GENTES DEL FINISTERRE
30 abr 2001 . Actualizado a las 07:00 h.UN AMBIENTE EXCELENTE hubo el pasado sábado por la noche en la parrillada Recarey de Agualada. No se celebraba otra cosa, que no es poco, que la habitual cena anual de socios de la asociación cultural Milleira de esta parroquia coristanquesa, cuyas riendas están llevadas con mano firme por Delmira Cameán. Al ágape acudieron más de cien afiliados que compartieron mesa y mantel. Allí, tuvieron tiempo de hablar de lo humano y de lo divino, y también, ¿cómo no?, de los proyectos futuros de este colectivo que ya lleva muchos años en la brecha de la comarca, promocionando actos. Al final de la comida, seguro que muchos de ellos encontraron un momento para echar una pieza de baile, que suele ser de las cosas más divertidas de estas ocasiones. Fue, en definitiva, un momento para el recuerdo para los miembros de este ya veterano colectivo de la zona de Bergantiños. HABLANDO TAMBIÉN ESTUVIERON en el instituto Maximo Romero de Lema en Baio, pero aquí no fue de los planes futuros, sino de las lenguas minoritarias. En este caso, tuvieron en el centro a un experto para que le contara, de primera mano, su experiencia personal. Fue el bretón Robert Neal Baxter, profesor en la escuela de traducción de Vigo, quien relató a los alumnos de primero de Bachillerato la situación lingüística que se vive en la región francesa de la Bretaña, donde por cierto no hace mucho tiempo estuvieron artesanos de la comara promocionando nuestros productos. Lo cierto es que este maestro es todo un políglota. ¡Pásmense!, este hombre es experto en euskera, bretón, galés, chino, alemán o córnico, que no es el idioma que se habla en Corme como pudiera parecer por este nombre, sino que es un lenguaje del norte de Europa. Los de Corme, bien es cierto, tienen mucha personalidad, pero aún no llegan a tener un idioma propio. De todas maneras, con este profesor como para no entenderse con tanto dominio de lenguas. PALABRAS CON RITMO fueron las que pusieron los miembros de la charanga Soneira el pasado sábado por la tarde en las fiestas de la parroquia vimiancesa de Trasouteiro, que celebraron sus fiestas patronales por todo lo alto. La organización, encabezada por José Manuel Carballo, se marcó una canasta de tres puntos con la contratación de estos músicos que no pararon de animar el cotarro ni un momento hasta que la noche cayo sobre este lugar soneirán. Lo mejor de la jornada fue que no tuvieron que entonar ninguna canción triste en honor a algún piloto de una carrilana que se fuera de la pista. Con lo cual pudieron dar rienda suelta a la alegría en los textos de sus canciones. Y es que las palabras envueltas en los tejidos de la música volvieron a ser modo de unir a los asistentes a la celebración.