La Cofradía del Cristo de la Victoria acaba de nombrar a Teresa Egerique Pendón Mayor del Cristo, o algo así. En su calidad de concejala más joven de la Corporación, la viguesa ha sido declarada pendón, con todas las letras. Así que hemos de convenir que a esta chica le cae todo. Porque en la toma de posesión de Caballero, ella hubo de ser la secretaria de la ceremonia y entregar el bastón de mando al alcalde, acto que sin duda tuvo que resultarle grotesco.
Conozco a Teresa hace años. Y a mí nunca me dio la impresión de ser el pendón mayor de Vigo. Pero, si lo dice el Cristo, para mí va a misa. Así que el domingo la veremos en la procesión portando la cosa, intentando contener la rechifla.
Es lo que tiene la actual corporación: que hay gente que, de antes, me cae bien. Aunque supongo que la política terminará por malearlos, no puedo evitar, en estos primeros compases de mandato, tenerles afecto. Teresa, el pendón mayor de Vigo (según el Cristo de la Victoria), es una de ellas. Pero hay más.
De los antiguos, echo de menos a Xulio Calviño, que siempre me pareció un tipo estupendo. Y, pidiendo perdón a quien ofenda, proclamo que me cae bien Isaura Abelairas, porque me parece una tía auténtica. En el mismo grupo, no puedo evitar sentir una gran simpatía por Manel Fernández, con quien viví batallas sindicales, en un tiempo en que me tocó pechar con esas cosas.
En la otra banda, entre las novedades me quedo con Roberto Relova. Quien haya leído su magnífica crítica del jueves en La Voz, dedicada a la representación de Aída, sabe de la valía de un tipo que, además, escribe muy, muy bien. Para mi gusto, como Teresa, se enganchó a un tren conducido por una maquinista inapropiada. Agradezcamos a Feijoo la liberación que supone su ostracismo.
Diré, también, que me encantan Regades y Font como personajes. Son un filón para cualquier guionista y, por tanto, cuentan con mis simpatías. Otro tanto me pasa con Chema: lo intento, pero no puedo evitar que me caiga bien.
Y, para terminar, siento mucho que María Méndez vuelva a ejercer la medicina, no porque lo haga mal. De los dos de la U me han hablado bien y lamento la pérdida de Xesus López. Santi Domínguez cuenta, para mí, con grandes simpatías. Entre otras cosas, porque es el mejor gestor de deportes que ha dado Galicia.
Y, apurando la cosa, y arriesgando mucho, diré incluso que Abel Caballero me cae bien. En las distancias cortas, no es ese petulante que nos venden. Ni mucho menos. Es un señor muy preparado y bastante simpático. Así que hoy el artículo va de hablar bien de la gente.
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