?l Verbum fue el proyecto más novedoso del anterior gobierno municipal. Príncipe y Castrillo discutieron la idea, la aprobaron y la ejectuaron en un tiempo récord. Abrió sus puertas el 25 de abril del 2003, pero ya había protagonizado numerosas polémicas. A las dudas sobre lo que iba a ser un museo interactivo dedicado a las palabras se unieron pronto otras relacionadas con la ubicación. ¿Samil? Sí, se comió buena parte del aparcamiento situado en primera línea de playa para desesperación de los conductores que pasaron por la zona en verano. Nadie objetó el proyecto arquitectónico de César Portela, al fin y al cabo un profesional a sueldo. En realidad, los nacionalsitas no eran favorables a la idea inicialmente pues preferían destinar los fondos comunitarios a la regeneración de barrios como O Calvario y Teis. Pero el Bloque acabó como firme partidario del complejo y el alcalde destacó el esfuerzo de la corporación en materia cultural. El gran artífice, no obstante, fue el entonces teniente de alcalde socialista, Carlos Príncipe. En medio de la apertura de dos museos (el del Mar, en Alcabre, y el Marco, en la calle del Príncipe), el Verbum echó a andar como un complejo interactivo relacionado con la comunicación humana. A día de hoy sigue siendo un gran desconocido para buena parte de los vigueses, que ignoran su contenido. Quiense sí saben de él son los profesores de Filología y Traducción de la Universidad de Vigo, que denunciaron las múltiples inexactitudes, errores científicos y conceptuales en sus módulos.