico, digamos que muy rara vez las concentraciones de ozono superan los máximos legales permitidos, aunque su presencia media es elevada, pero sin ánimo de alarmar recordemos que los niveles legales son muy superiores a los que recomienda la OMS que incluso en algún informe recomienda que no se considere seguro ningún nivel, por bajo que sea.

Sacando motores de las calles

Tenemos que reducir los gases precursores de ozono, no hay otra alternativa, y para eso tenemos que sacar motores de las calles de Vigo. Si en lugar de cuarenta personas en un autobús usamos diez coches las cuentas climáticas no salen, pero si en lugar de diez coches, con cuatro personas, utilizamos cuarenta motos las cuentas todavía nos salen peor. Esa es la parte que no parece terminar de entender el Concello: tenemos que reducir nuestra huella de carbono, no cambiar menos coches por tener más motos. Lo que necesitamos es caminar y carriles bici como medio de transporte, y peatonalizar media ciudad. Una vez comprobado que nuestro regidor se lleva muy bien con alguien de otro partido, en este caso con el alcalde de Pontevedra (olvidemos las hemerotecas), aprovechemos el idilio circunstancial para hacer una sugerencia. Estimado señor alcalde de Vigo: Pontevedra es un excelente ejemplo para aprender sobre movilidad urbana.